Porfirio Y Delfina

Delfina Ortega Díaz Y Porfirio Díaz Mori

Delfina Ortega Díaz

Delfina Ortega nació el lunes 20 de octubre de 1845 en la ciudad de Oaxaca, en una de las habitaciones del «Solar del Toronjo», propiedad que su abuela materna Petrona Mori había adquirido poco tiempo después del fallecimiento de su esposo José Faustino Díaz.

Fue fruto de una relación extramarital entre su madre Victoria Manuela Josefa Díaz Mori, dedicada a la venta de rebozos y hermana del general Porfirio Díaz; con el médico Manuel Antonio Ortega Reyes; botánico, naturalista y uno de los cartógrafos más importantes de Oaxaca. En el tiempo de concepción de Delfina, Ortega era prometido de Serafina Fernández de Arteaga, con quien se casaría el 8 de octubre de 1851.

Al principio su padre no quiso reconocerla, por lo que su madre avergonzada, decidió ponerla en la puerta de la casa de quien sería su padrino, Tomás Ojeda. Por ello, Delfina fue bautizada como hija de padres “incógnitos” en la Catedral de Oaxaca. Ortega reconocería a Delfina hasta muchos años después, en 1878, cuando Díaz lo presionó y lo recompensó con una senaduría.

En el «Solar del Toronjo», Delfina ayudaba a su abuela Petrona, a su madre y a sus tías en la cocina y en las labores domésticas; además las figuras femeninas de su familia se encargaron de enseñarle las primeras letras, lectura, costura y bordado. Al perder a su madre en el año de 1856, Delfina de once años pasó a vivir con su tía Nicolasa Macedonia Díaz en la calle del Carmen.

Su tío Porfirio Díaz la había conocido desde la cuna, cuando Delfina jugaba con sus sonajas de semilla en el regazo de su madre. Díaz andaba por todas partes cumpliendo con sus deberes militares, “Fina”, como la llamaban sus familiares, apenas lo frecuentaría durante el periodo de la Guerra de Reforma. Cuando sus deberes se lo permitían, Porfirio volvía a Oaxaca a visitarla y cuando estaba lejos, le escribía cartas.

Unos días después de la batalla del 5 de mayo de 1862, feliz por la victoria del ejército mexicano, Díaz escribió desde Puebla a su hermana Nicolasa para que le diera, de su parte, un abrazo Delfina. En respuesta, Delfina comenzó a bordarle un sombrero de campaña con el águila de la República Mexicana que le entregaría la próxima vez que se encontraran.

Cierta ocasión en la que por deberes militares debió de ir a Oaxaca y después de las guerras de intervención, Díaz pasó a saludar a su madre y hermanas. Para entonces, encontró a su sobrina Delfina ya como una jovencita, se enamoró y dieron entonces inicio a una relación que culminaría en matrimonio.

“Fina” Ortega Díaz recibió de su padre la finura de sus rasgos y de su madre la sangre indígena, aunque apenas se le notaba.

Era de bonita apariencia física, lo que probablemente sedujo a su tío Porfirio Díaz, quince años mayor que ella.

En los primeros meses de 1867, Díaz tuvo que salir de Oaxaca para continuar su lucha contra los franceses y Maximiliano. Después de su encuentro con su sobrina, el 18 de marzo de 1867 el general Díaz desde Puebla le escribió para proponerle matrimonio.

Los trece años que duró su matrimonio, Porfirio Díaz la quiso demasiado. Ella se hizo cargo del cuidado y educación de sus propios hijos y los que su marido había tenido en el pasado.

En Oaxaca nacieron sus tres primeros hijos:

Porfirio Germán Díaz, Camilo Díaz y Laura Delfina de la Luz Díaz

Vivieron en La Noria de 1869 a 1870; periodo en el cual sus tres primeros hijos comenzaron a morir, por lo que Delfina pensó que se trataba de un castigo divino, ya que ellos se habían casado siendo parientes carnales.

En la «finca de la Candelaria» dedicada al cultivo de café y azúcar, ubicada en la localidad de Tlacotalpan, Veracruz; y de la que más tarde se convirtió propietario. Ahí nacieron los dos únicos sobrevivientes del matrimonio:

  • Deodato Lucas Porfirio Díaz (1873 –1946) - Ingeniero militar.

  • Luz Aurora Victoria Díaz (1875 - 1965) - Llamada así en honor a la victoria republicana del 5 de mayo de 1862 en Puebla.

  • En abril de 1867 nació Amada Díaz, hija de Porfirio y Rafaela Quiñones de Huamuxtitlán, Guerrero.

  • Ignacio de la Torre y Mier

En 1871, Díaz ya convertido en un personaje de importancia, envió a su hermano Félix a hablar con Rafaela para convencerla de que Amada se merecía una buena educación y por ese motivo debía vivir con él y Delfina.

Rafaela accedió a enviarla con él hasta, cuando él era presidente, y Delfina la recibió con mucho cariño.

Amada fue siempre la hija más querida de Porfirio Díaz, se casó en con Ignacio de la Torre y Mier, quien fue un dolor de cabeza para Díaz por sus inclinaciones a amoríos con personajes de su mismo sexo.

Amada permaneció en México a la caída del gobierno porfirista para morir finalmente el 22 de agosto de 1962 en su casa de las calles de Mazatlán en la ciudad de México.

En abril de 1880, Delfina dio a luz a su última hija Victoria Francisca, que veintisiete horas después de su nacimiento murió por anemia congénita.

Delfina quedó muy agotada y enferma por el alumbramiento; las parteras le recomendaron a Díaz que llevara auxilios espirituales para Delfina, lo cual en un principio no pudo hacerlo porque no estaban casados bajo rito católico.

Después de que fuera examinada por médicos y que no le dieran esperanzas, Díaz accedió a casarse por la Iglesia.

Porfirio solicitó al arzobispo Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos que celebrara el matrimonio católico. El arzobispo a cambio le solicitó a Díaz su abjuración de haber secundado la Constitución de 1857 y donde asimismo declara su fe católica.

El entonces presidente Porfirio Díaz redactó su retractación que leyó el arzobispo, quien envió al poco tiempo a uno de sus subordinados que ofició el matrimonio la noche del 7 de abril.

Después de agonizar toda la noche, Delfina Ortega Reyes murió de metro peritonitis puerperal a las 9:30 de la mañana del jueves 8 de abril de 1880 en su domicilio de la calle de la Moneda número 1; tenía 34 años de edad.

Delfina fue siempre el gran amor de Don Porfirio.