Las Razones del 1er Imperio Mexicano y del 2do y una idea de lo que es la 4T

Escudo Imperial de Iturbide y de México

 

Intentaré hacer una semblanza del México que quería ser independiente, antes quisiera contarles una historia.

La independencia de los Estados Unidos, se fue planeando por la masonería, las ideas de ese grupo humano social el cual siempre ha sido un misterio, nace en Francia en donde después de la Revolución Francesa las ideas masónicas era lo “Chick”, lo “In”, lo “Snov”, o como deseen llamarle en los años finales del Siglo XVIII, así, que personajes como Washington y otros muchos, incluso el Libertador “Bolívar”, abrevaron de esas ideas.

Ahora bien, las 13 Colonias americanas que dependían de la Gran Bretaña, operaban sin serlo como estados de una república, entonces el concepto de República, fue gestándose en los padres fundadores de ese país, pero también en ellos iba creciendo el concepto expansionista de lo que luego se conocería la doctrina Monroe, el único problema que tenían para sus planes de expansión era un poderoso “Imperio Español” y su colonia más poderosa “Nueva España”.

En América Latina, había ideas similares bullendo por los intelectuales masones como en su caso Bolívar, quien pensaba en una América Latina Unida, pero toda bajo su mando, cosa que hoy ciertos personajes pretenden intentar hacerlo, pero esa es otra historia.

Así en ese contexto, el mundo de aquel entonces se convulsiona al igual que hoy en día, y desde luego, había intereses ajenos a nuestro bienestar que operaron para su propio beneficio, y lograron sus objetivos.

Regresemos a los inicios de nuestra independencia, y veamos que si bien Nueva España no estaba molesta con España, si estaba molesta con las diferencias entre los peninsulares y los Criollos, pero eso creo que políticamente hubiera sido fácilmente salvable, el punto, era que la verdadera molestia de los latinoamericanos era con Francia al haber invadido a España y destituido al rey Fernando VII y ocupaba la Corona de España. En ese contexto se empieza a gestar la independencia de toda América Latina, y revisando como fue el primer momento independentista de México, por ejemplo, recordemos el “Grito de Dolores” que realmente dijo el cura Hidalgo. Según el Historiador Lucas Alamán (1840), la arenga de hidalgo fue más o menos así:

 “¡Viva la religión!,

¡viva nuestra madre santísima de Guadalupe!,

 ¡viva Fernando VII!,

 ¡viva la América y muera el mal gobierno!”

 

A lo que el pueblo respondió:

  

“¡Viva la Virgen de Guadalupe y mueran los gachupines!”

 

Al leer y escuchar esta arenga, en ningún párrafo se lee que se quiere una independencia de España, sino que más bien se pide, que el gobierno napoleónico de José Napoleón (hermano mayor de Napoleón Bonaparte y apodado Pepe Botella, se dice que era alcohólico de ahí el mote), devolviera el reino de España a Fernando VII, y por eso las colonias reaccionaban de esa manera.

Al final de esta insurrección que termina con la muerte de Hidalgo, Abasolo, Allende y Aldama, prende la mecha y la conciencia de que era mejor independizarse completamente de España, y no es hasta Morelos, quien le imprime este sentido al movimiento guerrillero, que fue combatido ferozmente por Calleja y sus generales, entre ellos Agustín de Iturbide.

Después de diez años de alzamientos y apaciguamientos de la insurrección con períodos de inactividad guerrillera como de 3 años, esto es para entender que no había una guerra independentista homogénea y con ejércitos regulares sino eran alzamientos pequeños y desordenados, que actuaban como guerrillas, por lo que al ejército realista le llevaba tiempo acabarlos por lo agreste del terreno, pero todos los habían aplacado, y era cuestión de tiempo acabar con el movimiento insurrecto que estaba metido en la Sierra del actual estado de Guerrero, precisamente dirigidos por el hombre que le dio el nombre a ese estado Vicente Guerrero.

Iturbide se percata de que será el cuento de no acabar seguir combatiendo insurgencias, y solo llevará a muchas muertes, y al final, pues España ya estaba muy debilitada en su gobierno por la intervención francesa, además que toda América estaba convulsionada, con ese pensamiento independiente, comenzó a maquinar una idea de país, ayudado por muchos pensadores que veían lo mismo que Iturbide, e incluso aconsejado por la famosa “Güera Rodríguez” (su amante), que le imbuyó muchas de estas ideas libertarias aprendidas de otros amantes como Bolívar y Humboldt.

Iturbide trazó un plan en dos vertientes, primero uno político tratando de conciliar a las castas y poderes como la Iglesia, los Nobles, los Ricos, los Criollos y Mestizos y el pueblo en general y por otro lado, un Plan Militar con sus ejércitos y con los Insurgentes, y  logró de alguna manera milagrosa, conciliar todos esos intereses en el famoso “Plan de Iguala”, que no redactó Guerrero porque este no sabía escribir, y mucho menos leer, sino Iturbide quien le compartía esas ideas a Guerrero, y finalmente llegaron a un acuerdo, sin prácticamente disparar una bala, terminando en un encuentro en Acatempan, en donde, se dice que se dieron un abrazo, pero realmente nadie sabe si eso fue cierto.

Si leemos con atención el “Plan de Iguala” y los “Tratados de Córdoba” que es una versión extendida del primero para negociar con España la Independencia, Iturbide, no se nombra, y mucho menos se candidatea como emperador, antes de eso, hay al menos 4 o 5 personajes antes que él, para lograr crear el nuevo Imperio. Pero, ¿Por qué un Imperio y no una República?, pues muy simple, las únicas República que existían en el mundo era la francesa, con sus altibajos porque Napoleón la había vuelto nuevamente Imperio, y la otra la norteamericana, que apenas llevaba en existencia unos cuantos años 1776 a 1821 (45 años), pero manejada por los masones.

 

Así es que México, no entendía la República, pero si a la monarquía, por lo que la decisión fue una consecuencia práctica de la situación.

 

Los primeros -monárquicos- apoyaban la monarquía moderada que se había plasmado en el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, y no les desagradaba la idea de que el propio Iturbide terminara coronándose como el emperador del país.

Los republicanos, en su mayoría insurgentes que pelearon a la causa de 1811 y 1812, temían que el imperio se terminara convirtiendo en un común régimen absolutista que estuviera en las manos de Iturbide; ellos proponían copiar el patrón de gobierno de los Estados Unidos que hasta el momento iba funcionando muy bien aquí hago un paréntesis, porque aparece un oscuro personaje llamado Joel Roberts Poinsett este hombre fue miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, el primer Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de México desde 1822 a 1823 siendo el primero en ser nombrado ministro estadounidense en México en 1825. Se vio implicado en los tumultos políticos del país hasta su vuelta en 1830 y ¿por qué?, pues este hombre dividió y venció los masones que también los había en la nueva nación, conjuraban para que México no fuera un Imperio, si México era una República haría que las provincias se tuvieran que poner de acuerdo quien y como se gobernarían, si México era un Imperio el emperador sería quien impusiera quien gobernaba qué, y no había al respecto reclamo alguno, el dividir la nación funcionaría perfecto con el plan expansionista de EE. UU. para sacar varias provincias de las 23 existentes en el país por una emancipación, y de esta manera al no haber un imperio, tampoco habría un ejército imperial muy poderoso, todo estaría dividido, es entonces que, nuestros héroes históricos oyeron el canto de las sirenas de los masones locales y extranjeros con las consecuencias de que años más tarde perderíamos primero a Texas y luego la mitad de todo el territorio antes Imperial, y hoy “Republicano”, más adelante veremos una tabla histórica de cómo fue de convulsionado el siglo XIX y se observa claramente lo que aquí menciono.

Continuando con esta historia, los borbonistas estaban indecisos y divididos, estaban dispuestos a apoyar a cualquiera de estas opciones dependiendo de quién fuera el monarca y aclaraban que, si el candidato no era un rey de la casa Borbón, preferirían inclinarse por un gobierno republicano.

La situación empeoró cuando llegó la respuesta del rey de España en la que afirmaba que ni él y ninguno de sus familiares aceptarían el trono mexicano puesto que no reconocían la independencia de la Nueva España. La noticia cayó como balde de agua fría en México pues alteraba los planes que tenían. En cambio, los que más se alegraron fueron los iturbidistas, pues imaginaban a su líder como máximo gobernante del país. La noche del 18 de mayo de 1822 el sargento Pío Marcha encabezó una manifestación en la que participó una multitud fogosa que recorría las calles de la capital aclamando a Iturbide como emperador y gritando:

 

"Viva Agustín I, emperador de México".

 

El 19 de mayo se reunió el Congreso, Iturbide manifestó que se sujetaría a lo que decidieran los diputados, representantes del pueblo, mientras tanto la gente aclamaba. El Congreso no podía contener a la multitud exaltada, y se dieron dos alternativas. El consultar a las provincias o proclamarlo inmediatamente. Iturbide insistió en la primera opción. Los diputados del Congreso votaron en secreto, el resultado fue de sesenta y siete votos a favor de hacerlo inmediatamente contra quince por consultar a las provincias.

La coronación se llevó a cabo el día 21 de julio de 1822 en la Catedral de México, él y su esposa Ana María Huarte fueron nombrados emperador y emperatriz del Imperio mexicano. De igual modo la bandera del gobierno de Agustín Iturbide fue modificada por él mismo con franjas verticales con el orden de verde, blanco y rojo, además del águila real coronada sobre un nopal, en representación de la leyenda náhuatl. ​

En febrero de 1823, mediante el Plan de Casa Mata liderado por Antonio López de Santa Anna, se produjo una rebelión, también apoyada por Vicente Guerrero (recordemos a Poinsett), quien había apoyado la coronación de Iturbide, en la que exigían que se reinstalara el Congreso, se anulara el Imperio de Agustín I y que la monarquía deviniera en República, implementada en 1824. Producido el Golpe de Estado, finaliza el mandato de Iturbide nueve meses más tarde, abdicando a la corona más por evitar más derramamiento de sangre y lo hizo en el Congreso el 19 de marzo de 1823, y se embarcó hacia Europa el 11 de mayo.

Después de que el Imperio Mexicano fuera disuelto el 8 de abril del mismo año, ​​ las provincias centroamericanas decidieron para emanciparse de México crear su propia federación. No hay registro histórico de esfuerzos mexicanos de volver a tomar los territorios centroamericanos. En abril de 1824 el Congreso declaró traidor a Iturbide, sin causa alguna probable, la intención era sacarlo del país para que nunca regresara y reclamara nuevamente su reino. El país se reorganizó y culminó con la creación de la Primera República Federal de México.

Algunas décadas después un imperio nuevo (quizás ahora muchos entendamos porque hay un intento de regresar a una Monarquía), sería establecido en territorio mexicano, con Maximiliano de Habsburgo como emperador. Como Maximiliano y su esposa, Carlota de Bélgica, no podían tener niños, decidieron darles privilegios especiales a dos de los nietos de Iturbide, tomándolos bajo su tutela y nombrándolos príncipes del Segundo Imperio Mexicano, herederos de Maximiliano para el caso de que este no tuviese descendencia legítima, siempre y cuando fallecieran después de la familia reinante, incluyendo a la Emperatriz, hecho que no sucedió.

La participación costarricense dentro del Imperio Mexicano (conocido en la historiografía costarricense como Imperio de Iturbide) dividió al país entre aquellos que apoyaban la integración plena y eran leales a la Corona (conocidos como imperialistas o monárquicos) y los que buscaban la independencia plena (llamados republicanos).​ Las ciudades de San José y Alajuela dominadas por una burguesía liberal favorecían la República mientras que la aristocracia conservadora dominante en Cartago (entonces capital) y Heredia veían en el Imperio la forma de mantener sus privilegios. Esto provocó el primer golpe de estado en la historia costarricense cuando el monárquico Joaquín de Oreamuno y Muñoz de la Trinidad derroca al gobierno el 29 de marzo de 1823 y anexa al país. Debido a que Cartago era la capital oficial Costa Rica fue incluida como parte del Imperio Mexicano, si bien dentro del país. San José y Alajuela no reconocieron la anexión.​ Aun así se realizaron elecciones para escoger los diputados que representarían a Costa Rica ante el Imperio Mexicano, pero la disolución del Congreso antes de que los diputados electos dejaran el país enfrió las relaciones y redujo el apoyo popular hacia el Imperio.​ La guerra civil estallaría entre los bastiones republicanos de San José y Alajuela y los imperialistas de Cartago y Heredia con el triunfo republicano el 5 de abril de 1823 en la Batalla de Ochomogo, fecha para la cual el Imperio se había disuelto (sin que los monárquicos lo supieran aún).​

En el momento en que España no aceptó enviar un príncipe, se hicieron dos regencias en las que Iturbide era presidente. Después de estas regencias gobernó Iturbide como Emperador.

Al día siguiente de la entrada del Ejército Trigarante a la ciudad de México, se instaló el 28 de septiembre de 1821 la Junta Provisional Gubernativa compuesta por 34 personas la cual, después de decretar el Acta de Independencia del Imperio Mexicano, decidió dividir los poderes del nuevo imperio. De esta manera, la junta se asignó las tareas del poder Legislativo y nombró una regencia en quien depositaría el poder Ejecutivo compuesta por Agustín de Iturbide como presidente; Juan O'Donojú como primer regente; y Manuel de la Bárcena, José Isidro Yáñez y Manuel Velázquez de León como 2°, 3° y 4° regentes, respectivamente; quedando así consumada la Independencia de México.

Agustín de Iturbide, presidente del Consejo de Regencia, fue proclamado Emperador por el Congreso Constituyente, apoyado por el pueblo y el ejército. Tras el descubrimiento de una conspiración para derrocarlo, Iturbide disolvió el Congreso, lo que originó tensiones que derivaron en el descontento de la clase política mexicana. Poco después, Santa Anna proclamó la República; Iturbide reinstaló el Congreso y abdicó ante él.

Bajo el gobierno de Agustín de Iturbide México tuvo su mayor extensión territorial, ganando las anexiones más o menos voluntarias de otras provincias que habían declarado su independencia de España. Provincias que podían no depender militarmente del virreinato de Nueva España, aunque sí políticamente. El Imperio mexicano busca por solicitud de Iturbide la anexión de las provincias del Reino de Guatemala declaradas independientes de España. ​

El Imperio Mexicano en la independencia bajo el gobierno de Iturbide

La 23 Provincias del Imperio Mexicano

 

Por el sur Yucatán y Chiapas también se declararon independientes y luego solicitaron su anexión. Por el norte, Nuevo México, la Alta California, Texas y Nuevo León lograron su independencia y como dependencias políticas del Virreinato de la Nueva España se unieron al Imperio. Para finales de 1822, la bandera de las tres garantías ya ondeaba desde Panamá en el sur, ​ hasta el enorme territorio que comprende una línea imaginaria entre la Alta California hasta el río Mississippi. Únicamente quedaban afuera del Imperio, la parte central de la Intendencia de San Salvador, dominada por la misma ciudad de San Salvador, la cual fue anexada el 9 de febrero de 1823, y también San Vicente. ​

Sin embargo, al término del gobierno monárquico de Agustín de Iturbide y la ocupación militar parcial de Centroamérica, las provincias de esta región, dominadas ya por los liberales, se declararon independientes; solo Chiapas, después de un breve periodo como nación soberana, decidió incorporarse en 1824 a los Estados Unidos Mexicanos, que ya habían adoptado un modelo republicano federal y presidencialista.

Y de esta manera fue que El Imperio Mexicano fue desmembrado de a poco al convertirse en República. Para darnos una idea de este desorden a continuación les comparto una tabla de los Presidentes y Monarcas que ha tenido México y se darán cuenta de la triste realidad de ver como durante 200 años hemos luchado por ponernos de acuerdo y de ahí nacen esos epítetos de “Conservadores” y “Liberales”, la verdad es que no hemos entendido los tiempos que vivimos casi nunca.

Al observar la siguiente tabla, se darán cuenta de lo mal que lo hicimos durante prácticamente las tres últimas cuartas partes el Siglo XIX y hasta la llegada de Juárez y de Lerdo de Tejada las cosas se empiezan a poner más o menos en orden, sin embargo Juárez también pensaba en perpetuarse en el poder, y luego siguen otros años de turbulencia hasta que llega Díaz y vuelve otro a perpetuarse en el poder, luego llega la guerra civil o la mal llamada “Revolución Mexicana” que más bien fue la “Convulsión Mexicana” y se apoderan de poder los militares, quienes forman con el tiempo un partido político que termina gobernado todo el siglo XX.

Y ahora en el Siglo XXI que realmente teníamos una democracia, mala, pero la teníamos, aparece un partido con un líder que promete a todos quienes le quieran oír, lo que esos mexicanos desean oír, y les empieza a entregar nuevamente el poder a los militares, y pareciera que hoy se cogobierna con los militares, se les ha vuelto a empoderar y empezamos a ver a nuestros generales haciendo proselitismo, el cual está prohibido por la constitución y por las mismas leyes militares, e incluso los uniformes, comienzan a hacerse más vistosos, y elegantes, llenos de medallas parecidos a los usados en la época porfirista, así es que lo que estamos viviendo es la nueva transformación (esa que le llaman cuarta), la verdad, es que regresamos a los inicios del siglo XX, es decir, vuelven los militares por sus fueros al gobierno,

Hay que leer hacia atrás para comprender, por qué cojeamos hacia adelante, la historia se ha tergiversado, héroes convertidos en traidores, y traidores en héroes, no hay matices en grises, solo existen trazos firmes en blanco o negro. Por eso no nos entendemos y mucho menos comprendemos que nos pasó, 500 años en guerra y seguimos peleando. Aun hoy en el congreso se traiciona, se venden los votos y se burlan del mandato del pueblo. Así de triste nuestra historia política.

General Luis Cresencio Sandoval

Los Presidentes y Emperadores de México

Plan_Iguala_Tratados_Cordoba

Por si desean consultar el Plan de Iguala y los tratados de Córdoba, donde se ve que Iturbide no estaba considerado en ellos.