Una historia Taurina

la foto es del gran fotógrafo Alfonso Sánchez García, que el momento le pilló por allí cerca.

 

La mañana del día 24 de enero de 1928, hace 94 años, un toro bravo camino del matadero se escapa y se dirige hacia la Gran Vía causando el pánico por las calles de Madrid.

Una historia castiza, increíble pero auténtica.

Por el camino algunos lo intentan controlar sin éxito, el toro, descrito como «negro, grande y desarrollado en pitones», arrasa con los puestos del Mercado de San Ildefonso entre cornadas, terror y gritos, dejando varios heridos.

Al llegar a la Gran Vía, el toro se cruza con Diego Mazquiarán, torero y matador vasco conocido como "Fortuna", que camina con su mujer en dirección a casa de sus suegros.

«¡Traedme un estoque!»

Fortuna aparta a su mujer y pide a gritos que le traigan un estoque mientras prepara su abrigo como si fuera un capote y empieza la faena mientras los curiosos van inundando la calle.

Desde el Casino Militar le facilitan un sable, pero lo rechaza por impropio y pide a un mozo que se acerque a su casa a recoger su espada.

En el cuarto de hora que tardó el mozo, Fortuna torea al animal en la calle entre aplausos y olés.

Llega el mozo con el estoque, dos pases hasta entrar a matar, «cruzando los brazos, sin desviarse», en la primera intentona, muy aceptable. El animal se acerca a la acera, donde se amontona la gente, y cae muerto con una impresionante ovación.

La gente aclama entre vítores al torero y héroe del día, varios lo levantan a hombros mientras el saluda eufórico y lo llevan en volandas hasta un café de la calle Alcalá. «Bajo el sol de oro, el torero famoso va por la calle entre aclamaciones».

El pobre Fortuna, que llegó a torear en la inauguración de Las Ventas, terminó su vida ingresado en un manicomio.

Por si te interesa el mundo de los toros.