La evolución y avances en la manufactura textil, hilado y tejido, en el Neolítico

Pintura rupestre en la meseta del Tasili en Argelia, probablemente data de hace 15,000 años, sin embargo, se puede ver la vestimenta con retazos de hilado.

 

En el periodo Neolítico, coincidiendo con el origen de una economía agrícola, es el periodo donde ya tenemos perfectamente documentada la actividad textil.

Los tejidos pueden ser de fibra vegetal o animal. Una de las fibras vegetales más empleadas para la confección de tejidos fue el lino (Linum usitassimun), este tipo de lino se cultivó en exclusiva para su empleo en la confección de tejidos y es propia de los climas suaves del Mediterráneo. Pero para utilizarla como fibra textil necesita un tratamiento previo. Otra de las fibras textiles empleadas para la confección de tejidos fueron las fibras animales, entre estas la más empleada fue la lana, pero también se empleó el pelo de cabra o el de camélidos (EIROA 2000:333).

El huso fue una solución estándar, a nivel prácticamente global, una innovación técnica que dío lugar a lo que denominamos huso o husillo, una especie de eje que, en forma de varilla, ayuda a unir el hilo mediante la torsión de las fibras textiles de forma más rápida y firme que girando y enroscando el hilo.

Con las manos. El huso en este periodo Neolítico podía ser de hueso, marfil o madera y la fusayola de cualquiera de estos materiales o realizados en piedra o arcilla.

Las primeras evidencias de hilo realizado con huso las encontramos en lugares como en el Fayum (Egipto) o en Jarmo, sobre el 7000 a. C.; en el VI Milenio a. C. en Shimghuar, Irak o en los primeros niveles de Yahaya en el sureste de Irán o en Israel (BARBER 1991:41), y en Europa occidental, en la peninsula italiana, se documentan en el V o IV Milenio a. C. (MEDEARD 2003).

Para la elaboración de tejidos de superficie continua, las comunidades neolíticas crearon el telar textil. Con la innovación producida por la introducción en el telar del lizo y la barra de calada, se logró la realización de tejidos más elaborados y de forma más rápida, al facilitar, con el cambio de vertiente, la pasada de la trama (ALFARO 1984:94-96). Vestigios de estos telares nos llegan a través de la iconografía, ya que fueron fabricados en materiales perecederos, en madera exclusivamente en algunos casos, por lo que el paso del tiempo desintegró sus vestigios, en otros casos contamos con alguno de sus elementos como las pesas de telar, que tenían la función de tensar la urdimbre, realizadas en arcilla o de piedra. Hay otros instrumentos que también participan en la elaboración de tejido en el telar, como la espátula, el peine y la lanzadera, realizados en hueso o madera (BARBER 1991:78-82).

Otro tipo de telar, considerados telares móviles, que dependiendo de su tamaño o el número de placas, producirán un tejido de una reducida anchura, son el telar de placas y el telar de rejilla, importantes aquí, porque parece que de estos telares más simples, evolucionaron los telares horizontales y verticales fijos (ALFARO    1984:85-92).