II. Los Jardines Colgantes de Babilonia: Una de las 7 maravillas del mundo antiguo

Fueron construidos en el siglo VI a.C. a orillas del río Eúfrates por el rey Nabucodonosor II como regalo a su esposa Amytis. Fue la Gran Maravilla que adquirió tintes más legendarios ya que los autores griegos de la época la imaginaban, literalmente, como “jardines colgantes”.

En realidad, dichos jardines estaban dispuestos en forma de terrazas elevadas de piedra, rodeadas por una muralla de 25 metros de espesor en las que se plantaron todo tipo de árboles frutales regados con un sofisticado sistema de acueductos.

Con la decadencia del Imperio Babilónico, los jardines fueron sumiéndose en la decadencia y abandono hasta quedar completamente destruidos en el siglo II a.C. por diversos terremotos y el posterior incendio de la ciudad (126 a.C. – 125 a.C.) por parte del rey de los partos Evemero.

¿Cómo eran los Jardines colgantes de Babilonia?

Según han dejado escrito los historiadores griegos, los Jardines colgantes de Babilonia eran una espectacular manifestación de vegetación de la época. Medían más de cien metros a lo ancho y largo, y llegaban a una altura de entre 25 y 90 metros, según con qué autor te encuentres.

Además, pese a las pocas precipitaciones que recibía la tierra de Mesopotamia, lo que hoy día conocemos como Irak, estos jardines maravillosos siempre estuvieron bien irrigados y jamás les faltó el agua. Para ello, los babilonios establecieron canalizaciones y una bomba de cadena o noria para subir el líquido elemento hasta las terrazas y regar toda la frondosa vegetación.

En realidad, los Jardines colgantes de Babilonia no colgaban, sino que se encontraban plantados en grandes maceteros de obra en diferentes escalas. Así pues, la vegetación caía, dando la sensación de estar suspendida en el aire. De hecho, había incluso árboles que, según cuenta la leyenda, crecieron tanto que se podían ver perfectamente desde más allá de las murallas de la ciudad.

La leyenda de la construcción de los Jardines colgantes de Babilonia

A día de hoy, no se sabe a ciencia cierta cuáles fueron los motivos de la construcción de los espectaculares Jardines colgantes de Babilonia. Sin embargo, sí que hay diferentes teorías:

Por un lado, hay quien defiende que el rey Nabucodonosor II, fiel amante y enamorado de su esposa, decidió animarla por la enorme nostalgia que sentía al añorar las tierras fértiles y frondosas de la que era originaria. Así pues, mandó construir este vergel en plena ciudad trayendo rocas que simularan montañas.

Sin embargo, también es cierto que durante los siglos VII y VI a. e. c., la ciudad de Babilonia sufrió diferentes guerras, de las que finalmente, Nabucodonosor II salió airoso, y decidió embellecer la población. Así pues, data de la misma época de los Jardines colgantes de Babilonia la Puerta de Ishtar, por ejemplo.

Sea como fuere, la leyenda y magnificencia de los Jardines colgantes de Babilonia ha llegado hasta nuestros días con fuerza, pues el ser humano ha demostrado una y otra vez que es capaz de realizar obras imposibles con el simple uso del ingenio y la creatividad.