Emiliano Zapata: Lo bueno, lo malo y lo feo

Emiliano Zapata (1879-1919)

LO BUENO: Idealista, defensor de las causas del pueblo.

Fue un líder muy importante en la Revolución Mexicana (1910-1920). Forma parte de manera decisiva en la caída del presidente Porfirio Díaz en el año 1911, además junto a otros generales a favor de la revolución fueron capaces de derrotar a Victoriano Huerta en 1914. Zapata era muy idealista y estaba muy interesado en llevar adelante la reforma agraria.

Emiliano Zapata también conocido como El Caudillo del Sur, El Atila del Sur nació el 8 de agosto de 1879 en San Miguel Anenecuilco, Morelos, México.

Se quedó huérfano con 16 años de edad. Emilio Vera, un antiguo soldado juarista fue quien enseño los ideales que luego le dieron base para tener su visión del mundo.

En septiembre de 1909 fue elegido presidente del territorio de Anenecuilco donde dirigió la junta de defensa. Unos meses más adelante, mayo de 1910 fue capaz de recuperar usando la fuerza la Villa de Ayala perteneciente del municipio de Morelos.

El apóstol de la revolución lucho por la tierra ya que a su padre le quitaron injustamente sus tierras los caciques del pueblo. Además, en su familia ya había antecedentes rebeldes ya que su abuelo por parte de padre formo parte de la Toma de Cuernavaca en la guerra contra Maximiliano.

El General Zapata era capaz de hablar náhuatl. Se dice que en 1914 mientras estaba en el campamento en México D.F., una señora de avanzada edad de Milpa Alta le dirigió unas palabras en este idioma y Zapata fue capaz de responderle.

Algunas de sus frases más populares son: “El que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre pero que no grite cuando lo pisen” y “Es mejor morir de pie que vivir toda una vida arrodillado.”

LO MALO: Las irresolubles diferencias entre Zapata y Madero

LO MALO: Las irresolubles diferencias entre Zapata y Madero

Las diferencias de pensamiento entre estos dos personajes de la historia, se dieron a partir de marzo de 1911 hasta noviembre de ese mismo año, y ocasionaron la ruptura definitiva entre ellos.

Los dos momentos clave que provocaron dicha ruptura: el primero, cuando Madero impone como gobernador de Guerrero y jefe del movimiento revolucionario en Morelos al maderista Ambrosio Figueroa, situación que los zapatistas rechazaron pues eran territorios que ellos controlaban.

El segundo se refiere a la toma de posesión de Madero como presidente de México en noviembre de 1911, durante la cual exigió la rendición y fidelidad de los grupos armados revolucionarios hacia su gobierno. Zapata, al no estar de acuerdo en dejar las armas ni el proceso de solución sobre los litigios de tierras, rompe toda relación con él y proclama el Plan de Ayala, el 28 de noviembre del mismo año.

Este plan da pie a la esencia social de la Revolución, con un vocabulario político incluyente a favor de los pobres, las clases medias, los campesinos y los obreros, y con ello el movimiento armado trasciende más allá de la transformación política y establecimiento de elecciones.

Al mismo tiempo ofrece un cambio radical en la posesión de tierras, al impulsar el uso de las haciendas como política de Estado y después promover su desaparición paulatina, cuando habían existido desde finales del siglo XVI; además propuso la restitución y dotación de tierras, es decir, devolución de éstas a quienes fueron arrebatadas y su repartición entre quienes nunca habían poseído una.

LO FEO: Mujeriego y tal vez Bisexual.

Se dice que era muy romántico. A su novia Josefa la enamoro dejando cartas de amor cuando ella iba a lavar la ropa al río. Llego a tener 9 mujeres, 16 hijos y 42 nietos. Aunque hay historias que le otorgan 14 mujeres. 

En 1908 se escapó con Inés Alfaro Aguilar. Su padre alerto del secuestro y fue obligado a entrar en el 9°. Regimiento de Caballería en la ciudad de Cuernavaca, aunque también hay otras historias que dicen que fue por otras razones.

Zapata tenía cierta obsesión con su masculinidad, trataba de exhibirla a como diera lugar, por ello el bigote espeso y largo que portaba, la pose de tipo rudo, la mirada insistentemente retadora y el centenar de mujeres con las que mantuvo relaciones sexuales y afectuosas le dieron el mote de macho mexicano, mismo que hasta la fecha perdura. Pero ¿qué había detrás de ese disfraz de hombre poderoso y libertador del pueblo?

Probablemente, era alguien que estaba tan seguro de su hombría que mantenía romances con otros hombres —y esto no es un rumor surgido de la mente sucia de algún enemigo, sino de varias fuentes cercanas al libertador mexicano—. Esto lo confirmó el hombre de más confianza de Zapata: Manuel Palafox, "el Ave Negra", quien también fungía como su secretario personal. 

Este hombre era abiertamente homosexual, de hecho, estuvo a punto de fusilarlo por esa razón. Antes de estar de su lado fue ministro de agricultura del Gobierno y lo atraparon teniendo sexo con un chico mucho menor que él.

Sin embargo, el comportamiento de Zapata hacia él era un tanto distinto, lo que comenzó a despertar las habladurías de otros personajes cercanos.

Era muy sospechoso que el hombre que mataba "afeminados" dejara libre a Palafox y que incluso lo resguardara como su secretario. Ante semejante rumor, Zapata se mantuvo alejado dándole nula importancia, contrario al Ave Negra, quien le confirmó a algunas personas el gusto de Emiliano Zapata por otros hombres.

Incluso, en el marco de los festejos del centenario de la Revolución Mexicana, una soldadera que aún vivía y era cercana a los ideales de Zapata ofreció una entrevista en la cual aseveró con suficiente fuerza que «era tan hombre, pero tan hombre que se acostaba con otros hombres».

No obstante, el verdadero personaje que le dio vida y forma a este relato fue Ignacio de la Torre, yerno de Porfirio Díaz que conoció al Caudillo del Sur algunos años antes de la Revolución. Siendo aún campesino en 1906, Zapata trabajaba en la hacienda de San Carlos Borromeo, en la cual conoció a Ignacio, quien de inmediato sintió atracción por Zapata y su hombría, así como por ese aire campesino que mantenía. Entonces pidió que se quedara a trabajar de fijo en aquel lugar con la finalidad de que cuidara sus caballos, ya que el Caudillo era un gran conocedor de estos animales.

No obstante, lo siguió llevando consigo, incluyendo a la morada que De la Torre tenía en la capital del país en la Plaza de la Reforma, en la cual permanecieron solos por seis meses. Ante semejante y sospechosa situación, la esposa de Ignacio de la Torre llevaba un diario personal en el que se desahogaba constantemente, en especial por los malos tratos y el desprecio de su esposo.

Muchos años después este diario fue estudiado por algunos historiadores con el fin de darle un valor más grande a la historia de México; así descubrieron que la mujer describió cómo fue que halló a su esposo con Zapata en pleno acto sexual en el establo, lo que desató aún más la teoría que decía que Emiliano Zapata era bisexual, pero ante su afán de enfatizar su hombría, prefirió ocultarlo denigrando homosexuales y teniendo decenas de mujeres a su disposición, así como su actitud arrogante y retadora, propia de la convencional definición de "macho" que mantenemos en nuestro imaginario colectivo.