DEUDA DE GRATITUD

Un herido italiano deja oír sus ayes de dolor, su pierna está rota y destrozada, de su frente cae un hilillo de sangre

El granadino Juan Jiménez, el loco motorista el de la caza original, detiene su máquina y se aproxima al herido y ¡oh! casualidad'

reconoce en él a un soldado que un día, él herido también, le había prestado su ayuda y lo abraza y carga con el hasta el hospital de sangre ¡La deuda está pagada!