GESTAS ESPAÑOLAS

Cuando nuestro gran Don Miguel de Cervantes escribió la vida de Don Quijote de la Mancha y de su escudero Sancho Panza vida, de ambos. que a través de los siglos pasean por todos los ámbitos de la tierra, supo captar como nadie hasta ahora, toda el alma de una raza.

Que, en la historia del mundo, brilla como un sol resplandeciente y que por los siglos de los siglos seguirá dando al mundo, pruebas inconfundibles de su vigor y de su poder creador.

Nuestra raza (fusión de tantas civilizaciones) se ha nutrido principalmente de la Latina y forma parte de la gran familia de la latinidad con Francia e Italia, pero la psicología del pueblo español difiere grandemente de la italiana y francesa.

España, lleva dentro de su alma, tal caudal de generosidad, tal renunciación a todo lo material, que un examen analítico no resiste la hegemonía de sus hermanas.

En los primeros siglos de la era cristiana, enriquece la cultura romana con poetas, filósofos. guerreros y con la artesanía.

Hasta el reinado de los Reyes Católicos, contiene, vence y expulsa los que llevando el estandarte de la media luna por emblema.

Quieren traer a nuestras civilizaciones la religión de Alá. Ocho siglos de batallar por librar al mundo de la opresión turca que da con generosidad inigualable, el caudal inmenso de su juventud, mientras los demás pueblos de Europa, viven atentos a sus intereses y sin poner por su parte nada que les evitara la destrucción de la espiritualidad que les daba su propia personalidad.

Al finalizar la expulsión de moros y judíos, no repuesta aun de sus sangrantes heridas, alumbra un nuevo mundo y lo conquista y funde sin ningún escrúpulo racial, su sangre hidalga con los aborígenes les da su civilización su cultura y su fe.

De este descubrimiento sensacional, han surgido pueblos que hoy, después de quinientos años, viven con su independencia respetados por todos y adaptados a su civilización, su cultura, su fe y su idioma.

España que fusionó su sangre con las Indias, no destruyo su raza, como otros pueblos menos generosos y más materialistas y es porque cabalgando en Rocinante. Don Quijote con su fuerte brazo, esgrimía su lanza para luchar por la humanidad, ¡por toda la humanidad!

Nadie ignora, que en la gran epopeya que escribió el pueblo español oponiendo sus pechos a la criminal sublevación ayudado por Hitler, Mussolini, Salazar y las huestes moriscas traídas por el caudillo, lo hacía para ofrecer al mundo una barrera de contención al fascismo en Europa y lo hacía, con la misma generosidad con el mismo heroísmo y con la misma pasividad de los que amenazados nos negaban lo más elemental, ¡armas! con que oponernos a la catástrofe que amenazaba al mundo. Mientras tanto Don Quijote en Rocinante, su triste figura, por todos los campos españoles.

Si el manco de Lepanto viviera. como vive Don Quijote, se estremecería de emoción al contemplar al hidalgo manchego contando sus cuitas, debajo de una encina (y comiendo su sabroso fruto) a su escudero Sancho.

¡Helos ahí Sancho amigo en los inhóspitos campos de concentración de la Francia de los Derechos del Hombre!

“Ya le decía a vuestra merced, que los galeotos no eran personas buenas y que no valía la pena que vuestra merced entablara tan descomunal batalla”, contesto el bueno de Sancho”

“Has de saber amigo Sancho, que, en las grandes empresas del ideal, debemos y tenemos que poner a su servicio, las débiles armas, vuestro fuerte brazo, sin pensar ¡jamás! en el resultado adverso pues las ideas no mueren ni se las vence, sólo tu débil espíritu puede admitir, las que los caballeros andantes niegan”

Dejemos descansar al Caballero Andante y su escudero Panza bajo la sombra de la encina, y alimentar su cuerpo con su sabroso fruto y trasladémonos a uno de los varios campos de concentración, que donde apiñados, hambrientos, miserables, sufriendo a la intemperie que las inclemencias de la estación invernal se encuentran medio millón de españoles, que se acogieron a la hospitalidad de Francia.

En los desérticos arenales han padecido durante años con estoicismos espartano, todas las vejaciones, toda la miseria y toda el hambre y todo el frio del riguroso invierno. Aquella muchedumbre llena de fe cantaba unas veces, enloquecía otras y hacia arte con los medios primitivos.

La guerra que habían querido evitar sacrificando a mi raza las llamadas democracias, estalla, y los ejércitos hitlerianos, se enfrentan con todo su atuendo militar con las incautas alondras. Francia amenazada y sus gritos desgarradores llegan tras las alambradas donde, mueren más que viven, aquellos milicianos, que se batieron en el solar patrio y que sucumbieron ante la fuerza desigual.

Como arte de magia, olvidando todas las amarguras, todas las vejaciones, los depauperados españoles se alistan para ayudar con su experiencia y su valor indomable, a combatir al enemigo común al fascismo. ¡Don Quijote de nuevo marcha por los campos, no los de su patria, sino por todos los confines, donde su brazo invencible sea necesario emplear!

África, Egipto, Cirenaica, Tripolitania, Libia, Túnez, Liria Líbano, Trasjordanía, Sahara. Marruecos, Argelia, Sicilia, Alemania, Bélgica, Noruega y Francia, son teatros en donde los españoles, van día por día, pruebas patentes de lo que son, ¡el mejor soldado de los mejores!

En el mes de junio de 1941, la Legión Francesa, nutrida principalmente de españoles, se encuentra en Zagara (Región del Draa), en medio del desierto Sahárico, bajo un sol abrasador y sedientos persiguiendo a los invisibles beduinos, que bien armados por Franco desde las posesiones españolas de Ifni, y Río de Oro, inquietan las poblaciones francesas y arrasan, en ataques relámpagos los pacíficos poblados que en los oasis han levantado para vegetar, esperando que la cebada se dore para después, siempre errantes marchar a la Meca a orar a Mahoma.