“Escultismo para muchachas”- Girl Scouts

Publicado el 08/03/2014 a las 08:49 por Juan J Pérez-Gato

Todos hemos oído muchas veces la versión oficial de los orígenes del Movimiento Guía, que nos dice que fue durante un Rally, celebrado en septiembre de 1909, cuando Baden Powell se tropezó con un grupo de chicas vestidas de uniforme que alegremente se presentaron a él como “chicas scouts”. Este hecho le habría hecho percatarse de la necesidad de crear para ellas un movimiento paralelo y con otra denominación.

Dicha versión también cuenta que el fundador era muy reacio a que las mujeres pudiesen denominarse scouts y que prácticamente hasta ese encuentro cerró los ojos y la posibilidad de su participación en un juego que él había diseñado específicamente para los muchachos del país.

Pero lamento decepcionar a todos aquellos a los que les gusta denostar a Baden-Powell (BP) al respecto, a pesar de que no hubiese sido nada extraño para la mentalidad masculina de la época, lo cierto es que dicha versión es absolutamente incierta.

Y esta afirmación es fácilmente comprobable, tal y como nos cuenta el fantástico trabajo biográfico de Tim Jeal.

De hecho, en su primer panfleto realizado en 1907 sobre el “Esquema de los Boy Scouts” ya describió el escultismo como una “organización atractiva y útil para la educación de las muchachas”.

Y en la revista “El Scout” de mayo de 1908 (recién publicados los cuadernillos de “Escultismo para muchachos” que darían lugar a todo) ya escribió acerca de este tema con una pregunta retórica “¿Pueden las chicas ser scouts?”.

Su auto-respuesta a la misma fue tajante: “Pienso que las chicas pueden obtener con el escultismo tanta sana diversión como los muchachos…y demostrar que pueden ser scouts en muy poco tiempo” (más tarde reuniría estos pensamientos en un libro publicado en 1909, “Historias para Boy Scouts”.

Es más, en octubre del mismo año (1908) también constata haber recibido multitud de cartas de niñas preguntándole si ellas podían compartir las delicias de la vida scout con los chicos. “¡¡¡¡Por supuesto que pueden!!! Siempre me alegro cuando oigo que se han formado patrullas femeninas”.

La pura verdad es que BP desde el inicio estuvo dispuesto a la existencia de un programa virtualmente idéntico para ambos sexos.

Siempre había abogado por el sentido común, la autosuficiencia y por tanto del aprendizaje de recursos útiles para la vida y por ello demandaba a sus hombres en el ejército que aprendiesen a coser o a cocinar. Para él era natural pensar que si el escultismo podía desarrollar el carácter en los chicos también lo haría en sus compañeras.

En su opinión la sobreprotección femenina en muchos ámbitos las incapacitaba para ser buenas compañeras de los varones.

Se opuso siempre a que fuesen tratadas como “muñecas”, que era lo habitual en esa época.

Sin embargo, hubo de luchar contra los temores sociales de que dicho programa pudiese “embrutecer a las jóvenes señoritas”, y por ello se vio en la necesidad de adaptar el esquema para ellas.

Al principio dentro del mismo programa (en la segunda edición de “Escultismo para muchachos” llega incluso a describir un uniforme de color azul específico para ellas), pero tras recabar la opinión de su madre, quien creía que la rudeza del programa podía ser poco adecuado para las chicas de entonces, decidió cambiar el nombre por el de “Muchachas Guía” y diseñar un programa diferente y dentro de otra organización (el fundador adoraba a su madre, siempre le pedía su parecer, y sus opiniones marcaron en gran medida su vida).

Ahí nació el guidismo (Esculpismo) propiamente dicho, en el verano de 1909, cuyo primer esquema se publicó en noviembre en la “Gaceta de la Directiva”. En éste la meta pasaría a ser “educar a las chicas para ser mejores madres y guías para la siguiente generación”, y se procuró el equilibrio, suavizando las actividades con el fin de alejar el temor de convertir de golpe a “señoritas refinadas” en “marimachos”, pero manteniéndolas los suficientemente atractivas como para enganchar a las chicas de los suburbios más pobres y contribuir a su educación.

Aun así, constata dicha Gaceta que “pretende que las muchachas sean compañeras en lugar de muñecas” e incluye entre las especialidades de su programa muchas comunes con los scouts como las de stalking, ciclismo, electricista, telegrafista, nadador, pionero, marino, señalizador, músico, artista, sastre, cocinero o florista, pero también da mucha importancia a algunas exclusivas como la de cuidadora o enfermera.

Como entonces BP todavía no había dejado el ejército se vio incapaz de atender a la nueva organización por lo que sugirió que pudiesen comenzar su andadura de la mano de alguna Organización de Ayuda Voluntaria, como la Cruz Roja.

Sin embargo, pronto abandonaría definitivamente la milicia y al disponer de más tiempo se volcó en organizar a las Muchachas Guía él mismo.

La experiencia de los Boy Scouts formando parte de otras organizaciones, como las Boy’s Brigades, no había dado buen resultado y no quiso que ocurriese igual con sus chicas.

Así que se hizo cargo de la empresa y consiguió que las 6,000 chicas que ya formaban parte del movimiento scout adoptasen el nuevo nombre, aunque a decir verdad lo hicieron un poco a regañadientes.

Pidió a su hermana Agnes que formase parte de la nueva Directiva y ella respondió de forma positiva, suponiendo además en ese momento un gran alivio para él pues su punto de vista femenino evitó las voces que le criticaban por no entender que “las muchachas no son como los chicos”. Agnes y BP confeccionaron el “Manual para las Muchachas Guía” o “Cómo las chicas pueden ayudar a construir el Imperio” en 1912.

No obstante, el paso del tiempo relegaría a Agnes a un papel muy secundario en favor de Olave, pero esa es otra historia.

Scouting for Girls

El manual en inglés para las Girl Scouts