La Real Cédula de 1514 que autorizaba el matrimonio entre españoles y nativas en el Nuevo Mundo

Pintura de 1770 que representa la unión entre un español con una nativa teniendo como hijo un mestizo (imagen vía Wikimedia commons)

A partir del 12 de octubre de 1492, fecha en la que se atribuye a Cristóbal Colón el descubrimiento de un nuevo continente (inicialmente bautizado como Nuevo Mundo y después como América) innumerables fueron los viajes y expediciones que se realizaron hacia allí con intención de conquistar, colonizar y evangelizar todos aquellos territorios.

Las expediciones españolas fueron las primeras en hacerlo, debido al derecho ejercido y proclamado por Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, posteriormente conocidos bajo el título de ‘Reyes Católicos’, quienes se otorgaban la propiedad del Nuevo Mundo por haber sido ‘descubierto’ bajo la financiación de éstos.

También hay que destacar el acuerdo que se llegó con la corona portuguesa, a través del Tratado de Tordesillas de 1494, con quienes se dividía el Mundo (al Oeste de Cabo Verde para los castellano-aragoneses y al Este para los lusos), cediéndole a Portugal el derecho a colonizar las tierras del nuevo continente que hoy conocemos como Brasil.

Dos décadas después, cuando numerosísimos eran los españoles que hasta allí habían viajado bajo las órdenes de la Corona española, por aquel entonces representada únicamente por Fernando de Aragón (tras el fallecimiento de Isabel de Castilla en 1504), el Rey Católico decidió poner algo de orden en algunos desmanes de carácter sexual que tenían lugar en el Nuevo Mundo entre los colonizadores y las mujeres nativas.

Muchos fueron los que aprovechaban aquellos viajes, que los mantenían lejos de sus hogares durante meses e incluso años, para mantener relaciones sexuales con las mujeres nativas de las tierras que iban colonizando. Este hecho ocasionó numerosos nacimientos de hijos mestizos que no serían reconocidos por los correspondientes padres. Muchos de esos hombres, a pesar de ser solteros, no podían dar sus apellidos a los neonatos debido a que hasta entonces estaba prohibido (y perseguido) el ‘yacer con mujer india’, tal y como se decía en aquella época.

Ante la avalancha de hijos bastardos sin reconocer y con la intención de que aquellos que tuviesen relaciones extramaritales con las nativas pudiesen regular la situación, el rey Fernando de Aragón, el 14 de enero de 1514, decidió promulgar una Real Cédula por la cual autorizaba los matrimonios mixtos entre españoles e indígenas.

Algunos fueron quienes regularizaron su relación sentimental/sexual en el Nuevo Mundo, pero otros prefirieron no hacerlo ya que en la Península Ibérica les esperaba la prometida e incluso la esposa, ya que cabe destacar que un gran número de ellos ya estaban casados cuando viajaron hasta el continente americano y ninguna intención tenían por desposarse con las nativas, ya que deseaban a éstas como amantes.

El hecho de que la mayoría de solteros (que mantenían relaciones con nativas) decidieran no contraer matrimonio, a pesar de que muchos de ellos estaban enamorados y la ley promulgada por el Rey Católico les aparaba, fue por el miedo a ser estigmatizados y señalados en un futuro, tal y como les había ocurrido décadas atrás a aquellos que se emparejaron en España con mujeres judías o musulmanas y que acabaron siendo perseguidos o expulsados.

El mantener su linaje intacto fue lo que ocasionó que la Real Cédula de 1514 no acabase de tener el éxito esperado, También cabe destacar que Fernando de Aragón falleció un par de años después (en 1516) y su sucesor (su nieto Carlos I) prestó atención a otros menesteres mucho más importantes para él y la consolidación del Imperio Español.