Desmitificando a Benito Juárez

Benito Juárez (1806 – 1872)

Benito Juárez, un personaje importante en la historia de México que lejos estuvo de ser el político intachable digno de la idolatría que hoy se le profesa.

Pocas cosas de nuestra idealista historia mexicana resultan tan absurdas como la idolatría y veneración a Benito Juárez, a quien la demagogia y la politizada educación se han encargado de convertir en una especie de Dios del que celebramos su natalicio cada 21 de marzo.

No se trata de ver a Benito Juárez como el peor o el más malo de todos, se trata de dejar de idealizar a un personaje y de idolatrar a un hombre que no fue totalmente bueno ni totalmente malo, simplemente fue humano, fue un político con ideales, ambiciones, aciertos y errores, como todos.

Veamos al personaje tal y como fue, al presidente que debió afrontar los dilemas de su época, que tomó medidas poco populares y que muchas veces anticipó sus intereses a los de la patria; dejemos de creer y de crearnos historias de fantasía, ya es momento de que aprendamos de nuestros errores como nación y dejemos de esperar que un pseudo dios disfrazado de sacerdote, de indígena o de caudillo venga a salvarnos de los tiranos y a cambiar todo lo que odiamos.

La clase política de México con ayuda de historiadores, escritores y muchos otros “profesionales”, se han encargado de convertir la historia de nuestro país en una especie de telenovela de buenos y de malos, donde la infinidad de matices propios de las personalidades humanas no tienen lugar.

Juárez ha sido el más afortunado de todos los personajes que componen esta tragicomedia en la que se ha convertido nuestra historia nacional, en él se han posado los ideales de nacionalismo, indigenismo y democracia, omitiendo rasgos propios de la personalidad e ideología política y social de Juárez, así como importantes acontecimientos de su vida y su carrera que sugieren todo lo contrario.

Juárez el nacionalista:

Juárez no era un nacionalista, era un fanático liberal comprometido y capaz de cualquier cosa por imponer sus intereses personales e ideológicos, lo que lo llevó a poner en serio peligro la soberanía de México.

Para muestra está el poco conocido y muy aterrador tratado McLane-Ocampo, con el que Juárez cedía todos los derechos a Estados Unidos para el libre tránsito comercial, militar y civil por territorio mexicano y le otorgaba un derecho de exclusividad sobre el Istmo de Tehuantepec, a cambio de ser reconocido por el gobierno de aquel de país como presidente constitucional de México y así salir triunfante en la Guerra de Reforma.

Cabe resaltar que aun que el tratado McLane – Ocampo fue visto con buenos ojos por Juárez y no se llevó a cabo dicho tratado debido a que los E.E.U.U. estaban financiando una costosa guerra que les impedía pagar las cantidades que se pretendían de haberse firmado dicho tratado, y también, se ha omitido su exilio en Boston y sus giras presidenciales en las que en una carreta llevaba dentro el poder del país a donde fuera necesario para atender las necesidades de la república. 

En pocas palabras, Don Benito Juárez fue tan “vende patrias” como Santa Anna, solo que el tratado McLane-Ocampo no fue aceptado por el congreso de Estados Unidos y los historiadores mexicanos, ni tardos ni perezosos, han intentado justificar este hecho asegurando que solo se trató de una estrategia política y que Juárez desde el principio sabía que no lo iban a aceptar, solo les faltó asegurar que Juárez era vidente y que tenía poderes sobrenaturales.

Juárez, el símbolo de la democracia mexicana:

Juárez era un demócrata de palabra, pero no de acciones, para él la democracia no era más que un lindo ideal que difícilmente iba ser alcanzado en México. Se mantuvo en el poder 14 años gracias al sistema de reelección en contra de la voluntad de su propio partido, por lo que fue participe de 3 elecciones en las que siempre fue acusado por adversarios y partidarios de fraude electoral. De hecho, los famosos “votos fantasmas” en México se los debemos a Juárez, y es que cada vez que él iba a elecciones, hasta lo muertos decidían regresar del más allá para emitir su voto, y fue durante la cerrada contienda de 1871 frente a Porfirio Díaz, cuando las sospechas sobre esta práctica se intensificaron, a pesar de eso, el congreso designó a Juárez como presidente.

Imagen de mitofago.com

¿Indigenista Juárez?:

Juárez era indígena, pero eso no lo hace, ni lo hizo un defensor de los derechos de los indígenas. Si bien se declaró en favor de la educación para ellos, durante su gobierno jamás presentó proyectos de ley o causas en pro del desarrollo, protección o inclusión de los pueblos indígenas.

Juárez compartía con Porfirio Díaz -quien a menudo olvidamos que también era indígena- ideales sobre desarrollo y modernización, lo que lo llevó a despojar a muchos “indios” -como se les llamaba en aquel entonces y como él también se refería a ellos- de sus tierras en su afán de industrialización. 

LO BUENO: Gran estadista.

Benito Juárez, huyendo del desamparo, salió de su humilde pueblo a los doce años, aprendió a leer y a escribir, entró al seminario y lo dejó para estudiar leyes y recibirse como abogado. Su tenacidad y ascendente carrera política lo llevó a la presidencia de la República, durante la cual derrotó a los conservadores, a los franceses y al imperio. 

Consolidó la República, sentó las bases del Estado liberal defendiendo el principio básico de “igualdad ante la ley” y expidió las Leyes de Reforma.

Uno de sus grandes méritos fue haberse concebido a sí mismo como ciudadano sin importar su origen racial.

LO MALO: Leyes a conveniencia.

Juárez criticó severamente el tratado de Mon-Almonte que los conservadores firmaron para conseguir apoyo de España durante la Guerra de Reforma, pero no dudó en autorizar la firma del tratado McLane-Ocampo, concediendo el paso a perpetuidad de los estadounidenses por el Istmo de Tehuantepec, a cambio de ayuda material para asegurar la guerra a favor de los liberales.

A pesar de ser el principal defensor de la Constitución, durante los años de guerra, Juárez gobernó por encima de ella dotándose de facultades extraordinarias que le permitieron extender su gobierno contraviniendo la ley en 1865. Convirtió a la Constitución en bandera política, y cuando pudo restablecer la República (1867) y la Constitución, intentó reformarla por medio de un plebiscito, lo cual era una flagrante violación a la misma.

LO FEO: Poder a perpetuidad.

Benito Juárez tuvo la intención de perpetuarse en el poder. No obstante, la recomendación de Sebastián Lerdo de Tejada, ministro de Relaciones, de no postularse como candidato a las elecciones de 1871, Juárez lanzó su candidatura e hizo movimientos en las cámaras para reformar el sistema electoral. Ganó las elecciones sobre Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, quien lo acusó de fraude electoral.

Sólo la angina de pecho que le ocasionó la muerte el 18 de julio de 1872, pudo retirarlo del poder.