Lola Álvarez Bravo, pionera de la fotografía en México

Dolores Concepción Martínez Anda (nacida en Lagos de Moreno, Jalisco, el 1 de abril de 1903 y fallecida en 1993 en Ciudad de México)

Dolores Concepción Martínez Anda nació de padres ricos en el estado de Jalisco. Con su padre y su hermano se trasladó a Ciudad de México siendo una niña. En su adolescencia (13 años) murió su padre y quedó a cargo de su hermanastro. Se crio en un colegio de monjas y con apenas 20 años la gran ciudad, el DF, se abrió ante sus ojos, y también el amor.

Se casó en 1925 con Manuel Álvarez Bravo, a quien conocía desde la infancia y se trasladaron a Oaxaca donde Manuel era contador del gobierno federal. Como Manuel había aprendido fotografía de adolescente, instalaron su primer cuarto oscuro en la cocina de su vivienda, y ella se acercó a la fotografía, espiando, observando, aprendiendo en silencio, porque Manuel no le ponía las cosas fáciles.

Ya de regreso en la Ciudad de México en 1927 con su único hijo, experimentan con una galería de arte que acondicionaron en su casa.

Tres años después instalaron el Taller de Fotografía Álvarez Bravo y más tarde con otros amigos formaron un cineclub.

En 1930, Tina Modotti, amiga de Manuel, fue deportada. Necesitaba dinero con urgencia y Manuel y Lola le compraron dos de sus cámaras fotográficas; una, la Graflex, fue desde entonces completamente de Lola. Poco después, en 1931, Manuel cayó gravemente enfermo y Lola debió sacar adelante el trabajo que él hacía en la revista Mexican Folkways. Así pudo completar su formación y dedicarse a la fotografía como oficio para siempre.

El matrimonio se separó en 1934, pero ella conservó su apellido de casada. Empezó a trabajar en la Secretaría de Educación Pública haciendo fotografías para la revista El maestro rural, con lo que entra en contacto con el campo. Fue muy amiga de Frida Kahlo y de María Izquierdo.

Inspirada por fotógrafos como Edward Weston, Tina Modotti, Henry Cartier Bresson y otros, Lola emprendió una carrera independiente que duró aprox. 50 años, fotografiando una amplia variedad de temas, tomando imágenes documentales de la vida cotidiana en pueblos de México y las calles de las ciudades, retratos de grandes líderes, de escultura prehispánica y arquitectura, entre muchos otros.

Lola Álvarez Bravo

También experimentó con fotomontaje desde 1935 y otras técnicas: foto murales y fotogramas. Hizo también series de fotografías, quizá la más difundida es la que hizo a Frida Kahlo en la Casa Azul en Coyoacán, en 1946. Con ella incursiona en su primer y único intento cinematográfico que no llegó a concluir.

Lola como parte de sus actividades en el Instituto Nacional de Bellas Artes hizo el registro de obra de los pintores más destacados de la época, documentó eventos culturales de teatro, danza, música y otros, montó exposiciones a lo largo del país, escribió el argumento para ballet La doncella Ixquic y el artículo Ideales identificados, por la plástica e hizo una amplia gama de trabajos de manera independiente.

Expuso por primera vez en el Palacio de Bellas Artes y posteriormente a nivel internacional con mucho éxito. Una de sus últimas empresas fue instalar un taller de fotografía y la Galería de Arte Contemporáneo, donde Lola organizó la primera y única exposición en vida de la obra de Frida Kahlo (1953).

También enseñó fotografía en la prestigiosa Academia de San Carlos en Ciudad de México.

Convertida en la fotógrafa de un México que iba desapareciendo ante su cámara, en 1961 y a causa de un infarto, sus actividades fotográficas fueron mermando. Murió, en 1993, a los 90 años, ya reconocida como artista y como maestra de fotógrafas.

El archivo completo del trabajo de Lola Álvarez Bravo está en el Center for Creative Photography (CCP) de la Universidad de Arizona en Tucson, que también gestiona los derechos de autor de su obra.

Diego Rivera © Lola Álvarez Bravo