El Niño Artillero Narciso Mendoza en el Sitio de Cuautla:

Las guerras siempre son extremas y afectan a la sociedad entera al involucrarla de manera voluntaria o no. Todos participan por subsistencia porque la vida misma está en juego. La violencia acaba con las familias y los sobrevivientes son reclutados por alguno de los bandos en disputa. En la guerra de independencia de México muchos fueron empujados por las circunstancias de haber estado en el lugar preciso en el momento preciso, este es el caso del niño Narciso Mendoza que con sólo 12 años se convirtió en héroe y hoy es un símbolo de identidad de Cuautla, la segunda ciudad en importancia del estado de Morelos.

Narciso Mendoza, conocido como el Niño Artillero, participó en la guerra de la independencia de México como parte del batallón infantil que creó José María Morelos y Pavón al ocupar Cuautla de Amilpas en diciembre de 1811. Esta tropa infantil fue conocida con el nombre de Los Emulantes y estuvo a cargo de Juan Nepomuceno Almonte, hijo de Morelos.

El sitio de Cuautla es célebre, no sólo en la historia de la guerra de la independencia de México, sino en la historia de las guerras del mundo. Entre los episodios heroicos que originó aquel combate de setenta y dos días, se destaca la acción del valiente niño Narciso Mendoza.

Cuatro mil hombres bajo las órdenes de Morelos ocupaban Cuautla, a punto de ser atacado por ocho mil soldados comandados, por Félix María Calleja, veteranos, bien armados, con poderosa artillería, que venían de realizar una campaña victoriosa.

El 19 de febrero de 1812 a las siete de la mañana se inició el ataque de las fuerzas realistas contra las trincheras que los insurgentes habían abierto para la defensa del pueblo.

Félix María Calleja estaba confiado en que la superioridad de sus fuerzas y su mejor armamento le permitirían tomar la ciudad con relativa facilidad y hacer prisioneros a los jefes insurgentes que allí se encontraban. Calleja inició su ataque al amanecer; consideró que podría entrar a la ciudad pasando por las fortificaciones de San Diego (por el convento y la iglesia), cuya protección se encontraba a cargo de Hermenegildo Galeana.

Cuando las tropas realistas al mando de Calleja atacan la plaza de San Diego, defendida por Hermenegildo Galeana, éste tiene que replegarse y alguien grita que ha sido derrotado. Hay desconcierto en las fuerzas insurgentes, lo que Calleja trata de aprovechar para tomar la plaza.

Los pocos defensores vacilan, son presa del pánico y, sin atender a sus jefes inmediatos, huyen, abandonando la fortificación que habían defendido. Los dragones realistas, sabiendo que la barricada estaba abandonada, embisten al galope de sus caballos.

Cuentan los testigos que, en el preciso instante de acercarse para tomar la plaza, un niño, que había observado atentamente el drama desde un refugio de escombros, sabiendo que un cañón había quedado cargado, por haber muerto el artillero, prófugos los otros, en un espontáneo arranque de valentía, y sin medir las consecuencias, corrió a la mecha y la encendió.

Narciso Mendoza fue herido en un brazo por el sablazo de un dragón. El niño logró afianzarse de un palo y tomar una mecha que estaba clavada en el suelo, con la que dio fuego al cañón que disparado en el momento más oportuno mató al dragón que lo hirió y contuvo al enemigo que avanzaba rápidamente.

Este hecho permitió a Galeana reorganizar sus tropas y esperar la ayuda de las tropas de Morelos, Matamoros y Leonardo Bravo. Después de la batalla, Morelos otorgó a Narciso Mendoza el grado de alférez y se convertirá en su protector.

Los insurgentes resistieron con heroísmo el sitio, aunque mucha gente murió de hambre. Fueron 72 días de sufrimiento. En las primeras horas del 2 de mayo de 1812 Morelos y sus fuerzas rompieron el cerco impuesto por las fuerzas realistas de Calleja. Narciso Mendoza fue un niño que con su valentía ayudo a ganar una batalla que al final se sumaría a otros triunfos que terminaron por conquistar la libertad que hoy disfrutamos los mexicanos.