Conozcamos la historia del indómito guerrero tlaxcalteca "Tlahuicole"

"volveré victorioso, con la sangre de mis enemigos
en mis manos o jamás volveré"

Tlahuicole fue un joven otomi hijo de patricios miembros de la República Tlaxcalteca. A su edad (20 años) ya era famoso por ser un guerrero sumamente fuerte y diestro con las armas, se distinguió por su valor durante las guerras floridas (Xochiyaoyotl) contra la Triple alianza.   Su nombre significa "El de la divisa de barro", pues siempre cargaba un asa de barro cocido.

Hubo una batalla en 1516. La batalla sucedió en Huautla, con un triunfo de los mexicas, la huida de los soldados tlaxcaltecas, Tlahuicole cayó en una Ciénega y no pudo salir de ella. Ahí fue encontrado por los soldados huexotzincas, quienes lo ataron y lo llevaron prisionero hasta México-Tenochtitlan.

Al llegar fue recibido por Cuitláhuac el señor de Iztapalapa. El noble mexica no tardó en llevarlo ante el emperador como trofeo de guerra y éste lo recibió con los más grandes honores. Motecuhzoma Xocoyotzin colmó de regalos y mujeres al noble otomí, tratando de ganarse su confianza para hacerlo parte de las negociaciones con Tlaxcala. Pero Tlahuicole era de madera sólida, nacionalista y muy apegado a sus tradiciones guerreras, así que le pidió a Motecuhzoma Xocoyotzin que le diera muerte lo antes posible, pues un capitán capturado en la guerra era deshonroso para los otomíes.

Tlahuicole lucho de pie, jamás se rindió y así
honro eternamente a todos los otomíes

Motecuhzoma como hábil político y negociador, no haría caso a las peticiones de Tlahuicole y lo mantuvo “prisionero” hasta convencerlo de servir bajo el estandarte mexica en las Guerras contra los Tarascos.    Los tarascos ancestralmente también eran enemigos de los tlaxcaltecas, por lo que Tlahuicole aceptó el pago de los favores otorgados por el emperador liderando en la guerra a los soldados tenochcas.

Tlahuicole marchó como capitán de milicia bajo el mando de Cuauhtémoc en la Guerra del Salitre para apoyar a los estados de Sayula y Autlán.   A su regreso, Cuauhtémoc habló al emperador de su valía y su enorme contribución en la batalla, pidiendo más honores y riquezas para su él.

Motecuhzoma insistió de nuevo en concederle la libertad para que regresara con los suyos y sirviera de ejemplo de la buena voluntad mexica, Tlahuicole pidió de nuevo la muerte.

Fue sacrificado como gladiador, atado al Temalacatl, la piedra del sacrificio gladiatorio. Durante la lucha fue atacado por cuatro guerreros al mismo tiempo en cinco ocasiones dando muerte, según el Códice Mendoza, a ocho guerreros y sacando del combate a otros veinte. Su cráneo y su corazón fueron ofrecidos a Huitzilopochtli por el Motecuhzoma Xocoyotzin, su cuerpo serio ingerido por el Tlatoani mexicano y sus guerreros de más valía.

Escultura del guerrero tlaxcalteca "Tlahuicole"
Museo de la Ciudad de Huamantla