Las Islas Perdidas en el Mundo

Extrañas Islas aparecen y desaparecen

Planeta azul se presenta nuevamente, esta vez con el extraño evento de islas que aparecen y desaparecen en el océano. 

¿Una ilusión óptica, algún artefacto desconocido o Algo más? 

Preguntas de este tipo han comenzado a surgir en Brasil luego de que pobladores de las costas de Praia da Vila, en Imbituba, Brasil, aseguraron haber visto, el sábado 4 de agosto de 2008, nada menos que una isla y luego, haberla visto desaparecer. 

Según el Diario do Sul, algunos piensan que se trató de una ilusión óptica, otros, un reflejo de Imbituba.

Uno de los testigos, Hemília Camilla Rucinski, pudo tomar una fotografía, dejando así constancia de este extraño hecho. Según conto la testigo: “Mi padre se fue a almorzar a un restaurante frente a la playa y cuando el camarero se iba le preguntó cuánto tiempo llevaba viviendo en Imbituba. 

Le respondió que 30 años. Entonces el camarero le preguntó si había visto a ‘esa isla’, y señaló hacia el mar. Mi padre se sorprendió porque nunca la había visto, y el camarero dijo que estaba cubierta por el mar y apareció en la marea baja. Mi padre dijo que no podía ser, porque era demasiado grande y, si es que estaba cubierta por la marea alta, el mar podría avanzar en la playa “, contó Camilla.

Camilla fue llevada por su padre a la playa para tomar algunas fotos. “Pero yo estaba muy nerviosa y sólo esta imagen era la más clara. Volvimos unas horas más tarde con otra cámara un poco más profesional, no tenía nada más”. “Mi padre estaba muy impresionado. 

Estaba muy claro, parecía una isla, pero horas después había desaparecido”, dice la joven. Este caso, por más extraordinario que parezca, no es único, un extraordinario evento que fue de conocimiento mundial y que se relacionó con el proyecto Blue Beam o Proyecto Rayo Azul, que consiste en un proyecto secreto que busca crear ilusiones ópticas a través de proyecciones holográficas para lograr un cierto efecto manipulatorio en la población, se produjo en China. En ésta oportunidad se proyectó una ciudad entera, llena de edificios, árboles y montañas, en un horizonte en la que no existía nada.

Esto dejó perplejos a los habitantes chinos y al mundo entero, tanto que incluso llegaron a grabar este extraño hecho.

«Pueblos del Mar»

El nombre de «pueblos del mar» se debe al egiptólogo parisino Emmanuel de Rogué (1811-1872), [que lo utilizó a mediados del siglo XIX para denominar a los diversos pueblos que aparecían en algunas inscripciones y textos egipcios, hallados en Medinet Habu y fechados a finales del imperio nuevo, que fueron traducidas por John Baker Greene como «procedentes de las islas de en medio del mar». Posteriormente, Gaston Maspero acuñó el término, apoyándose en la teoría expuesta por Rogué y Chabas, que sostenía: «Los pueblos del mar fueron los componentes de la gran migración que recorrió desde el mar Egeo hacia el Mediterráneo oriental, emparejando los distintos pueblos invasores con los pueblos mencionados en la historia y las leyendas griegas». El faraón Merenptah se refirió a ellos como «países extranjeros» o «pueblos de la mar» en su Gran inscripción de Karnak.  

La denominación «pueblos del mar» ha seguido siendo utilizada por todos los que escriben o investigan esta época de la Historia, aunque últimamente ha sido puesta en duda, e incluso se ha negado su existencia aventurando que dichos pueblos son una más de las «leyendas» acuñadas por los investigadores de los siglos XIX y XX. 

La Isla Borondón

La isla de San Borondón es una leyenda popular de las islas canarias (España) sobre una isla que aparece y desaparece desde hace varios siglos, con origen en el periplo legendario de San Brandan de Clonfert («San Borondón»). Hay relatos desde hace siglos que narran la aparición de la isla, de la visión por muchos testigos y de su posterior desaparición, mientras que otras personas atribuyen la extraña aparición a alguna acumulación de nubes en el horizonte o a un fenómeno de espejismo. Hay lugares que ya han desaparecido, plop, pero que pueden aparecer de nuevo en cualquier momento. 

La isla de San Borondón se ubica a 10º 10’ de longitud y a 29º 30’ de latitud… o no. Al menos allí se encuentra en un mapa de 1367 y en otro de 1476. Con el correr de los siglos, diversos navegantes han entregado relatos y descripciones de esta isla canaria, no obstante, cuando se la busca, la isla no aparece. En algunos relatos está presente cierto factor misterioso o fantasmal que ha profundizado el carácter mítico de San Borondón: cuando el portugués Pedro Vello desembarcó allí junto a dos marineros, encontró grandes huellas humanas; al poco tiempo de exploración, poderosos vientos huracanados lo obligaron a volver al barco, abandonando a sus marineros que nunca regresaron. La última expedición oficial a San Borondón se dio en 1721, y, como siempre, la isla se mantuvo invisible. La isla debe su nombre al santo irlandés San Brandán, quien en el siglo VI recorrió el Océano Atlántico durante siete años fundando conventos, y buscando la “Isla del Paraíso”. A eso se debería la aparición de una supuesta “San Brandán” en los mapas medievales de las Islas Canarias. En 1958 apareció la primera presunta fotografía de la isla errante, y el reportaje del diario español ABC hacía referencia a las tradiciones de la isla que aparece y desaparece: “Hace unos días, a los cinco años de su última aparición, la islita ha surgido a sotavento de La Palma, como antes, como siempre (…) El afortunado fotógrafo, verdadero testigo de excepción, ha dejado fiel constancia del hecho. Uno más que ha creído en la realidad de esa tierra fluctuante”. Exista físicamente o no, la isla de San Borondón está presente, a punto tal de ser considerada la octava de las Islas Canarias.

Isla de Sicilia

Lugares que aparecen y desaparecen, como espejismos, intermitentes. Es el caso de una pequeña isla de Sicilia, a 19 millas al sur de la costa, hundida a unos 8 metros bajo el nivel del mar. Según los vulcanólogos, sin embargo, la isla podría volver a emerger en cualquier momento. 

Cuando esto ocurra, frente a Sicilia aparecerá un nuevo islote, la isla Sirena: en ese sentido, nada traumático, sólo habrá que cambiar algunos mapas, añadiendo un simple punto. En muchas ocasiones solemos leer noticias realmente curiosas que nos dejan sorprendidos, es el caso de un suceso que aconteció en el Océano Pacífico, lugar en el que, sin saber por qué, una isla ha desaparecido. Los científicos australianos encargados de la zona realizaron el descubrimiento, cuando se fijaron que, en el lugar en el que antes existía tierra, todo había desaparecido. Al fijarse en los mapas, vieron que aparecía marcada una isla muy pequeñita. 

Sin embargo, más adelante, el grupo encargado del descubrimiento afirmó que la isla no existía, al menos en la actualidad. Hace varios años se comprobó haciendo uso de un barco la existencia de la zona. Aunque parece ser que ha dejado de ser así, y donde antes había tierra ahora sólo hay agua. En Google Earth, la zona tomaba el nombre de Sandy Island, la cual aparece incluso en cartas marítimas y mapas del mundo, en los que se puede ver que la ubicación exacta está entre Australia y Nueva Caledonia, en el Pacífico Sur.

En definitiva, la isla ya no se puede ver. Aunque la zona está presente en muchos de los mapas que se pueden consultar, parece que ha cambiado hasta hacerse invisible y en la actualidad se investiga el fenómeno que ha podido provocar algo así. 

Isla de Lohachara

El 25 de diciembre de 2006 se informaba que había desaparecido engullida por las aguas del mar la primera isla habitada, era la isla de Lohachara, situada en la desembocadura del río Ganges y que había estado habitada por 10,000 personas. 

Warming Island

En poco menos de un mes, el 16 de enero de 2007, The New York Times anunciaba la aparición de una isla descubierta por el veterano explorador Dennis Schmitt. 

Esta isla había permanecido unida a Groenlandia hasta 2006 por un istmo de hielo. Schmitt la ha bautizado como Isla del Calentamiento Warming Island o Uunartoq Qeqertoq en Inuit. 

Islas Volcánicas

El volcán Kavachi, situado cerca de las islas Salomón, es uno de los volcanes submarinos más activos que se conocen. 

La particularidad de este volcán es que su cráter se encuentra justo al nivel de la superficie, y en cada erupción que produce hace nacer a su alrededor una isla volcánica (como las Canarias, o las islas Hawaii), aunque nunca esta isla ha conseguido “cuajar”, es decir, mantenerse como tal, y al poco tiempo vuelve a desaparecer. 

La primera aparición que se tiene de estas islas intermitentes data de 1939, y se han formado un total de 9 veces a lo largo de ese tiempo hasta hoy. 

Capaz de hacer que el humo que expulsa de su cráter y la ceniza lleguen a los 1000 metros de altura sobre el nivel del mar, y capaz de expulsar lava al rojo vivo a más de 70 metros, no es nada difícil encontrar la posición del volcán cuando éste se encuentra en erupción.

La Isla Bermeja

El partido opositor mexicano izquierdista, Convergencia, ha pedido explicaciones sobre la misteriosa desaparición del islote Bermeja. 

El gobierno en sus diferentes niveles, ha tratado de ignorar u ocultar que pasó con la isla, situada en el Golfo de México, precisamente en el “hoyo de dona”, un punto clave que daba a México un mayor control sobre este yacimiento petrolero.

 A fines de los años noventa, todavía aparecía oficialmente en las cartas marítimas, pero ahora no aparece más por ningún sitio. Sobre su desaparición corren muchos rumores.

La isla se encontraba a cien millas náuticas de las costas de Yucatán y Campeche, enfrente de Sisal, al desaparecer, México dejó de dominar esa parte del golfo.

Algunos especialistas mencionan que un territorio de esa magnitud solo pudo desaparecer con una bomba de hidrógeno, otros lo atribuyen a un fenómeno natural.

El misterio de la Isla Bermeja: ¿nunca existió o la hundió la CIA?

La Isla fantasma, dibujada en un mapa de 1846

Tenía que estar ahí, pero resulta que no. México ha perdido la isla Bermeja, un reducido peñasco situado a unas cien millas al norte de la Península de Yucatán, en aguas del Golfo de México. Google Maps dice que está ahí, marinos y cartógrafos de épocas remotas la ubicaron y describieron y distintas misiones exploratorias se han acercado hasta donde se supone que debiera estar, pero nada, no hay rastro.

El enigma, en principio, no debería tener mayor trascendencia geopolítica. Se trata de un peñasco sin ninguna importancia aparente. Pero el valor asociado a la isla Bermeja es incalculable. No por lo que contiene, sino por lo que determina. De hallarse, permitiría desplazar hacia el norte el límite de las aguas territoriales de México colindantes con las de los Estados Unidos, lo que permitiría a los mexicanos hacerse con la soberanía de cuatro quintas partes de la zona del Hoyo de la Dona occidental, una región del Golfo de México con grandes reservas de petróleo, gases y minerales.

Polémico tratado

La cuestión de la misteriosa desaparición de la Isla Bermeja se convirtió en capital a finales del siglo pasado, cuando el presidente mexicano Ernesto Zedillo negociaba con su homólogo estadounidense, Bill Clinton, un Tratado sobre la delimitación de la Plataforma Continental. México ya había hecho movimientos diplomáticos en la ONU para asegurarse con el control de la Hoya de la Dona. La punta de lanza de la postura mexicana era el islote Bermeja, pero cuando en 1997 arrancaron las negociaciones, resultó que ya no estaba donde todos los mapas la venían situando desde el siglo XVI.

Ante tan sorprendente extravío, el Gobierno mexicano ordenó una misión militar que localizara la isla. Era mucho dinero y mucho territorio lo que estaba en juego. El buque de la Armada «Onjuku» viajó hasta la latitud indicada en los mapas para corroborar la existencia de la isla. El sónar del «Onjuku» no pudo encontrar huellas del supuesto islote un amplio radio cercano a las coordenadas señaladas.

Finalmente, Zedillo y Clinton firmaron el acuerdo el 28 de noviembre de 2000, quedando el área de interés y la enorme riqueza de sus fondos bajo control estadounidense. Algunas estimaciones calculan en más de 22.000 millones de barriles el petróleo que perdió México al verse privado de esa zona del Golfo que lleva su nombre.

Teorías conspirativas

El caso de la Isla Bermeja alimentó toda clase de especulacines conspirativas. Muchos no entendían como un pedazo de tierra citado por primera vez en 1570 y mencionado en publicaciones oficiales de fecha tan tardía como 1946 se había evaporado súbitamente. Un grupo de senadores del opositor PAN exigió la apertura de una investigación oficial, mientras crecían las voces apuntando a teorías sorprendentes. Se decía que la CIA habría podido volar la isla e incluso se apuntaba a la connivencia de los negociadores del tratado por parte mexicana con los intereses de los Estados Unidos. Los legisladores que exigieron una investigación oficial al respecto señalaron que «existen sospechas sobradas de que la inmersión fue provocada por la influencia del hombre». La pregunta en el ambiente era: «¿Son los gringos capaces de haber hundido la isla para quedarse con el petróleo?».

La respuesta la darían los científicos. Jaime Urrutia, de los Institutos de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que con una bomba de hidrógeno se podría hacer desparecer una isla, pero consideraba tal posibilidad altamente improbable en este caso. Sí dijo que las islas pequeñas pueden desaparecer como consecuencia de la erosión causada por las olas.

Investigación oficial

El asunto terminó siendo objeto de una investigación parlamentaria, cuyos responsables encargaron un informe a la UNAM. En 2009, el buque universitario «Justo Sierra» repitió la travesía del «Onjuku» para terminar llegando a las mismas conclusiones. En ese lugar no existe ninguna isla ni vestigios de que haya existido nunca. Las misiones que han visitado el lugar y han sondeado el fondo marino lo describen como una planicie, por lo que puede descartarse que en esas latitudes hubiera ninguna isla antes. La explicación científica oficial, la que hizo suya el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), es la de que la Isla Bermeja nunca existió o fue confundida con otra. Lejos de comprar las versiones que apuntan a los manejos de los servicios secretos estadounidenses, se impone la idea de que el misterio obedece a un error cartográfico que se ha perpetuado a lo largo de los siglos.