El Brit Milá

El Brit Milá o la Circuncisión Judía

¿Por que se realiza el Brit Milá?

Es la más antigua de las costumbres judías ya que tiene casi cuatro mil años de existencia. Brit milá significa, “pacto de la palabra o de la circuncisión”. Consiste en la remoción del prepucio mediante un corte circular. Se quita el prepucio (en hebreo: orla) y de una fina piel que cubre el glande del pene.

“Este es Mi pacto que habréis de guardar entre Mí y vosotros, y entre tu simiente después de ti: que sea circuncidado cada varón entre vosotros. De edad de ocho días será circuncidado todo varón por vuestras generaciones... Y el varón incircunciso... será borrado de su pueblo, ha violado mi Pacto” (Génesis XVII: 10 al 14).

Este es el pacto que selló Dios con Abraham por todas las generaciones que para el judío tiene el carácter de alianza con el Eterno. Muchos millones de personas, por razones religiosas o de higiene, también realizan la circuncisión, pero no conserva en esos casos el mismo carácter que para el pueblo judío.

Según Maimónides, el Brit Milá es un símbolo de la noción de sacrificio y la necesidad de dar algo de uno mismo. Desde los primeros días aprendemos que la vida requiere de renunciamientos, de ofrendas, de dolor y de sufrimiento.

Como hemos señalado, el prepucio en hebreo se llama orla. La literatura jasídica tomó esta imagen como parábola y nos habla de que a veces tenemos orla en el corazón, lo que nos hace insensibles.

La teshuvá (arrepentimiento) exige que nos saquemos la orla del corazón. Según el jasidismo, el segundo recubrimiento del corazón sólo se removerá cuando venga el Mashiaj.

¿Cuándo se realiza?

Si el bebé no presenta inconvenientes de salud, en el octavo día desde su nacimiento, para cumplir con el mandato bíblico “de edad de 8 días será circuncidado todo varón de entre vosotros” (Génesis XVII: 12). ¿Por qué ocho? Una de las explicaciones es que el Señor es uno y siete son los días de la creación. Uno más siete simboliza la soberanía del Todopoderoso sobre el universo (fuente Keli Yakar). Además, los tzizit del talit tienen ocho flecos y se encienden ocho velas en Jánuca. Otros opinan que la razón de los ocho días es para que haya vivido por lo menos un Shabat antes o al momento de la circuncisión, lo que le traería un efecto benéfico.

Cabe señalarse que esta costumbre es de tal importancia que puede realizarse aún en Shabat y hasta en el Iom Kipur (Día del perdón). 

¿En qué consiste el ritual?

La ceremonia se realiza en la casa de los padres del bebé, de sus parientes, en un salón o en la sinagoga (el realizarlo en el sanatorio u hospital sin cumplir con el ritual no es lo admitido).

Participan de la ceremonia el Mohel, el Sandak y los padres. El Sandak (padrino) coloca al niño entre sus piernas, ayudando de este modo al Mohel (persona especializada en realizar esta ceremonia, a veces suele ser también médico). En la tradición ashkenazí interviene también otro hombre llamado Quatter o Kvater, es la persona que introduce al bebé en la habitación donde habrá de ser circuncidado.

Una silla permanece vacía, es la dedicada al profeta Elías (Eliahu Hanaví).

Antes de cortar el prepucio, el Mohel recita la Beraja (bendición) previa:

“BARUJ ATA ADO-NAY, ELOHENU, MELEJ HA OLAM ASHER KIDSHANU BEMITZVOTAV VETZIVANU AL HA-MILÁ”.

“Bendito eres Tú Señor, Dios nuestro, Rey del Universo que nos santificaste con tus preceptos y nos ordenaste cumplir con el pacto”.

Después de producido el corte del prepucio el padre recita la siguiente Beraja.

“BARUJ ATA ADO-NAY, ELOHENU, MELEJ HA OLAM ASHER KIDSHANU BEMITZVOTAV VETZIVANU LEHAJNISÓ BIBRITÓ SHEL ABRAHAM AVINU”.

“Bendito eres Tú Señor, Dios nuestro, Rey del Universo que nos santificaste con tus preceptos y nos ordenaste ingresarlo al pacto de nuestro padre Abraham”.

Sólo en la costumbre sefaradí se agrega:

“BARUJ ATA ADO-NAY, ELOHENU, MELEJ HA OLAM SHEHEJEIANU, VEKIHIMANU VE-HIGUIANU, LAZMAN HAZÉ”.

“Bendito eres Tú Señor, Dios  nuestro, Rey del Universo que nos concediste la vida, el sustento, y nos permitiste llegar hasta este momento”.

Los testigos expresan sus buenos deseos con una triple invocación: “Tal como ha entrado en el pacto, crezca para estudiar la Torá, formar una familia feliz y practicar buenas obras”.

Finalmente, el Mohel dice una Berajá y le coloca un nombre judío al niño, luego bebe vino y le da una gota al recién nacido. Los padres también beben de la misma copa, y el bebé ya circuncidado es devuelto a su madre.

Es una Mitzvá que la ceremonia finalice con una fiesta familiar y social.