¿Qué tiene qué ver el refresco con el régimen nazi?
(Montaje: Carmen Castellón)

La verdadera razón por la que los nazis crearon la Fanta en la II Guerra Mundial

La bebida era muy distinta a la que hoy en día se comercializa. Los orígenes se sitúan muy lejos de la tradicional sede de Coca Cola en Atlanta.

Si uno pulsa sobre el enlace de la página oficial de Coca Cola donde se explica la historia de Fanta (la segunda marca de la compañía con mayor difusión internacional) encontrará como origen del refresco su distribución en Nápoles en el año 1955, debido a que el nombre si fue inventado en Alemania nazi, pero la Fanta que todos conocemos hoy en día la del sabor naranja fue desarrollada en Italia el primer país en comercializarla, gracias a los ingredientes locales que se encuentran en la región italiana de Campania.

El lector curioso que desee indagar en los orígenes de esta marca, hallará, que el origen de su nombre es más antiguo.

El nacimiento de Fanta empieza tiempo antes y va asociado a conceptos que no son del agrado de la compañía americana, sin embargo, en ese tiempo muchas empresas deseaban comercializar con la Alemania Nazi antes de la Segunda Guerra Mundial.

Coca Cola construyó 50 plantas de producción en suelo nazi y fue uno de los principales patrocinadores de los Juegos Olímpicos de Berlín.

Hoy en día, Fanta es una bebida destinada a jóvenes y adolescentes que se dirige a ellos desde su propio lenguaje y a través de la voz de sus ídolos Pop.

Cuando la bebida fue lanzada al mercado en 1940 para entonces Coca-Cola estaba prácticamente desmantelando sus operaciones con Alemania debido al embargo comercial y por ende de los suministros que venían de EEUU, así que se iban a perder consumidores, unos consumidores que nada tienen que ver con los de ahora.

La historia está reconocida por la propia empresa, como demuestra el vídeo que Coca Cola elaboró en 2015 para celebrar el 75 aniversario de la comercialización de la Fanta, sin embargo, para la empresa no es motivo de orgullo, excepto por el nombre “FANTA”:

Nota:

Es importante mencionar que por causa de este video la compañía fue muy atacada, porque no tuvo la precaución de sancionar con más detalle o escoger con más cuidado las palabras que se usaron erróneamente en este video, por lo que la compañía se disculpó por ese lamentable error de la siguiente manera:

"La marca no tenía ninguna intención en llamar a la Alemania Nazi como 'los buenos viejos tiempos'. Queríamos solo recordar a nuestros clientes lo bueno de su infancia, como cuando lo hicimos con nuestra botella de Coca-Cola de la década de 1960. Coca-Cola se desasocia ella misma de todas las formas con cualquier aprobación o admiración de la época Nazi."

Una bebida a base de residuos de otras industrias alimenticias

Sidra Apfelwein

Para contar la verdad sobre Fanta hay que echar la vista a los intereses comerciales que Coca Cola tenía en el viejo continente ya desde los años treinta. Su crecimiento en Europa parecía imparable y el mercado alemán era uno de sus principales puntos estratégicos. Se estima que, durante la dictadura de Hitler, la multinacional había pasado de vender 100,000 cajas anuales de su popular refresco de cola a 4.5 millones entre 1933 y 1939. Según el diario alemán ‘Zeit’, semejante progresión llevó a Coca Cola a construir hasta 50 plantas de producción en suelo nazi.

La marca llegó a ser tan popular que en 1936 se convirtió en uno de los tres principales patrocinadores de los Juegos Olímpicos de Berlín, el mayor evento internacional que el Führer empleó como forma de propaganda.

El estallido de la guerra como ya mencioné en párrafos anteriores a esta empresa se le hizo imposible la importación de los jarabes fundamentales para fabricar Coca Cola en Alemania.

Hay que considerar que las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Alemania en aquellas fechas eran bastante más fluidas al menos entre 1936 y 1939 más de lo que se piensa. Incluso durante el periodo de guerra, algunas empresas americanas tuvieron importantes tratos de favor por parte de Hitler.

Por poner solo un ejemplo de esas empresas que durante la guerra siguieron apoyando o comercializando con el régimen nazi fueron empresas como Ford, que había abogado activamente por que Estados Unidos no entrara en conflicto con los nazis, esta empresa (Henry Ford), fue condecorada en 1938 con la Gran Cruz del Águila Alemana, el premio honorífico más importante que puede recibir una personalidad o una empresa extranjera.

Durante el conflicto, 1,200 esclavos rusos trabajaron en la fábrica de Colonia del gigante del automóvil. Varios casos de intereses comunes entre multinacionales americanas y el nazismo se pueden encontrar en la historia de organizaciones como General Motors, Chase Manhattan Bank o Dow Chemical entre otras.

En el caso de Coca Cola, el estallido de la guerra en 1939 provocó que, debido a los embargos, resultara imposible importar los jarabes y los ingredientes imprescindibles para reproducir la así llamada fórmula 7X.

La bebida de cola dejó, por ello, de elaborarse en el país teutón, pero Max Keith, el principal responsable de la rama germana de la empresa, decidió que no había que tirar la toalla ni que la maquinaria de sus fábricas dejara de funcionar así que utilizando el ya bien posicionado nombre de la marca decidió seguir adelante con el negocio. Así que juntó, aquellos ingredientes que eran más asequibles en el territorio, muchos de ellos excedentes y sobras provenientes de otras industrias, y se dispuso a crear una nueva bebida carbonatada.

Entre los restos que se utilizaron para la primera Fanta están el suero de leche, trozos de frutas sobrantes de otras empresas alimentarias u orujo (pellejo) de manzana. El resultado fue un zumo de frutas carbonatado muy similar a una especie de sidra llamada Apfelwein.

Se cuenta que el nombre final surgió tras un concurso que la empresa promovió entre los empleados alemanes en el cual Keith les invitaba a dejar volar su ‘Fantasie’ (fantasía en alemán) a la hora de crear el nombre. Como si se tratara de una revelación tipo “Eureka” de Arquímedes, al oír aquello, Joe Knipp el principal agente comercial de la compañía, propuso el nombre de FANTA, la palabra final que ha llegado hasta nuestros días.

Anuncio de Coca Cola en las Olimpiadas de Berlín 1936.

La popularidad de la nueva invención llegó hasta tal punto que se cuenta que la marca alemana vendió más de tres millones de cajas en Alemania y en territorio ocupado hasta el final de la guerra en 1943.

Tal volumen se explica también porque el refresco se utilizaba como edulcorante para tés e infusiones ante el extremo racionamiento de azúcar que existía por culpa del conflicto.

Tras la derrota del Eje y la reunión de la empresa matriz de Atlanta con la rama alemana, Fanta dejó de producirse durante más de una década. No obstante, tras la aparición de nuevos productos por parte de sus competidores, Coca Cola decidió retomar el nombre e iniciar con una nueva formulación, la fabricación del refresco desde su planta de producción de Nápoles, sin llegar a comercializarse Fanta en Estados Unidos hasta el año 1960.