La Teoría de las Geoproto Civilizaciones (GPC) Parte 3
del libro La Prehistoria Jamás contada©
de la Teoría de la existencia de Geoproto Civilizaciones©
de Roberto Zetina

Surcos de la rueda en la piedra, en el Valle Frigio, Turquía. (Cortesía del Dr. Alexander Koltypin)

Huellas de Vehículos Pesados de hace unos 12 o 14 millones de años

Más allá de la ciencia, Epoch Times explora e investiga cuentas relacionadas con fenómenos y teorías que desafían nuestros conocimientos actuales. Ahondan en ideas que estimulan la imaginación y abren nuevas posibilidades. Comparte sus conocimientos con nosotros sobre estos temas a veces son muy polémicos como leeremos a continuación.

Mini carriles petrificados encontrados en varios lugares, incluyendo partes de Turquía y España, que quedaron impresos hace unos 12 millones a 14 millones años por pesados vehículos todo terreno, según el Dr. Alexander Koltypin, un geólogo y director de la Universidad independiente de Moscú de la ecología y Politología, del Centro de Investigación de Ciencias naturales.

Esta es una afirmación polémica, puesto que la civilización humana sólo es pensada por los arqueólogos para extender hacia atrás varios miles de años, no millones de años. Eso es además de ni que decir, de que la idea de una civilización prehistórica avanzada que contaba con este tipo de vehículos.

Las huellas de ruedas cruzando sobre fallas en el Mioceno medio y tardío (aproximadamente 12 a 14 millones de años), lo que sugiere que son mayores que las mismas fallas, Koltypin dijo en su sitio Web.

En ese tiempo, la tierra habría sido húmeda y suave, como una arcilla maleable. Los vehículos grandes se hundieron en el lodo cuando condujeron sobre él. Las rodadas de neumáticos de varias profundidades sugieren que con el tiempo la zona se desecó. Lo vehículos todavía se conducción sobre él como si estuviera seco, Koltypin ha comentado esto porque en otros de los surcos no se hundieron tan profundamente.

Los vehículos eran similares en longitud a los coches modernos, pero los neumáticos eran aproximadamente 9 pulgadas (23 centímetros) de ancho.

Estudios previos geológicos y trabajos arqueológicos que contienen información sobre estos surcos son pocos y antiguos, especialmente en inglés. Estas referencias suelen decir que las pistas o huellas fueron dejadas por los carros tirados por burros o camellos.

Koltypin dice: "Nunca lo aceptaré," escribió sobre estas explicaciones. "Yo siempre recordaré... que muchos otros habitantes de nuestro planeta han sido borrados de nuestra historia, por estas aseveraciones."

Surcos de la rueda en piedra, en el Valle Frigio, Turquía. (Cortesía del Dr. Alexander Koltypin)

Surcos de la rueda en piedra, en el Valle Frigio, Turquía. (Cortesía del Dr. Alexander Koltypin)

Koltypin mantiene que las huellas podrían no haber quedado hechas por carros ligeros o carros, como los autos sino más bien habrían sido hechas por vehículos mucho más pesados para poder haber dejado estas impresiones profundas.

Se han llevado a cabo muchos estudios de campo en varios lugares y se han revisado estudios publicados sobre la geología local ampliamente. Y se presume que una red de carreteras se extendió por gran parte del Mediterráneo y más allá hace más de 12 millones años.

Estos caminos de fondo, habrían sido utilizados por personas que construyeron ciudades subterráneas como en Capadocia, Turquía, que él (Koltypin) teoriza que también son mucho más antiguas de lo que dice la arqueología convencional.

Las Rueda petrificados sobre rutas se han encontrado en Malta, Italia, Kazajstán, Francia, e incluso en América del norte, dijo Koltypin.

Uno de los principales grupos de estas huellas se encuentra en Sofca, Turquía, cuyas huellas cubren una superficie de unas 45 x 10 millas (72 x 16 kilómetros). Otra es en Capadocia, Turquía, donde hay varias bolsas geológicas, una de los más grandes cerca de 25 millas x 15 millas (40 x 24 km).

Sofca, Turquía (Google Maps)

Capadocia, Turquía (Google Maps)

Impresiones petrificadas en el Valle Frigio, Turquía, que el Dr. Alexander Koltypin dijo probablemente quedaron como estaciones de carga puestos allí por la misma civilización que condujo sobre esa área en vehículos que marcaron con los surcos aún visible hoy. (Cortesía Dr. Alexander Koltypin)

La impresión petrificada dejada por un antiguo edificio en medio de los surcos de la rueda en el Valle Frigio, Turquía. (Cortesía del Dr. Alexander Koltypin)

Los arqueólogos atribuyen muchas de las pistas a varias civilizaciones en diferentes periodos de tiempo. Pero Koltypin dijo que no es correcto atribuir idénticos caminos, roderas y complejos subterráneos a distintas épocas y culturas.

En cambio, les atribuye a una civilización única y generalizada en una era distante. Múltiples tumultuosos sucesos naturales, como tsunamis, erupciones volcánicas, inundaciones y tectónicos disturbios que han dejado importantes fracturas en la tierra — han borrado gran parte de los restos de esta civilización prehistórica avanzada, dijo.

Pero mirando los impactos de que estos eventos han tenido en las formaciones geológicas, Koltypin también ha sido capaz de determinar que estos surcos y caminos eran más probables antes de que estos eventos catastróficos.

Los depósitos de minerales pesados cubriendo las pistas y la erosión también sugieren tal gran antigüedad, dijo.

Petrificación puede suceder dentro de unos pocos cientos de años o incluso meses, por lo que no es el hecho de que los surcos de la rueda son petrificados sugiere sean muy viejos. Pero, Koltypin argumenta que la otra evidencia geológica sugiere que fueron hechas durante el período mioceno millones de años atrás.

Los alrededores de ciudades subterráneas, sistemas de riego, pozos y más, también muestran signos de estar millones de años, dijo. Pero, él dijo, “sin estudios adicionales significativos por grandes grupos de arqueólogos, geólogos y expertos en folclore es imposible responder a la pregunta, ¿que fue... [esta] civilización?

Los llamados “surcos de carro” constituyen una de esas rarezas del ámbito arqueológico que apenas es conocida por el gran público, tal vez porque no es espectacular ni especialmente misteriosa y porque se ha mantenido relativamente alejada de las muy populares teorías sobre la presencia de seres extraterrestres en nuestro planeta de las cuales mi posición es que se trata de civilizaciones muy antigua de tal vez otras humanidades. Con todo, es un fenómeno que –pese a estar bien descrito y estudiado a lo largo de muchos años de investigación– sigue desafiando tanto a los académicos como a los investigadores independientes, puesto que nadie ha sido capaz de dar una explicación sólida y coherente sobre su origen y función.

Antes que nada, es preciso realizar una breve introducción o definición de estos “surcos de carro” (internacionalmente más conocidos por su denominación en inglés: cart ruts, o cart tracks, o cart paths).

Básicamente, se trata de unas pequeñas zanjas, canales o hendiduras excavadas sobre el terreno, que forman líneas rectas o curvas de diversa longitud y que aparecen por pares, lo que les da un aspecto de huellas sobre un camino. Presentan una sección en “V” o “U”, con una profundidad que oscila entre unos 10-15 centímetros hasta 50-60 centímetros. No obstante, en algunos casos, los surcos apenas destacan sobre la superficie o bien son muy profundos, alcanzando incluso hasta un metro. Dada su trayectoria paralela y su separación media regular, alrededor de 1,40 metros, se empleó la expresión “surcos de carro” para definirlos, a falta de mejores explicaciones.

Estos surcos han sido localizados en diversos lugares del planeta, desde México a Azerbaiyán, pero sobre todo están muy presentes en el área mediterránea (Sicilia, Cerdeña, Italia, sur de Francia, España, Grecia, Turquía...). Pero de entre toda la casuística, destacan con mucho los 150 yacimientos de surcos hallados en las islas de Malta y Gozo, excavados sobre una dura superficie de piedra caliza coralina. Es de reseñar cierta zona del sudoeste de Malta llamada Misrah Ghar il-Kbir o Clapham Junction, que concentra una amplia red de surcos, que toman diversas direcciones y que a veces convergen o se entrecruzan.

Huellas entrecruzadas de Malta

Asimismo, se han identificado allí unas extrañas crestas esculpidas en el mismo terreno rocoso, con la apariencia de cajas o cuadrados y de triángulos isósceles y equiláteros, sin que nadie sepa qué son y cómo se relacionan con los surcos.

También se ha podido apreciar que varios de los surcos acaban en los acantilados y parecen tener continuación más allá de la línea de la costa; de hecho, algunas prospecciones submarinas han permitido identificar restos de estos surcos en las aguas circundantes. En este sentido, varios investigadores apuntan al hecho de que la continuidad de surcos entre Malta y la adyacente isla de Filfa demostraría que toda la zona estaba por encima de las aguas en tiempos muy remotos y que luego el nivel del mar subió en gran medida –quizá por efecto de una gran catástrofe natural– hasta separar las dos porciones de tierra.

Sobre su datación, no hay manera de obtener fechas absolutas, pero se aprecia que las tumbas púnicas se construyeron por encima de estos surcos, lo cual los remontaría a una antigüedad mínima del siglo VII a. C, con un horizonte aproximado entre la Edad del Hierro y la Edad del Bronce. Sin embargo, algunos investigadores creen que son bastante más antiguos y de hecho se ha formulado la hipótesis de que podrían coincidir con la época de construcción de los grandes templos del Neolítico (entre el 4,000 y el 2,500 a. C) y que podrían estar relacionados con la extracción y traslado de piedra de las canteras a los enclaves megalíticos. De todas formas, si damos por buenos los surcos subacuáticos, la fecha podría retrasarse varios miles de años más, hasta el final de la última Edad de Hielo, cuando se produjo un gran deshielo global que hizo subir considerablemente el nivel de las aguas.

Lo cierto es que, a pesar de muchas décadas de estudios in situ, nadie sabe exactamente qué son los surcos, ni quién los hizo, ni cuándo ni con qué fin. De hecho, no existen referencias escritas, ni mitos ni tradiciones orales, ni imágenes de ningún tipo sobre los surcos. Por sus características se puede descartar que tales marcas sean fruto de procesos geológicos, pero tampoco parece que sean huellas de antiguos carros, dado que no tenemos una tercera marca central, la que habría hecho el animal o animales de tiro. Se ha especulado sobre otras opciones, como –por ejemplo– raíles sobre los que desplazar un trineo u objeto semejante, huellas de algún vehículo no identificado, canales de irrigación o incluso alineaciones con finalidades rituales o astronómicas (al “estilo Nazca”) pero no hay pruebas mínimamente sólidas al respecto. En el caso de Malta, empero, la opinión mayoritaria de los arqueólogos es la mencionada teoría del transporte de piedra para los templos megalíticos.

Lo que es muy destacable es que este mismo año ha salido a la luz una noticia relacionada con este fenómeno con cierto toque sensacionalista, pero que merece ser tenida en cuenta a la espera de investigaciones posteriores. Así, el geólogo ruso Alexander Koltypin, de la Universidad Internacional Independiente de Ecología y Politología de Moscú, ha vertido afirmaciones muy llamativas sobre unos surcos paralelos ubicados un terreno petrificado del Valle Frigio, en la Anatolia Central (Turquía).

Surcos con estrías laterales sobre la roca (Turquía)

Según Koltypin, la formación rocosa en que se hallan estas marcas es particularmente antigua: se trata de una deposición solidificada de ceniza volcánica que se ha datado entre 12 y 14 millones de años, lo que descarta obviamente que hubiesen sido hechas por carros del Mundo Antiguo; además, algunos surcos son excepcionalmente profundos, hasta un metro en algunos puntos. Al parecer, las huellas se habrían originado sobre terreno blando y su notable profundidad es síntoma del peso del vehículo. En su opinión, más bien tienen el aspecto de huellas de vehículos modernos todo-terreno dado el ancho entre de los surcos, parecido al de los coches o camiones. Y por si fuera poco, por encima de los surcos se observan unas estrías laterales en la roca que podrían haber sido hechas por los ejes de los supuestos vehículos.

El geólogo ruso no duda en aseverar que “estamos viendo los signos de una civilización que existió antes de la clásica creación de este mundo.

Puede que las criaturas de esta pre-civilización no fueran como los humanos modernos.” Por otro lado, la perfección de los trazos le impulsa a rechazar la hipótesis de que sean productos de procesos naturales sin ninguna intervención humana. Así pues, Koltypin propone que hace unos 12-14 millones de años debió existir una antiquísima civilización pre-humana que manejaba enormes vehículos en lo que hoy es la actual Turquía.

En definitiva, más allá de mencionar gratuitamente la existencia de esos vehículos en una era muy remota, este hallazgo podría suponer un salto cualitativo en el estudio de los cart ruts, por la longitud y profundidad de las marcas, por la presencia de hendiduras laterales sobre la roca y por la datación geológica, que parece ser de bastante fiabilidad. No obstante, como es obvio, antes de lanzar las campanas al vuelo, se deberá comprobar con seguridad que tales trazos sobre el terreno no pudieron ser el resultado de algún proceso natural (¿glaciares?) o de alguna intervención humana relativamente reciente.

Pero si se confirma la antigüedad y artificialidad de estos surcos, habrá que volver a plantear más de una hipótesis sobre su significado. 

Huellas en el Valle de Frigia en Turquía

Huellas en el Sicilia, Italia

Las huellas de carro en Sicilia en el gran teatro de Siracusa (anfiteatro griego) parece implicar con pruebas muy sólidas de que fueron creados por el hombre, carros romanos o griegos que hicieron su camino en y fuera del anfiteatro de piedra caliza.

Huellas de Carro en Tlaxcala, México

Fotografías de Josef Otto

Huellas de carro en Tlaxcala México ¿creadas exactamente del mismo modo que las de Malta y las de España?, ¿Al mismo tiempo?  ...