Las Figuras de Acámbaro

Las figuras de Acámbaro son una colección de pequeñas estatuillas de cerámica encontrado supuestamente en Acámbaro, Guanajuato, México. Fueron descubiertas por Waldemar Julsrud en julio de 1944. Según se cuenta, Julsrud tropezó con los artefactos mientras montaba a caballo en la zona de Acámbaro. Contrató a un agricultor local a desenterrar las figuras restantes, pagando por cada una de las que encontrase.

Eventualmente, el granjero y sus ayudantes descubrieron más de 32,000 figuras, que incluían representaciones de todo, desde dinosaurios a personas de todo el mundo, incluyendo a los egipcios, sumerios y caucásicos con barba.

Las figuras de Acámbaro se han citado como de artefactos fuera de lugar, como son claramente hechos por humanos y que describen una gran variedad de especies de dinosaurios. Según todos los libros de historia, los seres humanos no vivieron en la época de los dinosaurios.

Sobre el descubrimiento de las figuras, muchos creacionistas de todo el mundo proclaman que los artefactos son legítimos. Si las cifras son genuinas, podrían ser evidencia creíble de la coexistencia de los dinosaurios y los seres humanos, que dañarían seriamente la teoría de la evolución y ofrecerían apoyo a la interpretación literal de la Biblia.

Se ha intentado hasta la fecha determinar la antigüedad de estas piezas utilizando termoluminiscencia o TL y los resultados sugirieron una fecha alrededor de 2500 a. C.

Un hombre llamado Don Patton sostiene que encontró fechas de radiocarbono de dichas figuras que van desde 6,500 años a 1,500 años de antigüedad; sin embargo, los objetos están en muy buena forma y no demuestran ninguna evidencia característica de haber estado bajo tierra durante al menos 1,500 años.

Si fueran artefactos auténticos, deberían estar rayados y estropeados por haber estado bajo el suelo rocoso, que es característico de otros objetos encontrados en esa zona de México.

Otros partidarios de cifras más antiguas sugieren que el increíble detalle en los dinosaurios demanda que ese increíble detalle sugiere que hubo un contacto y experiencia de primera mano con estas criaturas.

La gran cantidad de figuras descubiertas, se cita a menudo como evidencia de un engaño. Hasta la fecha, no hay realmente estudios creíbles por parte de la arqueología o paleontología que acepten el descubrimiento, este es un caso similar al de las piedras de Ica en el Perú.