La Inscripción de Joás

La inscripción de Joás es el nombre de un controvertido artefacto que se rumora que ha aparecido en el sitio de construcción o en el cementerio musulmán cerca del Monte del templo de Jerusalén. Cincelado en hebreo antiguo y data del siglo IX a. C, la tableta describe las renovaciones del primer templo, que se dice haber sido construido por el Rey Solomon, que fueron ordenados por Joás, hijo del rey Ahaziah de Judah. Corresponde a la cuenta en Reyes II 12:1-17, en el que el rey lamenta el estado del templo y ordena utilizar dinero que recogen de los sacerdotes del pueblo para rehabilitarlo.

Mientras que algunos eruditos apoyan la antigüedad de la pátina, que a su vez fortalece el argumento de que la inscripción es auténtica, la Comisión científica nombrada por el Ministro israelí de cultura para el estudio de la tableta de Joás llegó a la conclusión que varios errores en la ortografía y la mezcla de diferentes alfabetos indicaron que se trataba de una falsificación moderna. La piedra era típica de Chipre occidental y zonas más al oeste. La pátina sobre las letras cinceladas era diferente de ésta en la parte posterior de la piedra y se puede limpiar fácilmente la piedra con la mano.

En una conferencia de prensa en Jerusalén el 18 de junio de 2003, la Comisión de la autoridad de antigüedades de Israel declaró la inscripción una falsificación moderna.

El estado de Israel confiscó el artefacto de piedra arenisca, a Oded Golan (sí hombre, el mismo coleccionista de antigüedades que es propietario del osario de Santiago).

La corte que juzgó en 2012 a Golan, realmente no sanciona si la tableta, el osario y otros varios artefactos son auténticos o no, sólo indican que el estado no pudo demostrar si estos eran falsos, y por lo tanto Golan no podía comprobar tampoco de que se trata de antigüedades reales.

A pesar de la decisión del Tribunal, el estado se negó a devolver la tableta al Golán y solicitaron llevar el pleito ante el Tribunal Supremo, que ahora ha dado su voz. Así que el 17 de octubre de 2013, un panel de tres jueces rechazó el argumento del estado 2-1 y ordenado que la tableta se le regresase a Golán.