El Osario de Jacobo

El osario de Santiago (Jaime o Jacobo, Sant Yago, Santiago), en una caja de tiza 2,000 años de antigüedad, que fue utilizada para contener los huesos de los muertos. Tallada en un lado de la caja hay una inscripción en arameo que dice: "Ya'akov bar Yosef akhui diYeshua" (traducción al castellano: "Jacobo, hijo de José, hermano de Jesús"). La inscripción es muy importante para los seguidores del cristianismo porque, si es genuina, puede proporcionar evidencia arqueológica de Jesús de Nazaret.

Durante un período de 90 años, desde el 20 a. C. al 70 d. C, el entierro judío se acostumbraba en colocar el cuerpo en una cueva durante un año o así y luego recuperar los huesos y ponerlos en una caja de huesos u osario, que luego podría ser colocado en un nicho en la tumba familiar.

Se han encontrado varios cientos de estos osarios de esa época, 215 de los cuales tienen inscripciones, pero, sólo dos cajas mencionan a un hermano.

La caja fue probada originalmente en Israel por los científicos en el grupo de estudio geológico, que juzgaron su antigüedad en 2,000 años de edad. Pero la inscripción divide a los creyentes y no creyentes debido a que también estas autoridades israelíes en antigüedades, determinó en 2003, que las inscripciones se forjaron en una fecha muy posterior. También, un análisis estadístico de los nombres antiguos sugiere que, en Jerusalén contemporáneo a la época de Jesús, habría un promedio de 1.71 personas nombradas como Ya'akov (Santiago) con un padre de Yosef (José) y un hermano llamado Yeshua (Jesús).

Según el propietario del osario de Santiago, un Ingeniero y coleccionista de antigüedades israelí llamado Oded Golan, la caja vino desde el área de Silwan en el valle de Cedrón, sureste del Monte del templo, en Jerusalén. El señor Golan compró el artefacto a un distribuidor de Jerusalén en la década de 1970.

En diciembre de 2004, propietario del osario de Santiago fue acusado de 44 cargos de falsificación, fraude y engaño, incluyendo la falsificación de la inscripción del osario. En 2012, Golan fue absuelto de los cargos de falsificación, pero condenado por comercio ilegal de antigüedades. También fue multado con 30,000 siclos y condenado a un mes de cárcel por cargos de falsificación no menores relacionadas con el juicio. El juez dijo que esta absolución "no significa que la inscripción en el osario es auténtica o que fue escrito hace dos mil años."

Por lo que quedará como cuestión de fe el creer o no en la autenticidad de la pieza a menos que el señor Golan confirme su autenticidad o se tome como verdadera la postura del instituto de antigüedades de Israel cuya inscripción fue hecha muy posteriormente, pero esto siempre dejara la duda de que de buena fe alguien en la antigüedad, quiso resaltar el hecho de que eran los restos verdaderos de Santiago inscribiendo la leyenda muchos años después, en fin, siempre estará la duda ante este hecho.