El Nitrógeno en nuestro ADN,
El Calcio en nuestros dientes,
El Hierro en nuestra sangre,
El Carbón en nuestros pays de manzana
Fueron hechos en el interior de estrellas colapsadas,
Estamos hechos de polvo de estrellas

Carl Sagan y su famosa serie y libro Cosmos

Biografía de Carl Sagan

Carl Sagan explicando un capitulo de Cosmos

Carl Edward Sagan (Nueva York, Estados Unidos, 9 de noviembre de 1934-Seattle, Estados Unidos, 20 de diciembre de 1996) fue un astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense.

Sagan publicó numerosos artículos científicos y comunicaciones y fue autor, coautor o editor de más de una veintena de libros.

Defensor del pensamiento escéptico científico y del método científico, fue también pionero de la exobiología, promotor de la búsqueda de inteligencia extraterrestre a través del Proyecto SETI e impulsó el envío de mensajes a bordo de sondas espaciales, destinados a informar a posibles civilizaciones extraterrestres acerca de la cultura humana. Mediante sus observaciones de la atmósfera de Venus, fue de los primeros científicos en estudiar el efecto invernadero a escala planetaria.

En la Universidad Cornell, Carl Sagan fue el primer científico en ocupar la Cátedra David Duncan de Astronomía y Ciencias del Espacio, creada en 1976, y fue director del Laboratorio de Estudios Planetarios.

Carl Sagan ha sido muy popular por sus libros de divulgación científica —en 1978, ganó el Premio Pulitzer de Literatura General de No Ficción por su libro Los Dragones del Edén—, por la galardonada serie documental de TV Cosmos: Un viaje personal, producida en 1980, de la que fue narrador y coautor, y por el libro Cosmos que fue publicado como complemento de la serie, además de por la novela Contacto, en la que se basa la película homónima de 1997.

A lo largo de su vida, Sagan recibió numerosos premios y condecoraciones por su labor como comunicador de la ciencia y la cultura.

Está considerado como uno de los divulgadores de la ciencia más carismáticos e influyentes, gracias a su capacidad de transmitir las ideas científicas y los aspectos culturales al público no especializado con sencillez no exenta de rigor, lo que ha dado origen a multitud de vocaciones científicas entre el público general.

Infancia y adolescencia

Carl Sagan nació en Brooklyn, Nueva York, en una familia de judíos ucranianos. Su padre, Sam Sagan, era un obrero de la industria textil nacido en Kamianets-Podilsky, Ucrania, y su madre, Rachel Molly Gruber, era ama de casa. Carl recibió su nombre en honor de la madre biológica de Rachel, Chaiya Clara; en palabras de Sagan, la madre que ella nunca conoció. Tenía una hermana llamada Carol.

Se graduó en la Rahway High School de Rahway, Nueva Jersey, en 1951.

La familia vivía en un modesto apartamento cerca del Océano Atlántico, en Bensonhurst, un barrio de Brooklyn. Según Sagan, eran judíos reformistas, el más liberal de los tres principales grupos judíos. Tanto Sagan como su hermana coinciden en que su padre no era especialmente religioso, pero que su madre indudablemente creía en Dios, y participaba activamente en el templo…; y sólo servía carne kosher. Durante el auge de la Gran Depresión, su padre tuvo que aceptar un empleo como acomodador de cine.

Según el biógrafo Keay Davidson, la guerra interior de Sagan era resultado de la estrecha relación que mantenía con sus padres, quienes eran opuestos en muchos sentidos. Sagan remontaba sus posteriores impulsos analíticos a su madre, una mujer que conoció la pobreza extrema siendo niña, y que había crecido casi sin hogar en la ciudad de Nueva York durante la I Guerra Mundial y la década de 1920. Tenía las ambiciones propias de una mujer joven, pero bloqueadas por las restricciones sociales, por su pobreza, por ser mujer y esposa, y por ser de etnia judía. Davidson señala que ella, por tanto, adoraba a su único hijo, Carl. Él haría realidad sus sueños no cumplidos.

Sin embargo, su capacidad para sorprenderse venía de su padre, que era un tranquilo y bondadoso fugitivo del Zar. En su tiempo libre, regalaba manzanas a los pobres o ayudaba a suavizar las tensiones entre patronos y obreros en la tumultuosa industria textil de Nueva York. Aunque intimidado por la brillantez de Carl, por sus infantiles parloteos sobre estrellas y dinosaurios, se tomó con calma la curiosidad de su hijo, como parte de su educación. Años más tarde, como escritor y científico, Sagan recurriría a sus recuerdos de la infancia para ilustrar ideas científicas, como hizo en su libro El mundo y sus demonios. Sagan describe así la influencia de sus padres en su pensamiento posterior:

Mis padres no eran científicos. No sabían casi nada de ciencia. Pero al iniciarme simultáneamente al escepticismo y a hacerme preguntas, me enseñaron los dos modos de pensamiento que conviven precariamente y que son fundamentales para el método científico.

La Exposición Universal de 1939

Sagan recordaba que vivió una de sus mejores experiencias cuando, con cuatro o cinco años de edad, sus padres lo llevaron a la Exposición Universal de Nueva York de 1939. La muestra se convirtió en un punto de inflexión en su vida. Tiempo después recordaba el mapa móvil de la América del Mañana:

Se veían hermosas autopistas y cruces a nivel y pequeños coches General Motors que llevaban gente a los rascacielos, edificios con bonitos pináculos, arbotantes… ¡y todo tenía una pinta genial!
En otras exhibiciones, recordaba cómo una lámpara que iluminaba una célula fotoeléctrica creaba un sonido crujiente, y cómo el sonido de un diapasón se convertía en una onda en un osciloscopio. También fue testigo de la tecnología del futuro que reemplazaría a la radio: la televisión. Sagan escribió:

Sencillamente, el mundo contenía maravillas que yo nunca había imaginado. ¿Cómo podía convertirse un tono en una imagen, y una luz convertirse en ruido?

También pudo ver uno de los eventos más publicitados de la Exposición: el entierro de una cápsula del tiempo en Flushing Meadows, que contenía recuerdos de la década de 1930 para ser recuperados por las generaciones venideras de un futuro milenio. La cápsula del tiempo emocionó a Carl, escribe Davidson. De adulto, Sagan y sus colegas crearon cápsulas del tiempo similares, pero para enviarlas a la galaxia: la Placa de la Pioneer y el Disco de Oro de las Voyager, fueron producto de los recuerdos de Sagan sobre la Exposición Universal.

La II Guerra Mundial

Durante la II Guerra Mundial, la familia de Sagan estuvo preocupada por el destino de sus parientes europeos. Sagan, sin embargo y por lo general, no fue consciente de los detalles sobre el curso de la guerra. Escribió: Cierto es que tuvimos parientes que quedaron atrapados en el Holocausto. Hitler no era un sujeto popular en nuestra casa… Pero, por otro lado, yo estuve bastante aislado de los horrores de la guerra. Su hermana, Carol, dijo que su madre por encima de todo quería proteger a Carl… Ella lo estaba pasando extraordinariamente mal con la II Guerra Mundial y el Holocausto. En su libro El mundo y sus demonios (1996), Sagan incluye sus recuerdos sobre aquel período conflictivo, cuando su familia se enfrentó a la realidad de la guerra en Europa, pero trató de evitar que ésta socavara su espíritu optimista.

Curiosidad por la naturaleza

Poco después de ingresar en la escuela elemental, Sagan comenzó a expresar una fuerte curiosidad por la naturaleza. Sagan recordaba sus primeras visitas en solitario a la biblioteca pública, a la edad de cinco años, cuando su madre le regaló un carné de lector. Quería saber qué eran las estrellas, ya que ninguno de sus amigos ni sus padres sabía darle una respuesta clara:

Fui al bibliotecario y pedí un libro sobre las estrellas… Y la respuesta fue sensacional. Resultó que el Sol era una estrella pero que estaba muy cerca. Las estrellas eran soles, pero tan lejanos que sólo parecían puntitos de luz… De repente, la escala del universo se abrió para mí. Fue una especie de experiencia religiosa. Había algo magnífico en ello, una grandiosidad, una escala que jamás me ha abandonado. Que nunca me abandonará.

Por la época en que tenía seis o siete años, Sagan y un amigo fueron al Museo Americano de Historia Natural de la ciudad de Nueva York.

Allí estuvieron en el Planetario Hayden y pasearon por las exhibiciones de objetos espaciales del museo, como los meteoritos, y las muestras de dinosaurios y animales en entornos naturales.

Sagan escribió sobre esas visitas:

Me quedaba paralizado ante las representaciones en dioramas realistas de los animales y de sus hábitats de todo el mundo. Pingüinos sobre el hielo apenas iluminado de la Antártida… una familia de gorilas, con el macho golpeándose el pecho… un oso grizzly en pie sobre sus patas traseras, de diez o doce pies de alto, y mirándome fijamente a los ojos.

Los padres de Sagan ayudaron a alimentar el creciente interés de éste por la ciencia comprándole juegos de química y material de lectura. Su interés por el espacio era, sin embargo, su principal foco, especialmente después de leer las historias de ciencia-ficción de escritores como Edgar Rice Burroughs, quienes estimulaban su imaginación acerca de cómo sería la vida en otros planetas, como Marte. Según el biógrafo Ray Spangenburg, estos primeros años en los que Sagan trataba de comprender los misterios de los planetas, se convirtieron en una fuerza motora en su vida, una chispa continua para su intelecto, y una búsqueda que jamás sería olvidada.

Formación y carrera científica

Carl Sagan se matriculó en la Universidad de Chicago, donde participó en la Ryerson Astronomical Society, graduándose en artes, en 1954, con honores especiales y generales; en ciencias, en 1955, y obteniendo un máster en Física, en 1956, para luego doctorarse en Astronomía y Astrofísica, en 1960. Durante su etapa de pregrado, Sagan trabajó en el laboratorio del genetista Hermann Joseph Muller. De 1960 a 1962, Sagan disfrutó de una Beca Miller para la Universidad de California, Berkeley. De 1962 a 1968, trabajó en el Smithsonian Astrophysical Observatory en Cambridge, Massachusetts.

Sagan impartió clases e investigó en la Universidad de Harvard hasta 1968, año en el que se incorporó a la Universidad Cornell, en Ithaca, Nueva York. En 1971, fue nombrado profesor titular y director del Laboratorio de Estudios Planetarios. De 1972 a 1981, Sagan fue Director Asociado del Centro de Radio física e Investigación Espacial de Cornell. Desde 1976 hasta su muerte, fue el primer titular de la Cátedra David Duncan de Astronomía y Ciencias del Espacio.

Sagan estuvo vinculado al programa espacial estadounidense desde los inicios de éste. Desde la década de 1950, trabajó como asesor de la NASA, donde uno de sus cometidos fue dar las instrucciones del Programa Apolo a los astronautas participantes antes de partir hacia la Luna. Sagan participó en muchas de las misiones que enviaron naves espaciales robóticas a explorar el Sistema Solar, preparando experimentos para varias expediciones. Concibió la idea de añadir un mensaje universal y perdurable a las naves destinadas a abandonar el sistema solar que pudiese ser potencialmente comprensible por cualquier inteligencia extraterrestre que lo encontrase. Sagan preparó el primer mensaje físico enviado al espacio exterior: una placa anodizada, unida a la sonda espacial Pioneer 10, lanzada en 1972. La Pioneer 11, que llevaba otra copia de la placa, fue lanzada al año siguiente. Sagan continuó refinando sus diseños; el mensaje más elaborado que ayudó a desarrollar y preparar fue el Disco de Oro de las Voyager, que fue enviado con las sondas espaciales Voyager en 1977. Sagan se opuso frecuentemente a la decisión de financiar el Transbordador Espacial y la Estación Espacial a expensas de futuras misiones robóticas.

Sagan impartió un curso de pensamiento crítico en la Universidad Cornell, hasta su muerte en 1996.

Logros científicos

Las contribuciones de Sagan fueron vitales para el descubrimiento de las altas temperaturas superficiales del planeta Venus. A comienzos de la década de 1960 nadie sabía a ciencia cierta cuáles eran las condiciones básicas de la superficie de dicho planeta, y Sagan enumeró las posibilidades en un informe que posteriormente fue divulgado en un libro de Time-Life titulado Planetas. En su opinión, Venus era un planeta seco y muy caliente en oposición al paraíso templado que otros imaginaban. Había investigado las emisiones de radio procedentes de Venus y llegado a la conclusión de que la temperatura superficial de éste debía de ser de unos 380°C. Como científico visitante del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, participó en las primeras misiones del Programa Mariner a Venus, trabajando en el diseño y gestión del proyecto. En 1962, la sonda Mariner 2 confirmó sus conclusiones sobre las condiciones superficiales del planeta.

Sagan fue de los primeros en plantear la hipótesis de que una de las lunas de Saturno, Titán, podría albergar océanos de compuestos líquidos en su superficie, y que una de las lunas de Júpiter, Europa, podría tener océanos de agua subterráneos. Esto haría que Europa fuese potencialmente habitable por formas de vida. El océano subterráneo de agua de Europa fue posteriormente confirmado de forma indirecta por la sonda espacial Galileo. El misterio de la bruma rojiza de Titán también fue resuelto con la ayuda de Sagan, debiéndose a moléculas orgánicas complejas en constante lluvia sobre la superficie de la luna saturnina.

Sagan también contribuyó a la mejor comprensión de las atmósferas de Venus y Júpiter y de los cambios estacionales de Marte. Determinó que la atmósfera de Venus es extremadamente caliente y densa con presiones en gradual aumento hasta la superficie planetaria. También percibió el calentamiento global como un peligro creciente de origen humano y lo comparó con la evolución natural de Venus hacia un planeta caliente y no apto para la vida como consecuencia de un efecto invernadero fuera de control. Sagan y su colega de Cornell, Edwin Ernest Salpeter, especularon sobre la posibilidad de la existencia de vida en las nubes de Júpiter, dada la composición de la densa atmósfera del planeta, rica en moléculas orgánicas. También estudió las variaciones de color de la superficie de Marte y concluyó que no se trataba de cambios estacionales o vegetales, como muchos creían, sino desplazamientos del polvo superficial causados por tormentas de viento.

Sin embargo, Sagan es más conocido por sus investigaciones sobre la posibilidad de la vida extraterrestre, incluyendo la demostración experimental de la producción de aminoácidos mediante radiación y a partir de reacciones químicas básicas.

En 1994, Sagan recibió la Medalla de Bienestar Público, la mayor condecoración de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos por sus destacadas contribuciones a la aplicación de la ciencia al bienestar público. Se dice que le fue denegado el ingreso en dicha Academia porque su actividad en los medios le había hecho impopular ante otros científicos.

Abanderado de la Ciencia

La habilidad de Sagan para transmitir sus ideas permitió que muchas personas comprendiesen mejor el cosmos, enfatizando simultáneamente el valor de la raza humana, y la relativa insignificancia de la Tierra respecto del universo. En Londres, impartió la edición de 1977 de las Royal Institution Christmas Lectures. Fue presentador, coautor y coproductor –junto a Ann Druyan y Steven Soter– de la popular serie de televisión de trece capítulos Cosmos: Un viaje personal, producida por el PBS, y que seguía el formato de la también serie El ascenso del hombre, presentada por Jacob Bronowski.

Sagan defendió la búsqueda de vida extraterrestre, instando a la comunidad científica a utilizar radiotelescopios para buscar señales procedentes de formas de vida extraterrestres potencialmente inteligentes. Sagan fue tan persuasivo que, en 1982, logró publicar en la revista Science una petición de defensa del Proyecto SETI firmada por 70 científicos entre los que se encontraban siete ganadores del Premio Nobel, lo que supuso un enorme espaldarazo a la respetabilidad de un campo tan controvertido. Sagan también ayudó al Dr. Frank Drake para preparar el mensaje de Arecibo, una emisión de radio dirigida al espacio desde el radiotelescopio de Arecibo el 16 de noviembre de 1974, destinada a informar sobre la existencia de la Tierra a posibles seres extraterrestres.

De 1968 a 1979, Sagan fue editor de la Revista Icarus, publicación para profesionales sobre investigación planetaria. Fue co-fundador de la Sociedad Planetaria, el mayor grupo del mundo dedicado a la investigación espacial, con más de cien mil miembros en más de 149 países, y fue miembro del Consejo de Administración del Instituto SETI. Sagan ejerció también de Presidente de la División de Ciencia Planetaria (DPS) de la Sociedad Astronómica Americana, de Presidente de la Sección de Planetología de la American Geophysical Union, y de Presidente de la Sección de Astronomía de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia.

En el clímax de la Guerra Fría, Sagan dedicó parte de sus esfuerzos a concienciar a la opinión pública sobre los efectos de una guerra nuclear cuando un modelo matemático del clima sugirió que un intercambio nuclear de proporciones suficientes podría desestabilizar el delicado equilibrio de la vida en la Tierra. Fue uno de los cinco autores —el autor “S”— del informe TTAPS, como fue conocido dicho artículo de investigación. Finalmente, fue coautor del artículo científico que planteaba la hipótesis de un invierno nuclear global tras una guerra nuclear. Carl Sagan relató su implicación en los debates políticos sobre el invierno nuclear y su errónea predicción del enfriamiento global que causarían los incendios de los pozos petrolíferos durante la Guerra del Golfo, en su libro, El mundo y sus demonios. También fue coautor del libro A Path Where No Man Thought: Nuclear Winter and the End of the Arms Race (“Un camino que ningún humano pensó: el invierno nuclear y el fin de la carrera armamentista”), un análisis exhaustivo del fenómeno del invierno nuclear.

La serie Cosmos abarcó un amplio espectro de materias científicas que incluían el origen de la vida y una perspectiva de nuestro lugar en el universo. Fue estrenada por el Public Broadcasting Service en 1980, ganando un Premio Emmy y un Premio Peabody. Ha sido emitida en más de 60 países y vista por más de 600 millones de personas, convirtiéndose en el programa del PBS más visto de la historia. Además, la revista Time publicó un artículo de portada sobre Sagan poco después del estreno, refiriéndose a él como el creador, autor principal y presentador-narrador de la nueva serie de la televisión pública Cosmos, que toma el control de su nave de la fantasía.

Sagan también escribió libros de divulgación científica que reflejan y desarrollan algunos de los temas tratados en Cosmos, entre los que destacan Los dragones del Edén: Especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana, que ganó un Premio Pulitzer y se convirtió en el libro de ciencia en inglés más vendido de todos los tiempos y El cerebro de Broca: Reflexiones sobre el romance de la ciencia. Sagan también escribió, en 1985, la exitosa novela de ciencia-ficción Contacto, basada en un proyecto de guion que ideó con su esposa en 1979, pero no viviría para ver la adaptación cinematográfica de la misma, estrenada en 1997, protagonizada por la actriz Jodie Foster, y que ganaría el Premio Hugo de 1998 a la “Mejor Presentación Dramática”.

Sagan escribió un libro continuación de Cosmos, llamado Un punto azul pálido: Una visión del futuro humano en el espacio, que fue seleccionado como libro destacado de 1995 por The New York Times. En enero de 1995, Sagan apareció en el programa de Charlie Rose, en el PBS. También escribió una introducción al exitoso libro de Stephen Hawking, Breve historia del tiempo. También fue conocido por su labor como divulgador de la Ciencia, por sus esfuerzos para incrementar la comprensión científica del público en general, y por su posición en favor del escepticismo científico y contra las pseudociencias, como su refutación de la abducción de Betty y Barney Hill. Para señalar el décimo aniversario de la muerte de Sagan, David Morrison, uno de sus antiguos alumnos, recordó las inmensas contribuciones de Sagan a la investigación planetaria, a la comprensión pública de la ciencia, y al movimiento escéptico en la revista Skeptical Inquirer.

En enero de 1991, Sagan planteó la hipótesis de que una cantidad suficiente de humo procedente de los incendios petroleros de Kuwait de ese año podría alcanzar una altura tal que llegase a desmantelar la actividad agrícola en el sur de Asia … Posteriormente reconoció, en El mundo y sus demonios, que dicha predicción no resultó ser correcta: estaba oscuro como boca de lobo a mediodía y las temperaturas cayeron entre 4 y 6 °C en el Golfo Pérsico, pero no fue mucho el humo que alcanzó altitudes estratosféricas y Asia se salvó. En 2007, un estudio aplicó modelos computacionales modernos a los incendios petroleros de Kuwait, resultando que columnas individuales de humo no son capaces de elevar éste hasta la estratosfera, pero que el humo procedente de fuegos que abarquen una gran superficie, como algunos incendios forestales o los incendios de ciudades enteras producto de un ataque nuclear, sí que elevarían cantidades significativas de humo a niveles estratosféricos.

En sus últimos años, Sagan abogó por la creación de una búsqueda organizada de objetos cercanos a la Tierra que pudieran impactar contra ésta. Mientras otros expertos sugerían la creación de grandes bombas nucleares que pudieran usarse para alterar la órbita de un NEO susceptible de impacto terrestre, Sagan propuso el Dilema de la Desviación: al crear la capacidad de alejar un asteroide de la Tierra, también se crea la capacidad de desviarlo hacia ésta, dotando potencialmente a un poder maléfico con una auténtica bomba del fin del mundo.

Miles de millones

A partir de Cosmos y de sus frecuentes apariciones en el programa The Tonight Show Starring Johnny Carson, comenzó a relacionarse a Sagan con la muletilla miles de millones y miles de millones —en inglés estadounidense, billions and billions—. Sagan afirmaba que él nunca utilizó esa frase en la serie. Lo más parecido que llegó a expresar está en el libro Cosmos, donde habla de “miles y miles de millones”:

Una galaxia se compone de gas y de polvo y de estrellas, de miles y miles de millones de estrellas.

Sin embargo, su frecuente uso de la palabra billions, enfatizando la pronunciación de la “b” (de forma intencionada para no recurrir a alternativas más farragosas, como decir billions with a “b”, para que el espectador distinguiese claramente dicha palabra de millions –millones–), le convirtieron en el blanco favorito de humoristas como Johnny Carson, Gary Kroeger, Mike Myers, Bronson Pinchot, Penn Jillette, Harry Shearer, y otros. Frank Zappa satirizó la expresión en su canción Be In My Video, junto con el término “luz atómica” –atomic light–. Sagan se tomó todo esto de buen humor hasta tal punto que su último libro se tituló Miles de millones, iniciándolo con un análisis burlesco de la famosa expresión, señalando que el propio Carson era un aficionado a la astronomía y que sus números a menudo incluían elementos de ciencia real.

Sus habituales descripciones de enormes cantidades a escala cósmica inculcaron en la percepción popular la maravilla de la inmensidad del espacio y el tiempo como, por ejemplo, su frase El número total de estrellas en el Universo es mayor que el de todos los granos de arena de todas las playas del planeta Tierra. Como homenaje humorístico, se ha definido un sagan como una unidad de medida equivalente, al menos, a cuatro mil millones, puesto que el número más pequeño que puede ser descrito como miles de millones y miles de millones es dos mil millones más dos mil millones.

Activismo social

Sagan creía que la ecuación de Drake, a falta de estimaciones más razonables, sugiere la formación de un gran número de civilizaciones extraterrestres, pero la falta de evidencia de la existencia de las mismas, resaltada por la paradoja de Fermi, indicaría la tendencia de las civilizaciones tecnológicas hacia la autodestrucción. Esto dio pie a su interés en identificar y dar a conocer las diversas maneras en que la humanidad podría destruirse a sí misma, con la esperanza de poder evitar dicha catástrofe y, finalmente, posibilitar que los seres humanos se conviertan en una especie capaz de viajar por el espacio. La profunda preocupación de Sagan acerca de una potencial destrucción de la civilización humana en un holocausto nuclear quedó plasmada en una memorable secuencia en el último episodio de la serie Cosmos, titulado ¿Quién habla en nombre de la Tierra? Sagan acababa de dimitir de su puesto en el Consejo Científico Asesor de las Fuerzas Aéreas Estadounidenses y de rechazar voluntariamente su autorización de acceso a asuntos de alto secreto en protesta por la Guerra de Vietnam. Tras su matrimonio con la que sería su tercera esposa, la escritora Ann Druyan, en junio de 1981, Sagan incrementó su actividad política, concretamente en su oposición a la carrera armamentística nuclear, durante la presidencia de Ronald Reagan.

En marzo de 1983, Reagan dio a conocer la llamada Iniciativa de Defensa Estratégica, un proyecto en el que se invirtieron miles de millones de dólares para desarrollar un completo sistema de defensa contra ataques con misiles nucleares, que fue popularmente conocido como Programa Guerra de las Galaxias. Sagan se opuso al proyecto, argumentando que era técnicamente imposible desarrollar un sistema semejante con el nivel de perfección requerido, y que sería mucho más caro elaborarlo que para un enemigo el eludirlo mediante señuelos u otros medios, y que su construcción desestabilizaría seriamente la balanza nuclear entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, tornando imposible cualquier progreso hacia el desarme nuclear.

Cuando el líder soviético Mikhail Gorbachov declaró una moratoria unilateral sobre las pruebas de armamento nuclear, que comenzaría el 6 de agosto de 1985, en el 40 aniversario de los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, el gobierno de Reagan desestimó la dramática iniciativa tachándola de propaganda, y rechazó seguir el ejemplo soviético. En respuesta, activistas anti-nucleares y pacifistas estadounidenses llevaron a cabo una serie de protestas en el emplazamiento de pruebas de Nevada, que se iniciarían el domingo de Pascua de 1986 y continuarían hasta 1987. Cientos de personas fueron arrestadas, incluyendo a Sagan, quien fue detenido en dos ocasiones al tratar de saltar un cordón de seguridad.

Matrimonios y descendencia

Sagan contrajo matrimonio tres veces: en 1957, con la bióloga Lynn Margulis, madre del escritor Dorion Sagan y del programador y empresario informático Jeremy Sagan; en 1968, con la artista y guionista Linda Salzman, madre del escritor y guionista Nick Sagan; y en 1981, con la escritora y activista Ann Druyan, madre de la productora, guionista y directora Sasha Sagan y de Sam Sagan, unión que duraría hasta la muerte del científico en 1996.

Ciencia y religión

El escritor Isaac Asimov describió a Sagan como una de las dos únicas personas que había conocido cuyo intelecto superaba al suyo, siendo la otra el informático y experto en inteligencia artificial, Marvin Minsky.

Sagan escribía a menudo sobre la religión y sobre la relación entre ésta y la ciencia, expresando su escepticismo sobre la convencional conceptualización de Dios como ser sapiente:

Alguna gente piensa en Dios imaginándose un hombre anciano, de grandes dimensiones, con una larga barba blanca, sentado en un trono en algún lugar ahí arriba en el cielo, llevando afanosamente la cuenta de la muerte de cada gorrión. Otros —por ejemplo, Baruch Spinoza y Albert Einstein— consideraban que Dios es básicamente la suma total de las leyes físicas que describen al universo. No sé de ningún indicio de peso en favor de algún patriarca capaz de controlar el destino humano desde algún lugar privilegiado oculto en el cielo, pero sería estúpido negar la existencia de las leyes físicas.

En otra descripción de su punto de vista sobre Dios, Sagan afirma rotundamente:

La idea de que Dios es un hombre blanco de grandes dimensiones y de larga barba blanca, sentado en el cielo y que lleva la cuenta de la muerte de cada gorrión es ridícula. Pero si por Dios uno entiende el conjunto de leyes físicas que gobiernan el universo, entonces está claro que dicho Dios existe. Este Dios es emocionalmente insatisfactorio… no tiene mucho sentido rezarle a la ley de la gravedad.

En el libro El mundo y sus demonios (1995), Sagan ejemplifica la falacia del argumento especial con ejemplos exclusivamente religiosos:

Un argumento especial, a menudo para salvar una proposición en un problema retórico profundo (p. ej.: ¿Cómo puede un Dios compasivo condenar al tormento a las generaciones futuras porque, contra sus órdenes, una mujer indujo a un hombre a comerse una manzana? Argumento especial: no entiendes la sutil doctrina del libre albedrío. O: ¿Cómo puede haber un Padre, Hijo y Espíritu Santo igualmente divinos en la misma persona? Argumento especial: no entiendes el misterio divino de la Santísima Trinidad. O: ¿Cómo podía permitir Dios que los seguidores del judaísmo, cristianismo e islam —obligados cada uno a su modo a medidas heroicas de amabilidad afectuosa y compasión— perpetraran tanta crueldad durante tanto tiempo? Argumento especial: otra vez no entiendes el libre albedrío. Y, en todo caso, los caminos de Dios son misteriosos);

En 1996, en respuesta a una pregunta acerca de sus creencias religiosas, Sagan contestó: Soy agnóstico. El punto de vista de Sagan sobre la religión ha sido interpretado como una forma de panteísmo comparable a la creencia de Einstein en el Dios de Spinoza. Sagan sostenía que la idea de un creador del universo era difícil de probar o refutar, y que el único descubrimiento científico que podría desafiarla sería el de un universo infinitamente viejo. Según su última esposa, Ann Druyan, Sagan no era creyente:

Cuando mi esposo murió, debido a que era tan famoso y conocido por ser un no creyente, muchas personas se me acercaban —aún sucede a veces— a preguntarme si Carl cambió al final y se convirtió en un creyente en la otra vida. También me preguntan con frecuencia, si creo que le volveré a ver. Carl se enfrentó a su muerte con infatigable valor y jamás buscó refugio en ilusiones. Lo trágico fue saber que jamás nos volveríamos a ver. No espero volver a reunirme con Carl.

En 2006, Ann Druyan editó las Conferencias Gifford sobre Teología Natural, impartidas por Sagan en Glasgow, en el año 1985, incluyéndolas en un libro llamado La diversidad de la ciencia: una visión personal de la búsqueda de Dios, en el que el astrónomo expone su punto de vista sobre la divinidad en el mundo natural.

Librepensador y escéptico

Sagan también está considerado como librepensador y escéptico; una de sus frases más famosas, de la serie Cosmos, es: Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias. Dicha frase está basada en otra casi idéntica de su colega fundador del Comité para la Investigación Escéptica, Marcello Truzzi: Una afirmación extraordinaria requiere una prueba extraordinaria. Esta idea tuvo su origen en Pierre-Simon Laplace (1749–1827), matemático y astrónomo francés, quien dijo que el peso de la evidencia de una afirmación extraordinaria debe ser proporcional a su rareza.

A lo largo de su vida, los libros de Sagan fueron desarrollados sobre su visión del mundo, naturalista y escéptica. En El mundo y sus demonios, Sagan presentó herramientas para probar argumentos y detectar falacias y fraudes, abogando esencialmente por el uso extensivo del pensamiento crítico y del método científico. La recopilación Miles de millones, publicada en 1997 tras la muerte de Sagan, contiene ensayos, como su visión sobre el aborto, y el relato de su viuda, Ann Druyan, sobre su muerte como escéptico, agnóstico y librepensador.

Sagan advirtió contra la tendencia humana hacia el antropocentrismo. Fue asesor de los Alumnos de Cornell por el Trato Ético hacia los Animales. Hacia el final del capítulo Blues para un planeta rojo, del libro Cosmos, Sagan escribió: «Si hay vida en Marte creo que no deberíamos hacer nada con el planeta. Marte pertenecería entonces a los marcianos, aunque los marcianos fuesen sólo microbios».

El fenómeno ovni

Sagan mostró interés en los informes sobre el fenómeno ovni al menos desde el 3 de agosto de 1952, cuando escribió una carta al Secretario de Estado estadounidense Dean Acheson preguntándole cómo responderían los EE. UU. si los platillos volantes resultaran ser de origen extraterrestre. Posteriormente, en 1964, mantuvo varias conversaciones sobre el asunto con Jacques Vallée. A pesar de su escepticismo acerca de la obtención de cualquier respuesta extraordinaria a la cuestión ovni, Sagan creía que los científicos debían estudiar el fenómeno, aunque sólo fuese por el gran interés que el asunto despertaba en el público.

Stuart Appelle comenta que Sagan «escribió frecuentemente sobre lo que él percibía como falacias lógicas y empíricas acerca de los ovnis y las experiencias de abducción. Sagan rechazaba la explicación extraterrestre del fenómeno, pero tenía la sensación de que examinar los informes ovni tendría beneficios empíricos y pedagógicos, y que el asunto sería, por tanto, una materia de estudio legítima».

En 1966, Sagan fue miembro del Comité Ad Hoc para la Revisión del Proyecto Libro Azul, promovido por la Fuerza Aérea de los EE. UU. para investigar el fenómeno ovni. El comité concluyó que el Libro Azul dejaba que desear como estudio científico, y recomendó la realización de un proyecto de corte universitario para someter el fenómeno a un escrutinio más científico. El resultado fue la formación del Comité Condon (1966-1968), liderado por el físico Edward Condon, y que, en su informe final, dictaminó formalmente que los ovnis, con independencia de su origen y significado, no se comportaban de manera consistente para representar una amenaza a la seguridad nacional.

Ron Westrum escribe: «El punto culminante del tratamiento que Sagan dio a la cuestión ovni fue el simposio de la AAAS de 1969. Los participantes expusieron un amplio abanico de opiniones formadas en el tema, incluyendo no sólo a partidarios como James McDonald y J. Allen Hynek sino también a escépticos como los astrónomos William Hartmann y Donald Menzel. La lista de ponentes estaba equilibrada, y es mérito de Sagan el que dicho evento tuviera lugar a pesar de la presión ejercida por Edward Condon». Junto al físico Thornton Page, Sagan editó las conferencias y debates presentados en el simposio; éstos se publicaron en 1972 bajo el título UFOs: A Scientific Debate. En algunos de los numerosos libros de Sagan se examina la cuestión ovni (al igual que en uno de los episodios de Cosmos) y se afirma la existencia de un trasfondo religioso del fenómeno.

En 1980, Sagan volvió a revelar su punto de vista sobre los viajes interestelares en la serie Cosmos. En una de sus últimas obras escritas, Sagan expuso que la probabilidad de que naves espaciales extraterrestres visitasen la Tierra era muy pequeña. Sin embargo, Sagan creía que era plausible que la preocupación causada por la Guerra Fría contribuyese a que los gobiernos desorientasen a los ciudadanos acerca de los ovnis, y que «algunos de los análisis e informes sobre ovnis, y quizá archivos voluminosos, hayan sido declarados inaccesibles al público que paga los impuestos… Es hora de que esos archivos sean desclasificados y puestos a disposición de todos». También previno acerca de sacar conclusiones sobre datos eliminados sobre los ovnis e insistió en que no existían claras evidencias de que posibles alienígenas hubieran visitado la Tierra ni en el pasado ni en el presente.

2001: Una odisea del espacio

Sagan ejerció brevemente de asesor en la película 2001: Una odisea del espacio, dirigida por Stanley Kubrick. Propuso que la película sugiriese, sin mostrar, la existencia de una súper inteligencia extraterrestre.

Mr. X

Sagan fue consumidor y defensor del uso de la marihuana. Bajo el pseudónimo Mr. X, aportó un ensayo sobre el cannabis fumado al libro de 1971, Marihuana Reconsidered. El ensayo explicaba que el uso de la marihuana había ayudado a inspirar parte de los trabajos de Sagan y a mejorar sus experiencias sensuales e intelectuales.

Tras la muerte de Sagan, su amigo Lester Grinspoon desveló esta información al biógrafo Keay Davidson. La publicación de la biografía Carl Sagan: Una vida, en 1999, atrajo la atención de los medios hacia este aspecto de la vida de Sagan. Poco después de su muerte, su viuda, Ann Druyan, aceptó formar parte de la junta asesora de la NORML, una fundación dedicada a la reforma de la legislación sobre el cannabis.

El caso Apple

En 1994, los ingenieros de Apple Computer bautizaron al Power Macintosh 7100 con el nombre en clave Carl Sagan con la esperanza de que Apple ganara miles de millones con las ventas del mismo. El nombre sólo fue utilizado internamente, pero a Sagan le preocupaba que se convirtiera en un medio de promoción del producto y envió a Apple una carta de desistimiento. Apple aceptó, pero los ingenieros respondieron cambiando el nombre en clave interno a BHA (siglas de Butt-Head Astronomer – Astrónomo Cabezota). Entonces, Sagan denunció a Apple por difamación, ante el tribunal federal. El tribunal aceptó la petición de Apple de desestimar la acusación de Sagan y opinó, en obiter dictum, que un lector situado en el contexto comprendería que Apple estaba tratando claramente de responder de forma humorística y satírica, y que se fuerza la razón al concluir que el acusado trataba de criticar la reputación o competencia del demandante como astrónomo. No se ataca en serio la pericia de un científico al usar la expresión indeterminada “cabezota”. Sagan, entonces, denunció el uso inicial de su nombre por alusiones, pero volvió a perder y Sagan apeló la resolución. En noviembre de 1995, se llegó a un acuerdo extrajudicial, y la oficina de patentes y marcas de Apple emitió un comunicado conciliatorio: Apple siempre ha sentido un gran respeto hacia el Dr. Sagan. Nunca fue intención de Apple el causarle al Dr. Sagan o a su familia ninguna vergüenza o preocupación.

Es la tensión entre la creatividad y el escepticismo lo que ha producido los saltos e inesperados descubrimientos de la ciencia