Agujeros Negros (black holes)

Si pudiéramos resumir en pocas palabras lo que es un agujero negro (black hole en lengua inglesa), es una región acotada del universo producida por el colapso (“muerte”) de una estrella de gran masa, y que como principal propiedad tiene una densidad tan elevada que la fuerza gravitacional (la fuerza que atrae a los objetos con masa) no permite ni siquiera dejar escapar a la luz.

La estrella al consumir el combustible nuclear que la forma, sobre todo hidrógeno, va transformando este hidrógeno en elementos más pesados, primero helio que a su vez se transforma en carbono, y este en oxígeno  y así sucesivamente hasta formar hierro.   En este proceso la fuerza gravitacional que contrae la materia termina ganando a las fuerzas nucleares que tienden a expandir la estrella y esta termina por contraerse , ganando en densidad, cada vez va teniendo más masa en menos espacio, generando a su vez una mayor fuerza gravitacional. Cuando no hay nada que pueda parar el proceso, se comienzan a fusionar los componentes de los átomos, primero protones y electrones para dar neutrones y después se fusionarían estos para dar lugar a una singularidad de densidad infinita a la que denominamos agujero negro. En este proceso la estrella, su luz, se vuelve cada vez más débil, más oscura hasta desaparecer como el gato de Cheshire, quedando solo su fuerza gravitacional.   

 

No siempre el colapso de una estrella termina en un agujero negro. En esa lucha entre las fuerzas nucleares y la fuerza gravitacional, el colapso puede pararse dando lugar a una estrella enana blanca o más allá a una estrella de neutrones. En ese proceso puede darse la explosión de la estrella, expulsando el material externo y dando lugar a una nova o a una supernova. Esta explosión estelar puede manifestarse de forma muy intensa, tal es así que puede verse a simple vista como un punto de luz intenso en el cielo donde antes había una estrella con una intensidad lumínica menor.

  

  Volviendo a los agujeros negros, si enviáramos a Roy Batty, el malvado replicante de Blade Runner a Cignus X1, y nos dijera que ha visto el agujero negro y que no le íbamos a creer, tendríamos que decirle que efectivamente no le podríamos creer ya que los agujeros negros no se pueden ver ya que ni la luz que pudieran emitir puede escapar.

¿Es el Universo un queso de gruyere, el original queso suizo lleno de agujeros?

Agujero negro, agujero negro de Kerr, agujero negro de Kerr-Newman, agujero negro de Schwarzschild, agujero negro de Reissner-Nordstrom, agujero blanco, agujero de gusano. Más pareciera, dado que ninguno se ha podido ver, que son soluciones a ecuaciones matemáticas sin sentido físico; ilusiones matemáticas sin correspondencia con la realidad. Hoy por hoy, y dejando de lado otro tipo de agujeros, los agujeros negros solo se pueden inferir por lo que acontece a su alrededor dada la extraordinaria fuerza gravitacional que ejercen sobre los cuerpos cercanos, sobre el gas estelar, las estrellas y sobre el espacio que les rodea.

 

  Hoy conocemos de los agujeros negros bastantes cosas, como nacen, como crecen, el tamaño que pueden tener y cómo podemos detectarlos; pero todavía existe discusión en la comunidad científica sobre su estructura y sobre todo sobre una zona en el agujero negro denominada horizonte de sucesos. También el Universo parece que está lleno de horizontes: aparentes, aislados, dinámicos,…

 

  El horizonte de sucesos es una superficie cerrada que separa la región del agujero negro, la singularidad,  del resto del universo y es la superficie límite del espacio a partir de la cual ninguna partícula puede salir, incluyendo los fotones. Ni siquiera la luz con su gran velocidad, casi 300,000 km por segundo puede escapar de la fuerza gravitacional de un agujero negro.

 

Por lo tanto un agujero negro se define por dos características que ya hemos visto, tiene un horizonte de sucesos y tiene una singularidad; y siempre y cuando se cumplan una serie de condiciones en las ecuaciones que definen estos parámetros y sea cierta la teoría de la relatividad general.

 

En 1974 Stephen Hawking introdujo parámetros cuánticos para poder explicar la singularidad, donde las leyes de la física no pueden decir mucho sobre el sistema, lo que le llevó a decir que los agujeros negros emiten radiación, la famosa radiación de Hawking. Pero si emiten radiación esta podrá ser detectada y se nos evapora el agujero negro tal cual se describe, luego los agujeros negros no existirían si algo emiten.

 

  Recientemente, 2014, Hawking plantea en un artículo que no se puede hablar de horizontes de sucesos, sino de horizontes aparentes, de radiación caótica pero recuperable y se ha formado un lio tremendo. El tema parece complejo, y los físicos están en ello, en si se puede o no recuperar esa información. Bueno ya nos dirán los físicos  como termina el tema, los agujeros negros se han convertido en el laboratorio matemático donde intentar conjugar la mecánica cuántica con la teoría de la relatividad general de Einstein.

 

Mientras esto ocurre, para el resto de los mortales, los agujeros negros seguirán siendo uno de los lugares más fascinantes del Universo, misteriosos e inquietantes.

 

  Que preguntas nos surgen. ¿Existen los agujeros negros? ¿Cuáles son las ecuaciones que los definen? ¿Hay soluciones que los nieguen? ¿Cómo se forman? ¿Qué tipos hay? ¿Cuál es su tamaño?  ¿Emiten alguna radiación como dice Hawking. Y entonces?   ¿Hay algún agujero negro cerca de nosotros? ¿Cómo lo sabemos? ¿Esto supone un peligro?  ¿Si el universo se formó de una singularidad por una gran explosión, el Big Bang, son los agujeros negros los precursores de Universos?

Antecedentes sobre los agujeros negros

El término “Black Hole” fue utilizado por primera vez por una periodista, Ann Ewing, en 1964 al realizar un informe de una reunión de la Asociación Americana de Ciencia Avanzada (American Association for the Advancement of Science) y escribir un artículo en Science News Letter titulado “Black Holes in Space”. Unos días más tarde, Albert Rosenfeld publica en la revista LIFE que el colapso gravitacional de una estrella puede terminar en un agujero negro invisible en el Universo. Sin embargo,  es el físico teórico estadounidense, John Archibald Wheeler, el que populariza el término en una conferencia impartida en 1967 en la Universidad de Columbia, fija el término de “black hole - agujero negro” al referirse a lo que se venía denominando estrella en colapso gravitatorio continuo.

 

  Más allá del nombre, el concepto aparece mucho antes. El filósofo inglés John Michell, en 1783, casi 100 años después de que Newton escribiera su ley de la gravitación universal, en un informe a la Royal Society de Londres, menciona la idea de que un cuerpo masivo no dejaría escapar la luz.  Unos años más tarde, en 1796, el matemático Pierre-Simon Laplace predijo su existencia en el libro Exposition du système du Monde, donde habla de estrellas negras (dark stars).

  A finales de 1915, Karl Schwarzschild encontró una solución a las ecuaciones de Einstein, donde un cuerpo pesado absorbería la luz. Logró delimitar la distorsión que la masa de una estrella producía en el tejido espacio-tiempo. Albert Einstein había desarrollado en 1915 la teoría de la relatividad general donde demostraba que la luz era influida por la interacción gravitatoria. 

 

Schwarzschild demostró que cuando uno se acerca a una estrella, el tiempo se hace más lento por la acción de la fuerza gravitacional de la misma, incluso cuando se ha atravesado y se ha llegado al centro de la misma. Las ondas emitidas en la proximidad de la estrella tendrían periodos más largos (o lo que es lo mismo frecuencias más cortas), luego la luz de la estrella la veríamos desplazándose al rojo, ya que es la frecuencia más corta. Llevando la situación a un extremo, donde hubiera una densidad crítica, el tiempo acabaría por detenerse y la luz dispararía su frecuencia hacia el rojo para terminar anulando el espectro dejando de emitir luz visible. Al límite donde esto ocurre se le conoce como radio de Schwarzschild y hoy se sabe que se corresponde con el radio del horizonte de sucesos de un agujero negro que no gira, lo cual no se entendió bien en aquellos tiempos. Schwarzschild y Einstein pensaron que no era más que una ilusión matemática sin sentido real, no física.

  • Karl Schwarzschild

Hay que hacer una mención especial para Karl Schwarzschild, ya que sus teorías las escribió estando en las trincheras del frente ruso al que le llevo su fervor patriótico en la Gran Guerra (1ª Guerra Mundial).

Subrahmanyan Chandrasekhar, en 1930 demostró que un cuerpo con una masa crítica, (ahora conocida como límite de Chandrasekhar) y que no emitiese radiación, colapsaría por su propia gravedad porque no habría nada que se conociera que pudiera frenarla (para dicha masa la fuerza de atracción gravitatoria sería mayor que la proporcionada por el principio de exclusión de Pauli, que básicamente viene a decir que en un átomo los electrones tienen que disponerse en capas en torno al núcleo, de ahí que los átomos con más electrones tengan más volumen). La fuerza gravitacional vence a las fuerzas nucleares. Sin embargo, la mayoría de los científicos se opusieron a la idea de que la estrella alcanzaría un tamaño nulo, lo que implicaría una singularidad desnuda de materia, y que debería haber algo que inevitablemente pusiera freno al colapso.

 

En 1939, Robert Oppenheimer predijo que una estrella masiva podría sufrir un colapso gravitatorio y, por tanto, los agujeros negros podrían ser formados en la naturaleza.

 

Roy Kerr encuentra en 1963 las soluciones a las ecuaciones que plasman agujeros negros rotatorios.

 

 

Stephen Hawking y Roger Penrose, en 1967, probaron que en determinados casos no se podía impedir que se crease un agujero negro a partir del colapso de una estrella y que los agujeros negros son soluciones a las ecuaciones de Einstein de la teoría de la relatividad general. La idea de agujero negro tomó fuerza con los avances científicos y experimentales que llevaron al descubrimiento de los púlsares. En 1974 Hawking establece que de acuerdo a la mecánica cuántica los agujeros negros pueden emitir radiación como un cuerpo negro, a lo que se denomina radiación de Hawking.

 

En 2014 Hawking en un borrador de artículo científico establece que no se puede hablar de horizonte de sucesos si no de horizontes aparentes, donde la información que puede salir de un agujero negro sería caótica pero recuperable, lo que cambiaría la forma en que conocemos los agujeros negros.

Teoría de los agujeros negros

Los agujeros negros son una predicción teórica de la Relatividad General de Einstein.

  La teoría de la relatividad especial de Einstein había explicado muy bien, entre otras cosas, que nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz y que esta era la misma para todos los observadores, algo que demostraron con su experimento Michelson y Morley; pero sin embargo era inconsistente con la teoría de la gravitación de Newton, que dice que los objetos con masa se atraen mutuamente con una fuerza que es dependiente de la distancia entre ellos. Esto significaba que si se movía un objeto inmediatamente la fuerza sobre el otro cambiaría instantáneamente. Esto nos llevaba a la paradoja de que los efectos gravitatorios deberían de viajar a una velocidad infinita en vez de a la velocidad como máximo de la luz, dado que no hay nada más veloz que ella.

 

  Para solventar esta paradoja, Einstein propuso la teoría de la relatividad general, con un argumento revolucionario “… el espacio tiempo no es plano, el espacio – tiempo está curvado (deformado) por la distribución de la masa y la energía presentes en él…”; esto indicaba que la fuerza de la gravedad era una fuerza distinta a las otras.

 

Por ejemplo la masa del Sol curva el espacio – tiempo de tal forma que la Tierra que siguen una línea recta en el espacio cuatridimensional, en el espacio tridimensional sigue una órbita circular. Las orbitas de los planetas predichas por la teoría de la relatividad general son muy parecidas a las orbitas predichas por la teoría de la gravedad de Newton.

 La luz debería de verse afectada por los campos gravitatorios. Esto querría decir que la luz de una estrella que pase cerca de un objeto con masa será desviada un pequeño ángulo, si esto lo observáramos desde la Tierra veríamos que la estrella no está en la posición en la que de hecho está. En la foto de la derecha se puede ver el efecto que produce el cúmulo masivo Abel 1689 en la luz de las galaxias más lejanas aparece curvada por el efecto del campo gravitatorio del cúmulo. A esto se le denomina lente gravitatoria y fueron  predichas por Einstein. En el caso de un agujero negro la deformación del espacio – tiempo es tal que ni siquiera la luz que caiga en el mismo podría escapar.

 

  Otra predicción de la teoría de la relatividad general es que el tiempo debe transcurrir más lentamente cerca de un cuerpo de gran masa y esto se debe a que la energía de la luz está relacionada con la frecuencia, el número de ondas de luz por segundo. Esto viene a decir que una persona que estuviera en un cuerpo masivo en su superficie, y otra que estuviera alejada, envejecerían de forma distinta, para el que está en la superficie el tiempo pasaría más lentamente por lo que envejecería menos.  En el caso de un agujero negro, donde la masa es crítica, el tiempo se detendría. Stephen Hawking y Roger Penrose demostraron que de acuerdo a la relatividad general en un agujero negro debe de haber una singularidad de densidad y curvatura del espacio - tiempo infinitas.

La gravedad es atractiva y tiende a contraer a la estrella, mientras la estrella brilla por las reacciones nucleares en su interior. Estas reacciones calientan la estrella lo cual aumenta  la presión hidrostática en todas las direcciones, que compensa la atracción gravitatoria. Si pensáramos en un globo, las reacciones nucleares serian el gas que lo infla y la superficie del globo sería la fuerza gravitatoria que impide que se infle.

 

  Las reacciones nucleares producen elementos más y más pesados. La estrella al consumir el combustible nuclear que la forma, sobre todo hidrógeno, va transformando este hidrógeno en elementos más pesados, primero helio que a su vez se transforma en carbono, y este en oxígeno  y así sucesivamente hasta formar hierro. No obstante, el hierro es estable y la fusión con otro elemento no libera energía.

   

Mientras hay combustible nuclear, las reacciones nucleares son capaces de compensar la fuerza de contracción gravitatoria, pero cuando el combustible nuclear se gasta, la fuerza gravitatoria contrae la estrella hasta el punto en el que los electrones que forman parte de los átomos dejan de tener libertad de movimiento, y ahora dependiendo de la masa de la estrella puede que el proceso se pare.

 

 Si la masa de la estrella no es muy grande, todavía hay una fuerza, la que deriva del principio de exclusión de Pauli quefuerza a los electrones a disponerse en capas, que puede parar el proceso si es mayor que la fuerza gravitatoria formándose una estrella enana blanca, como Sirius B una enana blanca que acompaña a la estrella más brillante del firmamento, Sirius A, vista desde la Tierra y que de acuerdo a los datos tomados desde el telescopio Hubble tiene el mismo diámetro (12,000 km) que la Tierra pero con la masa del Sol, con una fuerza gravitacional 350,000 veces mayor que la de la Tierra. Una persona de 68 kg en la Tierra pesaría 25 millones de kg en la superficie de la estrella.

 

Si la masa de la estrella es superior a 1.44 Mʘ (masas solares), el límite de Chandrasekhar, la fuerza de degeneración de los electrones no es suficiente y los electrones y protones se unen para dar lugar a neutrones, formándose una estrella de neutrones. En este proceso la estrella explota en forma de supernova quedando un remanente compuesto principalmente por neutrones y otras partículas, las bariónicas. Por el mismo principio de Pauli, el colapso puede pararse dado que los neutrones son partículas fermiónicas, que al igual que los electrones no pueden ocupar el mismo espacio y estado cuántico simultáneamente. A esto se suma la fuerza de interacción nuclear fuerte debida a las partículas bariónicas. Una vez, entonces, la fuerzas nucleares son mayores que la fuerza gravitacional y el colapso se para.

 

  Una estrella de neutrones tiene densidades totales de 3.7×1017 a 5.9×1017 kg/m3 (de 2.6×1014 a 4.1×1014 veces la densidad del Sol), con diámetros de pocos km y masa entre 1.4 y 2.1 la del Sol. Esta densidad equivale aproximadamente a la masa de un Boeing 747 comprimido en el tamaño de un pequeño grano de arena.

 

Un ejemplo es el Púlsar del Cangrejo descubierto en 1969, en la Nebulosa del cangrejo, visto en la imagen por el telescopio Hubble y el telescopio de rayos X Chandra. Un púlsar es una estrella de neutrones que gira a gran velocidad, en este caso tiene diámetro de 25 km y gira 30 veces por segundo.

 

Si la estrella es una súper gigante con más de nueve masas solares, el colapso gravitatorio dará lugar a un agujero negro, ya que no habrá fuerza alguna que venza a la fuerza gravitacional.

 

Se cree que en el centro de las galaxias existen agujeros negros, como el de la Vía Láctea al que se ha denominado Sagitario A* (Sgr A*), situado a 27,000 años luz de la Tierra. Más bien cerca en términos de distancias en el Universo. Se cree que tiene una masa de más de 3.7 millones de masas solares y ocupa algo más de 45 UA (unidades astronómicas- 1 UA la distancia media de la Tierra al Sol, 150 millones de km). En la foto se la situación, se ve su entorno y no el agujero negro.

¿Qué tipos de agujeros negros existen?

Werner Israel, demostró que un agujero negro sin rotación descrito por las ecuaciones de la relatividad general, debería ser muy sencillo de describir, ser esférico y depender solo de su masa. Las soluciones particulares de las ecuaciones de Einstein para estos agujeros negros fueron descubiertas por  Schwarzschild. A los agujeros que cumplen que no rotan y no tienen carga se les denomina agujeros negros de Schwarzschild.

  Roy Kerr encontró un conjunto de soluciones a las ecuaciones de la relatividad general que describían  agujeros negros en rotación. A estos agujeros se les denomina agujeros negros de Kerr.  

A nivel general se puede afirmar que cualquier objeto que sufra un colapso gravitatorio alcanza un estado estacionario como agujero negro descrito sólo por tres parámetros: su masa, su carga  y su momento angular. Así se tiene la siguiente clasificación para el estado final de un agujero negro y que incluye a los dos tipos descritos anteriormente:

  • El agujero negro más sencillo posible es el agujero negro de Schwarzschild, que no rota ni tiene carga.

  • Si no gira pero posee carga eléctrica, se tiene el llamado agujero negro de Reissner-Nordstrøm.

  • Un agujero negro en rotación y sin carga es un agujero negro de Kerr.

  • Si además posee carga, hablamos de un agujero negro de Kerr-Newman.

Por el tipo de masa se pueden clasificar en: 

Agujeros negros súper masivos: con masas de varios millones de masas solares. Se hallarían en el corazón de muchas galaxias.

Agujeros negros de masa estelar. Se forman cuando una estrella de masa 2,5 veces mayor que la del Sol se convierte en supernova e implosiona.

Su núcleo se concentra en un volumen muy pequeño que cada vez se va reduciendo más. Este es el tipo de agujeros negros postulados por primera vez dentro de la teoría de la relatividad general.

Micro agujeros negros. Son objetos hipotéticos, algo más pequeños que los estelares. Si son suficientemente pequeños, pueden llegar a evaporarse en un período relativamente corto mediante emisión de radiación de Hawking. Este tipo de entidades físicas es postulado en algunos enfoques de la gravedad cuántica, pero no pueden ser generados por un proceso convencional de colapso gravitatorio, el cual requiere masas superiores a la del Sol.

¿Qué es la radiación de Hawking?

Decía Stephen Hawking es su libro “Historia del Tiempo…”  -…los agujeros negros no son tan negros…- . ¿Y por qué? Postuló por primera vez en 1973 que los agujeros negros en el horizonte de sucesos podían emitir radiación. Y describió las propiedades de tal radiación. 

 

Los científicos rusos Yakov Zeldovich y Alexander Starobinsky sugirieron en 1973 a Hawking que de acuerdo con el principio de incertidumbre de la mecánica cuántica (Principio de Incertidumbre de Heisenberg) los agujeros negros en rotación deberían crear y emitir partículas, aunque los cálculos matemáticos que lo soportaban eran débiles, algo que Hawking se encargó de calcular certeramente en ese año.

 

  Una de las consecuencias del principio de incertidumbre son las fluctuaciones cuánticas del vacío. Estas consisten en la creación, durante brevísimos instantes, de pares partícula / antipartícula a partir del vacío. Estas partículas son "virtuales", pero la intensa gravedad del agujero negro las transforma en reales. Tales pares se desintegran rápidamente entre sí devolviendo la energía prestada para su formación. Sin embargo, en el límite del horizonte de sucesos de un agujero negro, justo en el límite exterior el horizonte de sucesos del agujero negro,  la probabilidad de que un miembro del par se forme en el interior y el otro en el exterior no es nula, por lo que uno de los componentes del par podría escapar del límite exterior; si la partícula logra escapar, la energía procederá de ahí.

 

  Desde el punto de vista técnico, la realidad es que esta emisión de Hawking  no se produce en el agujero negro sino en el espacio situado justo fuera del horizonte de sucesos. La conclusión final es que los agujeros negros deben de comportarse como cuerpos calientes y por lo tanto deben de emitir radiación aunque provenga del espacio inmediatamente contiguo al límite del horizonte de sucesos. En agujeros negros primitivos supermasivos las emisiones de radiación deberían de ser de rayos gamma y de rayos X, lo que ha ayudado en la búsqueda de los mismos al intentar detectar este tipo de radiación.

Existe la teoría relativista de la gravitación de Logunov, muy similar a la relatividad general en casi todos los aspectos y que también explica los hechos observados en el sistema solar y la expansión del universo. Usa ecuaciones de campo ligeramente diferentes.

 

Dado que los datos experimentales no permiten discernir cuál de las dos teorías (la de relatividad general de Einstein o la relativista de la gravitación de Logunov) es la correcta, pues ambas coinciden para la mayoría de los hechos observacionales bien comprobados, no pude darse por garantizado que los agujeros negros sean una consecuencia necesaria de la gravitación.

 

Para vectores isótropos la TRG predice que se cumplirá siempre la desigualdad:

  y, por tanto, las condiciones típicas de los teoremas de Penrose y Hawking sobre ocurrencia de singularidades no se cumplirán y el espacio-tiempo estará libre de ellas. Y por tanto los agujeros negros no pueden existir
 

En la teoría de Logunov se plantean ciertas soluciones a problemas de la teoría general, lo que la harían ser una alternativa, llevando las soluciones a las ecuaciones matemáticas a las siguientes respuestas:

 

Predice la no-ocurrencia de agujeros negros.

 

No se cumplen las condiciones requeridas por los teoremas de singularidades y por tanto está libre de estas complicaciones que sí aparecen en relatividad general. Esto nos lleva a que el universo no empezó con una singularidad. La teoría del Big Bang se resquebraja.

¿Hay algún agujero negro cerca de nosotros? ¿Cómo lo sabemos?

En el centro de la Vía Láctea se encuentra una estructura compleja, con una gran fuente de ondas de radio que parecen identificar uno de los agujeros negros más supermasivos del Universo. Un agujero negro al que los científicos han denominado Sagitario A* y que se encuentra en la constelación del mismo nombre en el centro de nuestra galaxia, a unos 27,000 años luz de distancia.

 

En este centro de la Vía Láctea se superponen tres elementos identificados como Sagitario A Este, que parece el remanente de una gran explosión estelar, el remanente de una supernova. Otro de los elementos es Sagitario A Oeste, el cual visto desde la Tierra tiene estructura de espiral con tres brazos y está formado por gas ionizado y nubes de polvo estelar que orbitan entorno al centro a la increíble velocidad de 1000 km por segundo. Este centro de Sagitario A Oeste es lo que conocemos como tercer elemento, Sagitario A*  y que se supone que es el agujero negro súper masivo.

 

La visión de los gases y nubes de polvo entorno al agujero negro en su espectro de rayos X y de infrarrojo permiten ver como se dirigen hacia donde pudiera estar el agujero y caer en él. Otra de las observaciones son las estrellas que orbitan entorno a él y que lo hacen a mucha mayor velocidad que cualquiera de las estrellas vistas en la galaxia. Una de esas estrellas es SO-2 que tiene una órbita elíptica de 123 UA (unidades astronómicas) entorno al agujero negro, y con la increíble velocidad de 5,000 km por segundo y un periodo de 11.5 años.

 

  Otra de las evidencias que han encontrado los científicos es la emisión de chorros de partículas de alta energía desde sagitario A*.

 

  Un cálculo que han realizado los científicos es que el agujero negro tendría una masa de entorno 3.7 millones de masas solares y 45 UA de tamaño, pero sigue consumiendo material a su alrededor por lo que está creciendo.

En 2014 los científicos piensan que existe una oportunidad para ver los efectos que se produzcan cuando un chorro de gas entre en el horizonte de sucesos. En este año un chorro de gas denominado G2, y que estaba lejano del centro del agujero negro se está acercando a gran velocidad (a doblado su velocidad en el último año) al agujero negro por el gran poder gravitacional de este

En la imagen tomada por el Observatorio Europeo del Sur se puede ver como la nube de gas se está estirando, alargándose en la dirección del agujero negro e incrementado por cinco su velocidad según se acerca a él.

¿Existe un peligro al estar tan cerca en términos astronómicos del agujero negro Sagitario A*?

  No parece que ocurriera nada a pesar de que se estima que su horizonte de sucesos puede tener unos 0.0006 años luz. Estamos a gran distancia 27,000 años luz. ¿Hasta dónde puede llegar la capacidad de atracción de un agujero negro? Se supone que su capacidad sería infinita pero en términos de tiempo se necesitaría casi un tiempo casi infinito en términos de la vida en la Tierra. Vamos que no sería para mañana.

 

Atravesar el horizonte de sucesos no supondría nada en ese momento de acuerdo a la teoría de la relatividad, para los que estuvieran fuera habríamos desaparecido y ellos para nosotros ya que en términos de tiempo cerca del agujero negro por la gravedad el tiempo se hace más lento, por cada minuto pasarían más de 1,000 años en la Tierra. Una vez dentro la fuerza de la gravedad sería tan intensa y creciendo al acercarnos al centro del agujero, terminaríamos alongándonos desde los pies a la cabeza cual espaguetis hasta desaparecer.

¿Son los agujeros negros el origen de otros universos?

Si de acuerdo a la teoría del Big Bang (ver en la web) el Universo surgió de una singularidad en la que estaba todo con una gran explosión hace ahora 13,000 millones de años ¿es posible que los agujeros negros sean el origen de multi versos? Cada vez son más los científicos que piensan que nuestro Universo no es el único. ¿Entonces podría ser una forma de generarlos cogiendo e masa de otros? ¿Cuánta masa se necesitaría? ¿Qué es lo que haría que en un momento se generará esa explosión, ese Big Bang? Preguntas sin respuesta por falta de pruebas.