La Teoría de las Geoproto Civilizaciones (GPC) Parte 5
del libro La Prehistoria Jamás contada©
de la Teoría de la existencia de Geoproto Civilizaciones©
de Roberto Zetina

Lámparas de Dendera 3,000 o 4,000 años de antigüedad

La historia esconde multitud de incógnitas, que se multiplican cuanto más nos alejamos de la actualidad. Las civilizaciones antiguas esconden cientos de secretos que todavía no han sido revelados. Entre esos secretos está la lámpara de Dendera.

Las lámparas de Dendera es el nombre que reciben, en medios pseudocientíficos, varios relieves de piedra (solos o en doble representación) esculpidos en los muros del templo de Hathor de Dendera, en Egipto, iniciado por Nectanebo I (siglo IV a. C.) y terminado en época romana. Los bajorrelieves son interpretados por los egiptólogos como una serpiente surgiendo de una flor de loto, un símbolo de carácter mitológico:"Los espléndidos y enigmáticos relieves de la cripta son cosmogónicos y muestran una serpiente (símbolo del principio dualista subyacente en toda la creación, como en el Génesis la separación del cielo y la tierra) nacida de una flor de loto, símbolo de la creación como una manifestación de la conciencia."

En los monumentos egipcios hay pasajes decorados que se encuentran en una total oscuridad. En la época había métodos de iluminación como las antorchas y los candiles, pero no se han encontrado marcas de herrumbre ni humo ni en el techo o en las paredes. También había espejos, pero la técnica para fabricarlos no estaba tan perfeccionada como en la actualidad, por lo que estos solo reflejaban  una parte de la luz que les llegaba. Por eso algunos creen que los pasajes eran iluminados por estas bombillas ya que explicarían la ausencia de herrumbre y otras huellas.


Cuando se trata de averiguar cómo en el antiguo Egipto se logró tal perfección artística y técnica en condiciones de total oscuridad, dentro de los numerosos corredores subterráneos que podemos encontrar en infinidad de tumbas de diferentes necrópolis. Tal vez el ejemplo más representativo lo tengamos en las proximidades de Luxor, en el conocido Valle de los Reyes. ¿De total oscuridad?, se preguntaran algunos, ¿es que acaso no existían las antorchas o candiles para iluminar estos pasajes?


La respuesta es por supuesto que sí, pero no podemos dejar pasar por alto que jamás se han hallado manchas o partículas de herrumbre en las paredes o techos de estos pasadizos, señales características propias de los candiles, velas o antorchas en su constante humear.

 

Los dibujos de Dendera evidenciaron una posible respuesta, a la ausencia de humo en las tumbas profundas de los faraones. ¿Cómo podían trabajar en las profundidades sin la luz de las lámparas de aceite o de las antorchas? Tumbas excavadas cientos de metros e incluso kilómetros bajo tierra, túneles estrechos y oscuros, que están llenos de murales y estelas, que describen la vida de los faraones. Ahí radicaba la cuestión, hasta que se hallaron estos diagramas de antiguos artefactos ¿capaces de producir luz?

 

A comienzos de los años ochenta, los investigadores Peter Krassa y Reinhard Habeck, dieron la voz de alarma al lanzar una hipótesis revolucionaria basada en la utilización de la energía eléctrica en el antiguo Egipto. Así parecían atestiguarlo numerosos relieves esculpidos sobre las paredes de distintos templos, como los de Edfu, Kom Ombo y Dendera.

 

En base a este antiguo “diagrama” egipcio, el ingeniero W. Garn contruyó un dispositivo funcional, con la capacidad de producir luz. En el libro de Krassa/Habeck lo podemos encontrar:

 

Si quitamos el bulbo de cristal, podemos encontrar 2 partes metálicas dentro, podemos observar una descarga a niveles mucho más bajos, dependiendo del tamaño del globo de cristal. A una presión de 40 t, un filamento serpenteante conecta una parte metálica con la otra. Si nos alejamos, el filamento se ensancha y se ilumina hasta que encuentra el propio globo de cristal.

 

En caso de que este dispositivo haya sido usado por los egipcios, ¿de dónde sacaron la energía para iluminar las bombillas?

 

Una posible respuesta, la encontramos en un hallazgo que se produjo en Irak a comienzos del siglo XX (La batería de Bagdad). Se halló una extraña vasija, que estaba atravesada longitudinalmente por una lámina cilíndrica de cobre. El borde del cilindro de cobre, estaba soldado con plomo a la vasija, una manufactura comparable a una soldadura moderna. La parte inferior de la vasija estaba sellada con betún a un disco de cobre. Otra capa de asfalto aislante, sellaba la parte superior de la vasija y también sujetaba una varilla de acero suspendida en el centro del cilindro de cobre. La varilla de cobre presentaba la evidencia de haber sido corroída por un agente ácido.

 

Wilhem Konig, el arqueólogo que examino el hallazgo, no se anduvo por las ramas buscando explicaciones extrañas. Sencillamente se limitó a describir lo que era evidente que se había encontrado, era una batería eléctrica. Una batería de más de 2000 años de antigüedad.


Konig pensó que esto era muy complicado de explicar y no encajaba con los ideales religiosos del momento, aun así publicó sus conclusiones. Pronto la guerra mundial hizo que este increíble descubrimiento quedara convenientemente olvidado

En Dendera, Egipto, en una de las 12 criptas del templo de la diosa Hathor, a 70 kilómetros de Luxor, fueron hallados estos jeroglíficos que parecen representar bombillas de luz modernas. 

Recién en 1992 se interpretaron fuera de los cánones ortodoxos estos relieves en el libro de los astro arqueólogos alemanes Peter Krassa y R.Habeck “La Luz de los Faraones”. 

Al igual que ocurriera con los aviones de oro de Colombia, el ingeniero eléctrico Walter Gran, jefe de proyectos de una compañía austríaca construyó un modelo de la bombilla egipcia, 

 

 

 

Situando un clavo en un extremo y un electrodo en el otro, una bomba neumática para provocar el vacío en la lámpara y un transformador. 

 

Situando un clavo en un extremo y un electrodo en el otro, una bomba neumática para provocar el vacío en la lámpara y un transformador. 

El experimento tuvo éxito y la lámpara iluminó. Las ilustraciones sugieren un cable que se conecta a una especie de transformador sobre el cual se encuentra un egipcio que a la vez sostiene la lámpara.

Detractores de esta teoría manifiestan que se confunde ingenuamente simbología sagrada con tecnología.