Existen varios estudiosos que han dudado de la existencia de Shakespeare ¿porqué?

imagenes de Shakespeare y Sir Francis Bacon respectivamente

Es probable, que la persona que conocemos como William Shakespeare, nunca hubiera sido el genio que realmente creemos. Aparentemente (esto es una teoría conspiracionista) las obras de Shakespeare no fueron escritas por él, sino por otros autores. 

Y uno debería preguntarse, "por qué debería creer en una teoría conspiracionista..." y es entiendo. Entendible Pero existe una lista de académicos que puedes estudiar e investigar y es muy probable que ... luego regresaras a la teoría conspiracionista. 

Para los academicistas: Bertram Fields, Mark Anderson, Barry R. Clarke, Karl Bleibtreu, Jonathan Hope, H.N. Gibson, Al Justin y Judy Woodruff, N. Cockburn, Lewis Frederick Bostelman, E.A. Honigman, J. Thomas Looney, Peter Dawkins, Celestin Demblon, John Michell, Charlton Ogburn Jr., Amelie Deventer von Kunow, Pierre S. Porohovshikov, Irvin Leigh Matus, Diana Price, Penn Leary, Ilya Gililov, Ian Wilson, Scott McCrea, Bob Grumman, Harold Bloom, etc. son algunos de los autores que pueden revisar. 

Entonces partiendo del mismo lugar: la academia no puede (o no quiere... quién sabe) probar la existencia de William Shakespeare, tal y como lo conocemos. Pues bien, revisemos entonces la teoría de conspiración. 

Esta teoría sostiene que las obras de Shakespeare, fueron en realidad escritas por otros autores, como Francis Bacon, Christopher Marlowe, Roger Manners, (conde de Rutland, William Stanley, conde de Derby, Edward de Vere, conde Oxford) y otros. Estos escritores, según se afirma, publicaron sus obras de forma anónima —a través de la compañía teatral de Shakespeare— porque los temas que abordaban eran políticamente peligrosos. Recordemos que era una época donde te podían encarcelar y hasta matar por escribir una obra "sediciosa" ya no digamos si presentabas algo que incitara políticamente a las masas. 

Aparentemente ellos formaron una especie de club de escritores bajo la protección de la diosa griega de la sabiduria Minerva e incluso se dice que Bacon comentaba a sus amigos que cuando Minerva agitara su lanza le empezaba la inspiración esto es relevante ya que agitar la,lanza en inglés se dice "Shake the spear". De allí este grupo inventó el apellido Shakespeare y como nombre le pusieron William uno muy común en el Reino Unido.

Los teóricos de la conspiración impugnan el hecho de que Shakespeare, o "Shakspere" como fue registrado su nombre en Stratford-upon-Avon, Warwickshire, fuese el verdadero autor de Hamlet (1601), Mackbeth (1606) y otras obras teatrales publicadas bajo su nombre. A lo largo de los siglos, escritores de la talla de Walt Whitman, Mark Twain, Charles Dickens, Nathaniel Hawthorne y Ralph Waldo Emerson han prestado sus nombres a la teoría de la conspiración. 

La identidad de Shakespeare no ha sido probada nunca más allá de su certificado de nacimiento y un puñado de documentos legales y anécdotas. Y lo que es más importante, lo poco que se conoce de Shakespeare no parece coincidir con la autoría de las obras que se le atribuyen. El dramaturgo era claramente un hombre culto, mundano y de espíritu generoso, con amplios conocimientos de arte, literatura, medicina, navegación, guerras y muchas más cosas... aparentemente demasiadas para un solo hombre, que además jamás salió de Inglaterra y no tuvo una educación cortesana, sin embargo conocía todos los protocolos de la coorte. Sin embargo, no existe prueba alguna de que Shakespeare fuese siquiera un hombre instruido, mucho menos de que hubiese sido capaz de reunir todos esos conocimientos. Se sabe que abandonó Stratford-upon-Avon y se marchó a Londres, dejando a su esposa en la indigencia, para convertirse en actor y más tarde en empresario de un grupo teatral. Cuando regresó a Stratford se negó a pagar las deudas contraídas por su esposa y se vio envuelto en negocios dudosos y disputas legales. No escribió nada y no dejó libros ni manuscritos en su testamento. Su reputación nacional como escritor fue establecida solo después de su muerte. Algunas de las obras que en algún momento se le atribuyeron fueron, de hecho, escritas por otros autores. 

William Shakespeare y Cristopher Marlowe respectivamente y en edades similares

La ausencia de pruebas convincentes deja muy abierto el problema de la autoría de las obras. Los principales candidatos incluyen a Sir Francis Bacon y Christopher Marlowe, quien nació el mismo año que Shakespeare. Marlowe era un erudito, poeta y dramaturgo, autor de al menos cinco de los mejores dramas de su época, incluyendo Tamburlaine (1587) y Fausto (1589); y era espía de la reina Isabel. Muerto aparentemente a resultas de una pelea en una taberna en 1593, algunos sostienen que fingió su muerte y vivió para escribir las obras teatrales de Shakespeare. 

Firma de William Shakespeare

Durante la era isabelina, todas las obras impresas estaban censuradas, pero las representaciones teatrales ofrecían un medio clandestino de promover temas controvertidos. Ricardo III (1595), una "obra de Shakespeare" es un claro ejemplo de ello. Trata de la caída del monarca y fue considerada por Isabel I como un ataque personal contra ella. Una de las escenas fue prohibida directamente, y un escritor fue encarcelado de por vida por mencionar la escena en letra impresa. 

Cuando el conde de Essex encabezó una rebelión armada contra la reina en 1601, hizo que la obra se representase en todo Londres a fin de ganarse al público para su causa. Después de que la rebelión fuese aplastada, todos los que habían intervenido en la obra fueron interrogados. Shakespeare no se encontraba entre ellos. El conde de Rutland, sin embargo, relacionado sólo de forma distante con los conspiradores, fue juzgado y condenado a muerte. Nadie sabe por qué. Curiosamente, las obras más sombrías de Shakespeare fueron escritas mientras el conde se enfrentaba a su sentencia de muerte (más tarde fue puesto en libertad). Se sabe también que el conde visitó Elsinore, en Dinamarca, donde se desarrolla Hamlet. 

Si leíste a todos los académicos (o al menos a 3 de ellos) te darás cuenta que ponen en duda a Shakespeare, por cuestiones aparentemente simples, pero lapidarias en su complejidad: El hombre que nació en Stratford-upon-Avon, hijo de un comerciante y una ama de casa (independientemente de su supuesta —y no probada— condición de origen noble), ¿podría haber llegado siquiera, a aprender a leer y escribir? ¿No fue esa una época en que la educación era exclusiva para los pudientes? Si ya leíste a Shakespeare, ¿no te parece sospechoso que un hombre que nunca salió de Inglaterra pueda contener tanto mundo y tantas referencias universales, sin haber vivido al menos la mitad de esas cosas? El verdadero autor, definitivamente conocía el teatro español y la Commedia dell'Arte, inaccesibles para el público inglés dentro de sus fronteras. 

Recordemos que la visión tradicional del William Shakespeare de Stratford es aquella en la que el joven poeta deja su pueblo natal para trabajar en Londres y conseguir triunfar en el Teatro empezando desde el humilde puesto de quien abre la puerta de las carrozas. Esto nos dice que una fuerte ilusión ha permanecido en el inconsciente del mundo durante casi 400 años. 

Pues bien... 

La época de Shakespeare era un tiempo caracterizado por las intrigas políticas y la agitación religiosa. Las obras de teatro eran formadoras de opinión, además de un entretenimiento, y los dramaturgos podían arriesgarse a ir al cadalso si provocaban la ira de la autoridad de cualquier manera. Bacon, Marlowe, el conde de Rutland, Edward de Vere, y otros, pertenecían a sociedades secretas y defendían concepciones controvertidas. Shakespeare, como actor-empresario, desesperado por encontrar nuevas obras, estaba bien situado para representar sus dramas de forma anónima. Si él también se atribuía el mérito, los verdaderos autores no podían poner ninguna objeción. Tal vez en un polvoriento desván en alguna parte duerme un antiguo documento que, si algún día es descubierto, resolverá esta cuestión... ya sea en un sentido o en otro. 

Si todavía pensaste en un último recurso, como la prueba hermenéutica o el análisis de estilo, te remito a los académicos. ¿Ya los olvidaste? ¿Ya te acordaste que la totalidad de obras fueron publicadas en lo que ahora llamamos First Folio? ¿Ya te acordaste que los editores de la época acostumbraban a dar unidad de estilo a los textos de un solo autor? Así que ya sabías: esos análisis no valdrían nada. ¿Todavía pensás en la prueba grafológica? Ya veo... olvidaste que, además de la supuesta firma, no existe Durante la era isabelina, todas las obras impresas estaban censuradas, pero las representaciones teatrales ofrecían un medio clandestino de promover temas controvertidos. Ricardo III (1595), una "obra de Shakespeare" es un claro ejemplo de ello. Trata de la caída del monarca y fue considerada por Isabel I como un ataque personal contra ella. Una de las escenas fue prohibida directamente, y un escritor fue encarcelado de por vida por mencionar la escena en letra impresa. 

Cuando el conde de Essex encabezó una rebelión armada contra la reina en 1601, hizo que la obra se representase en todo Londres a fin de ganarse al público para su causa. Después de que la rebelión fuese aplastada, todos los que habían intervenido en la obra fueron interrogados. Shakespeare no se encontraba entre ellos. El conde de Rutland, sin embargo, relacionado sólo de forma distante con los conspiradores, fue juzgado y condenado a muerte. Nadie sabe por qué. Curiosamente, las obras más sombrías de Shakespeare fueron escritas mientras el conde se enfrentaba a su sentencia de muerte (más tarde fue puesto en libertad). Se sabe también que el conde visitó Elsinore, en Dinamarca, donde se desarrolla Hamlet. 

Si leíste a todos los académicos (o al menos a 3 de ellos) te darás cuenta que ponen en duda a Shakespeare, por cuestiones aparentemente simples, pero lapidarias en su complejidad: El hombre que nació en Stratford-upon-Avon, hijo de un comerciante y una ama de casa (independientemente de su supuesta —y no probada— condición de origen noble), ¿podría haber llegado siquiera, a aprender a leer y escribir? ¿No fue esa una época en que la educación era exclusiva para los pudientes? Si ya leíste a Shakespeare, ¿no te parece sospechoso que un hombre que nunca salió de Inglaterra pueda contener tanto mundo y tantas referencias universales, sin haber vivido al menos la mitad de esas cosas? El verdadero autor, definitivamente conocía el teatro español y la Commedia dell'Arte, inaccesibles para el público inglés dentro de sus fronteras. 

Recordemos que la visión tradicional del William Shakespeare de Stratford es aquella en la que el joven poeta deja su pueblo natal para trabajar en Londres y conseguir triunfar en el Teatro empezando desde el humilde puesto de quien abre la puerta de las carrozas. Esto nos dice que una fuerte ilusión ha permanecido en el inconsciente del mundo durante casi 400 años. 

Pues bien... 

La época de Shakespeare era un tiempo caracterizado por las intrigas políticas y la agitación religiosa. Las obras de teatro eran formadoras de opinión, además de un entretenimiento, y los dramaturgos podían arriesgarse a ir al cadalso si provocaban la ira de la autoridad de cualquier manera. Bacon, Marlowe, el conde de Rutland, Edward de Vere, y otros, pertenecían a sociedades secretas y defendían concepciones controvertidas. Shakespeare, como actor-empresario, desesperado por encontrar nuevas obras, estaba bien situado para representar sus dramas de forma anónima. Si él también se atribuía el mérito, los verdaderos autores no podían poner ninguna objeción. Tal vez en un polvoriento desván en alguna parte duerme un antiguo documento que, si algún día es descubierto, resolverá esta cuestión... ya sea en un sentido o en otro. 

Si todavía pensaste en un último recurso, como la prueba hermenéutica o el análisis de estilo, te remito a los académicos. ¿Ya los olvidaste? ¿Ya te acordaste que la totalidad de obras fueron publicadas en lo que ahora llamamos First Folio? ¿Ya te acordaste que los editores de la época acostumbraban a dar unidad de estilo a los textos de un solo autor? Así que ya sabías: esos análisis no valdrían nada. ¿Todavía piensas en la prueba grafológica? Ya veo... olvidaste que, además de la supuesta firma, no existe un solo documento escrito de puño y letra del supuesto bardo inglés. 

En fin... 

Todo esto no pretende cambiar tu punto de vista sobre todas estas cosas. Pueda ser que te importe un bledo, una berenjena o lo que querrás. Yo lo único que sé, es que no puede ser gratuito, que se intente defender la imagen de un sujeto de tiene las probabilidades de 99 a 1, de no ser quien aparenta ser. 


En fin... 

Todo esto no pretende cambiar tu punto de vista sobre todas estas cosas. Pueda ser que te importe un bledo o lo que quieras. Yo lo único que sé, es que no puede ser gratuito, que se intente defender la imagen de un sujeto de tiene las probabilidades de 99 a 1, de no ser quien aparenta ser. Mi opinión es que siempre ha existido una competencia subyacente entre los sajones y los latinos por lo que no es de extrañar que inventaran un contrapeso para el monstruo de la literatura española Dn. Miguel de Cervantes. En los últimos años ha habido una corriente por partes de los norteamericanos de demostrar que los vikingos llegaron primero a América, tal vez sea así pero Colón se lo dio al mundo.