Escrito por: Antonio Ruiz

Asociación Española del YoYo

El Origen del YoYo

Algunos autores creen que el origen data del 1.000 a. C aunque no tenemos datos reales que lo atestigüen, si que sabemos que el yo-yo chino o diabolo estaba bastante extendido. Los lingüistas si creen que el término yo-yo proviene de China y cada vez es menos extendida la idea de que provenga del filipino, más concretamente de una lengua llamada Tagalog. 


Aunque se crea que el yoyo es originario de China, la primera referencia histórica aparece en Grecia sobre el 500 a. C. Estos antiguos juguetes estaban realizados en madera, metal o discos de terracota pintada y recibían el nombre de discos (del gr. diskos). Era costumbre, cuando un niño pasaba a la adolescencia, ofrecer sus juguetes a ciertos dioses, como paso a la madurez. Debido a la naturaleza frágil de los materiales, se supone que los discos hechos de terracota (un tipo de arcilla o barro) eran usados más para este propósito más que para el simple juego. Una cerámica de esta época representa a un joven jugando con su yo-yo. Algunas cerámicas con esta temática así como algunos discos de terracota se encuentran en el Museo Arqueológico nacional de Atenas.
También encontramos dibujos en algunos templos egipcios en los que se cree reconocer la figura de un yo-yo.

Registros históricos señalan que en el siglo XVI cazadores filipinos se subían en los arboles y usando una piedra atada a una cuerda que podía medir hasta seis metros, golpeaban a los animales para cazarlos. El arma podía ser recogida para volver a lanzarlo en múltiple ocasiones. Se consideraba este uso como el autentico nacimiento del yo-yo, pero en la actualidad esta idea no tiene base histórica, además el yo-yo de piedra necesitaría mucha energía para volver a la mano. Pero esto nos hace creer que desde su origen chino viajó hasta Grecia y también hasta Filipinas, donde el yo-yo es conocido por ser un popular juguete entre los niños durante un largo periodo de tiempo.

La siguiente mención histórica del yo-yo aparece en una caja en la India del año 1765. Esta pequeña caja pintada a mano representa la figura de una niña de ropajes rojos jugando con un yo-yo. En los siguientes 25 años viajó desde Oriente hasta Europa, específicamente a la aristocracia francesa y escocesa. El juguete adoptó varios nombres, por lo que en ciertos momentos se hace difícil seguirle el rastro.
En Francia, una pintura de 1789, representa al futuro rey Luis XVII con 4 años de edad sujetando un yo-yo. Fue durante la Revolución francesa y el “Reino del terror”, que muchos aristócratas franceses se vieron obligados a abandonar su país en dirección a países fronterizos cuando su estilo de vida se vio amenazado por el levantamiento revolucionario. L´emigrette es un termino francés para denominar a aquellos que tuvieron que abandonar su país y que se usó también para referirse al yo-yo, como ese elemento que portaban consigo los infantes de las clases pudientes. De esta misma época es el término coblenz, referencia a la ciudad donde muchos franceses llegaron en la época. Estos nombres reflejan la importante conexión histórica entre el juguete y la Revolución Francesa.
El yo-yo como aliviador de estrés es también conocido a través de la historia. Mientras era un juguete de moda entre la nobleza francesa, se decía que esos desafortunados jugaban con sus l´emigrettes para reducir la tensión antes de terminar en la guillotina, durante los años 80 del siglo XVIII, hay dibujos del General Lafayette y sus tropas jugando con el yo-yo. El milenario juguete aparece en 1791 en París y se extiende por toda Francia, conocido con el nombre de “joujou d´Normandie” (juguete de Normandía). Algunos creen que este término es el origen del actual termino de yo-yo. La importancia del juguete se siguió reflejando en otros aspectos culturales como el compositor Beaumarchais, en su obra “las bodas de Fígaro” en 1792. Hay una escena en la que el nervioso Fígaro entra y calma su tensión no con el convencional movimiento de sus manos, sino jugando con su lémigrette. Cuando le preguntan para que es bueno su lémigrette Fígaro responde: “Es un noble juguete, que ayuda a disipar la fatiga de pensar”. Incluso el 18 de Junio de 1815, en la famosa batalla de Waterloo, Napoleón y su ejército fueron vistos relajándose con sus yo-yos antes de la batalla.

El yo-yo viajó por toda Europa, desde que llegó a Escocia y Francia. Los ingleses se referían al yo-yo con el término francés bandalore, termino que se usaba para denominar a los dandis franceses. En 1791, apareció una pintura del Príncipe de Gales, el futuro Jorge IV, manejando su bandalore. La popularidad del juguete en Inglaterra aparece más tarde, en el año 1862, cuando aparece una ilustración que muestra a dos chicas jóvenes asustando a una mujer mayor con sus trucos.
La primera evidencia en los Estados Unidos fue en 1866 cuando dos hombres de Ohio recibieron la patente de un invento llamado “un improvisado bandalore”, que eran unos anillos de peso. Un año después, un inmigrante alemán llamado Charles Kirchof patentó y fabricó la “rueda que volvía”. Desde entonces hasta 1911, varias patentes fueron concedidas en los Estados Unidos relacionadas con el yo-yo, aunque nada notable. En 1916, la Scientific American Supplement publicó un articulo llamado “Filipino toys”. En este artículo enseñaba el juguete y lo denominaba yo-yo, que venía de la palabra filipina que significaba volver. Diversos eventos se fueron organizando por los EE.UU.
Pero debemos volver a Filipinas, donde los nativos se convirtieron en expertos haciendo y usando el juguete. Se convirtieron en excelentes talladores de madera para hacerlos, comenzando a una edad muy temprana a usarlas, convirtiéndose en pasatiempo nacional. Fue de Filipinas de donde aparecieron los yo-yos tal y como los conocemos y desde donde se introdujeron realmente en Estado Unidos. En la década de los 20 del siglo pasado un hombre llamado Pedro Flores llevó el primer yo-yo filipino a los Estados Unidos, y en 1928 fundó la compañía “Yo-yo Manufacturing Company” en Santa Barbara, California.
Estos yo-yos eran tallados a mano en una única pieza de madera. Este yo-yo era único por que era el primero que no tenia la cuerda atada al yo-yo, sino que tenia un lazo alrededor del axe o eje, permitiendo al yo-yo hacer el “dormilón” al final de la cuerda, movimiento base al yoyear. De ser un juego de sube y baja, pasó a ser un juego con miles de trucos.

En 1928 o 1929, un hombre de negocios llamado Donald F. Duncan Sr. vio su primer yo-yo Flores mientras estaba en San Francisco. Vio el potencial y quedó impresionado por los trucos que conseguía hacer Pedro. Apostó por la idea del yo-yo comprando la compañía Pedro Flores.
Donald Duncan fue un fantástico empresario. Inició una campaña publicitaria y demostraciones por Estados Unidos y Europa occidental. Los “Duncan Yo-Yos Professionals” viajaron haciendo demostraciones y realizando campeonatos en un esfuerzo para promover las ventas. Aparecieron otras compañías que observaron el potencial del yo-yo. En 1932, en un esfuerzo por proteger sus intereses, Duncan denunció y pidió la exclusividad del término yo-yo como marca registrada. Los competidores se vieron forzados a usar términos como “come-back”, “return”, “returning top”, “whirl-a-gig” y “twiler” para sus versiones del juguete.
En 1946, la Duncan Company se trasladó a Luck en el estado de Wisconsin, que pronto se conocería como “la capital mundial del yo-yo”, donde se producían 3.600 yo-yos a la hora y ocupaban el 85% de mercado. Producían el original yo-yo en madera, usando 304.800 metros de madera al año. En la década de los 60 aparecieron los yo-yos de plástico que aún hoy se fabrican. En 1962 la Duncan Company en solitario vendió 45 millones de yo-yos en un país con 40 millones de niños y seguían teniendo mucha demanda. Anuncios en televisión, gastos excesivos en materias para continuar la producción en unos momentos en los que bajaron las ventas y el continuo esfuerzo para mantener la marca registrada de yo-yo, debilitaron las arcas de la compañía. Los competidores siguieron luchando para usar el término en la descripción de sus productos. Finalmente, en 1965, la Corte Federal de Apelación dictaminó que no se podía registrar la palabra “yo-yo”. Dicho término se ha popularizado tanto que se ha convertido en parte del lenguaje y se ha asimilado tanto el nombre con el juguete que de hecho yo-yo es el juguete. 
En este momento debemos reseñar el que en España, tenemos la duda entre los términos yoyó y yo-yo, ambas formas son correctas pero la primera aparece como marca registrada, por ello se ha utilizado siempre la denominación yo-yo.
Continuando con la compañía Duncan, en noviembre de 1965, no pudo soportar los pagos y cayó en bancarrota. Algunas maquinas se vendieron pero fue la Flambeau Plastics Company la que consiguió los derechos sobre el nombre y el privilegio que conlleva. Hoy día sigue creando y vendiendo los modelos Duncan de la actualidad. Cabe destacar que el día 6 de Junio es el día nacional del yo-yo en Estados Unidos, en honor al cumpleaños de Donald Duncan y su magnifica influencia sobre el mundo del YO.

En años más recientes, los avances tecnológicos han sido aplicados al yo-yo. En los 70, los productores viendo los beneficios de la distribución de peso, iniciaron la producción de yo-yos con más peso para obtener más tiempo de giro. En 1978 Tom Kuhn patentó el “No Jive 3-in-1” yo-yo, el primer yo-yo desmontable y con axe reemplazable. En 1980, Michael Caffrey patentó “The yo-yo with a brain”, el famoso modelo Yomega Brain, destaca de este yo-yo una buena capacidad de giro pero con un sistema que hacia al yo-yo volver automáticamente a la mano cuando el sistema de rotación se frenaba. Ya en los noventa aparecen los yo-yos de eje con rodamientos o cojinetes incrementando el giro una vez más. Aunque este sistema se extiende en los 90 la primera vez que aparece un rodamiento de bolas fue en 1984 producido por la empresa Svenska Kullagerfabriken (SKF).
Pero este no es el fin de la historia. El 12 de Abril de 1985 el yo-yo (un Duncan Imperial de plástico amarillo) fue llevado al espacio por la NASA en la nave Discovery como parte del proyecto “Juguetes en el espacio”. Este yo-yo básico fue utilizado para ver los efectos que la micro gravedad pudiera tener. Descubrieron que el yo-yo se puede lanzar a una velocidad muy lenta, deslizándose poco a poco por la cuerda pero sin posibilidad de hacer un dormilón. Sin la fuerza de la gravedad al llegar al final de la cuerda rebota para volver a enrollarse. También se sabe que el yo-yo debe ser lanzado, no soltado, dichosa gravedad. El 31 de Julio de 1992 un yo-yo, concretamente el modelo SB-2, volvió al espacio en la nave Atlantis, esta vez para hacer un video educativo incluyendo imágenes a cámara lenta del movimiento del yo-yo.

Fuese el origen chino, griego o filipino o un trabajo cooperativo a través del tiempo es algo difícil de demostrar. Parece que en diferentes sitios, con diferente gente, en diferentes circunstancias llegaron a un mismo objeto sin una razón clara. Es posible que no existan muchos casos semejantes al que asimilarlo a través del tiempo. El yo-yo ha tenido periodos de hibernación con otros de popularidad, como el juguete que es, siempre vuelve (al no ser que te falle el bind).