Los Menhires y Dólmenes de Cantabria

Es uno de los grandes “misterios” del megalitismo español: casi medio centenar de menhires que unen la cuenca del río Duero con la montaña cantabra. Según los arqueólogos que los estudian, consultados por el diario Público, podrían formar un ruta para los ganaderos transhumantes de hace 4.000 años.

Actualmente, los arqueólogos estudian, para verificar esta teoría, si los 50 monumentos son coetáneos. De momento, la primera datación, la del menhir de la Cuesta del Molino (Burgos) ya ha traído sopresas. El monolito se hizó hace 4.400 años pero se han encontrado un enterramiento en él de hace 2.900 años, lo que supone una gran novedad en este 

  • construcción de parques eólicos. Muchos se han salvado de milagro y otros están, como el de Piedra Alta (Burgos), rodeado por los molinos del parque eólico.

    Los trabajos continuarán hasta saber si la alineación de estos 50 menhires es fruto de la casualidad o del ingenio de nuestros antecesores más antiguos. Aún así la investigación se enfrenta a un gran obstáculo: la  escasa investigación del megalitismo español. En España se conocen 500 menhires y sólo se han excavado unos 10.

    Excavaciones y estudios.

    La excavación del Menhir de las Atalayas, en Avellanosa del Páramo (Burgos), ha dejado al descubierto restos de cerámica y piezas de sílex que confirman el origen prehistórico de estos monumentos pétreos de gran tamaño, lo que pudiera responder a una “alineación intencionada” entre Burgos, Palencia y Cantabria. 

    Se trata de la cuarta campaña de excavación de menhires en la zona, en todas se han encontrado restos de cerámica y sílex de origen prehistórico y en dos se han hallado enterramientos humanos, han explicado hoy a Efe el profesor de la Universidad de Burgos, Miguel Moreno, director de los trabajos junto al catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid, Germán Delibes.

    Es la primera vez que en España se excavan menhires, sobre los que se sabe muy poco, con un proyecto científico debidamente ordenado y planificado, ha precisado Moreno.

    Los dos profesores sostienen que los menhires de Burgos, Palencia y Cantabria mantienen un alineamiento intencionado que podría obedecer a la articulación de una senda o ruta entre la meseta Castellana y Cantabria, que fue utilizada por los hombres prehistóricos.

    Estaría compuesta, según sus estudios, por unos cincuenta menhires y une las vegas y páramos de la Cuenca del Duero con la alta montaña de Cantabria.

    En todos los excavados se han encontrado restos de cerámica y sílex o humanos, lo que demuestra una intencionalidad todavía no aclarada, y que se investiga junto a la razón que de hincar en tierra estos grandes elementos pétreos que en la mayor parte de los casos tienen más de dos metro de altura.

    Ambos investigadores han enviado las muestras obtenidas a laboratorios especializados de Holanda y España para la datación de los mismos, aunque se piensa que los objetos y enterramientos descubiertos pueden tener entre 3.000 y 4.000 años de antigüedad.

    En 2005 se realizaron excavaciones en el menhir de la Cuesta del Molino, en Villaescobedo de Valdelucio (Burgos); durante 2006 en el menhir del Canto Hito, en Revilla de Pomar (Palencia), y en agosto de 2007 en el menhir de Piedra Alta, en la localidad de San Pedro Samuel (Burgos).

    En el caso del primero, se sabe que se instaló y que bastante después se hizo un enterramiento, mientras que en el de Piedra Alta es muy probable que el enterramiento fuera anterior o coetáneo a su colocación.

    Moreno ha explicado que se trata de una investigación “arriesgada” porque un menhir no deja de ser una “piedra hincada” en medio del campo, y “que lo mismo podría ser un mojón de hace cien años que una piedra clavada en la prehistoria”.

    “Siempre hemos tenido dudas sobre estos elementos que arqueológicamente son mudos”, tienen un significado “pero no conocemos cuál, aunque se conoce que pueden estar vinculados al neolítico, a la época de los dólmenes, ha añadido.

    Los expertos coinciden en que son monumentos que servían como marcadores territoriales y ejes de prácticas mágico-religiosas.