La Teoría de las Geoproto Civilizaciones (GPC) Parte 6
del libro La Prehistoria Jamás contada©
de la Teoría de la existencia de Geoproto Civilizaciones©
de Roberto Zetina

Los Cristales de Cádiz con por lo menos 2,000 años de antigüedad

En el museo de arqueología de Cádiz es reconocida nacionalmente por sus famosos sarcófagos antropoides y sus restos arqueológicos romanos pero en una vitrina fría se agrupa un espectacular conjunto de figuras y anforillas de cristal de roca perfectamente acabadas, que no presentan huellas ni marcas externas que evidencien como fueron hechas y los materiales usado en su elaboración, eso si, presentan unos pequeños arañazos circulares en su interior, que podrían ser marca del instrumento usado pero desconocidos actualmente por los arqueólogos.
 
El conjunto de figuras de cristal fue encontrado en un yacimiento arqueológico de la calle Escalzos de Cadiz por los arqueólogos J. F. Sibón Olano y F.J. Blanco Jiménez, a principios de 1997, es curioso que todos los objetos que componen este ajuar, fueran hallados en la misma sepultura, una cista de incineración con urna cineraria de plomo.

Los diversos estudios realizados por los arqueólogos han podido desvelar que esta tumba pertenecía a una familia muy poderosa e influyente dentro del Imperio Romano, ya que la hija o nieta era descendiente de un rico patricio o comerciante gaditano, puesto que todos los enseres hallados en la tumba eran de gran valor artístico y todo hace pensar que se trataba de un regalo de  cumpleaños pues hay una talla por cada año de vida, 14, entre anforitas, tallas y figuras.

El conjunto de figuras de cristal fue encontrado en un yacimiento arqueológico de la calle Escalzos de Cadiz por los arqueólogos J. F. Sibón Olano y F.J. Blanco Jiménez, a principios de 1997, es curioso que todos los objetos que componen este ajuar, fueran hallados en la misma sepultura, una cista de incineración con urna cineraria de plomo.

Los diversos estudios realizados por los arqueólogos han podido desvelar que esta tumba pertenecía a una familia muy poderosa e influyente dentro del Imperio Romano, ya que la hija o nieta era descendiente de un rico patricio o comerciante gaditano, puesto que todos los enseres hallados en la tumba eran de gran valor artístico y todo hace pensar que se trataba de un regalo de  cumpleaños pues hay una talla por cada año de vida, 14, entre anforitas, tallas y figuras.

La tumba es datada por los arqueólogos Sibon y Blanco en el siglo I d.c. en la época de Julio Claudia. El ajuar contenía pequeños objetos tallados en cristal de roca, que destacaban por su extrema rareza.

Estos minúsculos objetos, se componían de: representaciones zoomórficas como insectos, caracolas o almejas así como anforillas, balsamarios o jarritas, diversas piezas de ámbar (posiblemente del Báltico)

compuestas de varias figurillas y dos juegos de tocador. El ajuar se completaba con un brazalete de oro, excepcional en el Cádiz antiguo, una plaquita de pan de oro, unas pinzas de plata, una ánfora y una urna fenicia de alabastro del Siglo VIII A. C. y reutilizada en época romana y una ánfora elaborada en ágata o coralina.

Las colecciones de figuras de cristal de roca existen muy pocas en todo el mundo y las que existen están catalogadas y la mayoría se encuentran en Roma. entre ellas, la mas importante se encuentra expuesta en el Pallazzo Maximo alle Terme pero existen otras en Francia y Gran Bretaña que exhiben muestras parecidas pero nunca tan voluminosa como la gaditana.

Destacar que en la época romana, las piezas de cristal de roca, eran muy raras por la dificultad en su realización ya que las técnicas de fabricación solían ser pasadas de padres a hijos entre las zonas de Mesopotamia y Egipto. Por tanto, solo estaban disponible para un pequeño grupo de personas, confirmado por los hallazgos encontrados, en palacios, templos y tumbas de ricos personajes.

Este hecho viene a confirmar que el vidrio en esta región era un producto que no estaba al alcance de todos y reservado únicamente para sacerdotes, reyes y personajes de alto poder adquisitivo. Tal hecho esta confirmado por el emperador romano, Marco Aurelio, poseedor de un conjunto de tallas de cristal de roca que costeo los gastos de una importante batalla, según documentos de la época, vendiendo para ello por 150 mil sestercios (900 monedas de oro) una jarrita de solo 35 cm. de dicho material.

Pero volviendo a las figuras gaditanas, tenemos que decir que las tallas son excepcionales ya que tenemos figuras de almejas e insectos, hasta caracoles, además de varias jarritas laboriosamente adornadas. Las tallas poseen tal perfección, que las conchas de los moluscos, en este caso almejas monoval y vivalba parecen autenticas lentes de cristal. Según la época en la que son datadas y los procedimientos que se usaron para elaborar estas figuras, la conclusión que se ha completado es que las tallas son todo un enigma.

Todo eso llevó al arqueólogo gaditano Juan Antonio Cerpa Niño a finales de 1997 a solicitar al departamento de Química y Física de la Universidad de Cádiz un estudio y el análisis de algunas de las piezas del ajuar. Tal operación fue encargado por la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía. El departamento designo a un equipo de expertos en la materia compuesto por D. Joaquín Martín Calleja, María Jose Felíu y M. C. Edreira, que les solicitó si las figuras de cristal fueron realizada a partir de bloques de cuarzo y con un trabajo arduo de tallaje o bien fueron hechas a partir de cuarzo fundido, por técnica del soplado para finalizar con un trabajo de talla y pulido.

Si demostraran que fue en la segunda opción, Esto implicaría que en aquella época poseían una tecnología muy superior de lo que actualmente se dice ya que para poder fusionar grandes masas de cuarzo se necesitan unos hornos capaces de alcanzar más de 1800 grados de temperatura y oficialmente eso no paso hasta el año 1839 cuando se tiene los primero datos históricos. Todavía estamos a la espera de la resolución de dicha investigación.

Por tanto, el arqueólogo esta a la espera de esos análisis, aunque el equipo dio la primera hipótesis como la mas plausible, resulta muy extraño por la laboriosidad que tuvieron que tener los artesanos con estas piezas y resulta sospechosos cuando no imposible que de una sola pieza puedan sacar alguna de las piezas como esta de la derecha.

Por ultimo, se encontraron unos restos calcinados, de lo que parece ser parte de una caja de marfil con una inscripción con letras grabadas en caracteres latinos y en pan de oro, posiblemente perteneciente a un siervo o esclavo al servicio de la niña, que reza lo siguiente: “Nicomedis. Src. Dedit” que traducido viene a decir; “El siervo Nicolás, lo dedica”.